Retales de Historia

Retales de Historia

lunes, 31 de agosto de 2020

Las declaraciones de guerra. La Primera Guerra Mundial

El 28 de junio de 1914 tiene lugar la llamada crisis de julio o crisis de Sarajevo: el asesinato del archiduque Francisco Fernando, heredero del trono de Austria-Hungría, y su esposa Sofía Chotek, Duquesa de Hohenberg. Este magnicidio desencadenó una crisis diplomática que no se pudo controlar, llegando finalmente al estallido de la guerra cuando el 28 de julio de 1914, Austria-Hungría declara la guerra a Serbia.

Francisco Fernando y Sofía

En contra de lo que se podría pensar, no todas las declaraciones de guerra tuvieron lugar inmediatamente después de esa fecha, muchas ni siquiera tuvieron lugar el mismo año. Cada vez que un país se apuntaba al carro de la guerra, solía ser respondiendo a alianzas que habían sido pactadas antes de que empezara el conflicto, como es el caso del Reino Unido y Francia; otras veces, un país esperaba a ver cómo transcurría la guerra y, según su conveniencia, se situaba en uno u otro bando, como es el caso de Italia.

Casi todas las declaraciones de guerra tuvieron lugar entre países europeos, pero Japón también se sumó a la guerra, y lo hizo del lado de los Aliados, pues Alemania atentaba a sus intereses en Extremo Oriente; y a partir de 1917 varios países hispanoamericanos se sumaron al conflicto empujados por intereses comerciales con Estados Unidos o para ganar terreno en el concierto internacional.

A continuación, vamos a ver una relación de fechas de las declaraciones de guerra que tuvieron lugar a lo largo de los cuatro años de conflicto, quién tomó la iniciativa en semejantes actos y a quién iban dirigidas esas declaraciones.

1914

28 de julio. Austria-Hungría declara la guerra a Serbia, a quién acusa de estar detrás del atentado de Sarajevo. El Jefe del Estado de Austria-Hungría es el emperador Francisco José I, de la Casa de Habsburgo-Lorena. El rey de Serbia es el rey Pedro I, Casa de Karađorđević.

Francisco José I de Austria-Hungría (izquierda). Pedro I de Serbia (derecha)

El 31 de julio Alemania advierte a Rusia y Francia por última vez respecto a su posición en el conflicto. Rusia apoya a Serbia declarando la movilización general.

1 de agosto. Alemania declara la guerra a Rusia, que había respondido a Austria-Hungría (aliada de Alemania) movilizando sus tropas para defender los intereses serbios. El Jefe del Estado en Alemania es el emperador Guillermo II, de la Casa de Hohenzollern. Al frente de Rusia está el zar Nicolás II, de la Dinastía Romanov.

Guillermo II de Alemania (izquierda). Nicolás II de Rusia (derecha)

2 de agosto. Alemania ocupa Bélgica.

3 de agosto. Alemania declara la guerra a Francia, que había ignorado la exigencia alemana de mantenerse al margen en caso de conflicto entre Alemania y Rusia, aliada de Francia. El Jefe del Estado en la República Francesa es Raymond Poincaré.

Raymond Poincaré

4 de agosto. Alemania declara la guerra a Bélgica. Después de invadir Luxemburgo el día 2, el día 3 Alemania había entrado en Bélgica, que había rechazado cederle el paso a Alemania para que pudiera llegar hasta Francia. Al frente de Luxemburgo está la Gran Duquesa María Adelaida, de la casa de Nassau-Weilburg y en Bélgica el rey Alberto I, de la Casa de Wettin.

María Adelaida de Luxemburgo (izquierda). Alberto I de Bélgica (derecha)

4 de agosto. Reino Unido declara la guerra a Alemania. Al plasmarse el plan alemán de atravesar Bélgica para llegar a Francia, aliada del Reino Unido, ésta presionó a los alemanes para que respetaran la neutralidad belga, pensando en preservar territorio francés, pero Alemania entró igualmente en Bélgica, provocando la respuesta británica. El Jefe del Estado en el Reino Unido es el rey Jorge V, primero de la Casa de Sajonia-Coburgo-Gotha, luego reconvertida en Casa de Windsor. Italia aún no se ha incorporado al conflicto.

Jorge V del Reino Unido (izquierda). Nicolás I de Montenegro (derecha)

5 de agosto. Montenegro declara la guerra a Austria-Hungría. Montenegro y Serbia son aliados frente a los Imperios Centrales. En este momento, el Jefe del Estado en Montenegro es el rey Nicolás I, de la Casa de Petrović-Njegoš.

5 de agosto. Austria-Hungría declara la guerra a Rusia. Como respuesta a la declaración de guerra de Austria-Hungría a Serbia, Rusia inició la movilización de sus tropas para defender los intereses serbios, pero Rusia no respondió a las exigencias austro-húngaras de detener su inmensa maquinaria de guerra.

6 de agosto. Serbia declara la guerra a Alemania, aliada de Austria-Hungría, país que había declarado la guerra a Serbia.

8 de agosto. Montenegro declara la guerra a Alemania como apoyo a Serbia, a quién ha declarado la guerra Austria-Hungría, aliada de Alemania.

11 de agosto. Francia declara la guerra a Austria-Hungría. Francia es aliada del Reino Unido y de Rusia.

12 de agosto. Reino Unido declara la guerra a Austria-Hungría. El Reino Unido es aliado de Francia y de Rusia.

23 de agosto. Japón declara la guerra a Alemania. La participación de Japón viene dada porque una flota de barcos alemanes cruza aguas territoriales de China (con quien Japón tiene disputas territoriales) y Japón presenta una protesta a las autoridades alemanas, protesta que no es contestada. El Jefe del Estado en Japón es el emperador Yoshihito.

25 de agosto. Japón declara la guerra a Austria-Hungría, aliada de Alemania.

Yoshihito de Japón (izquierda). Mehmed V de Turquía (derecha)

28 de agosto. Austria-Hungría declara la guerra a Bélgica, invadida días atrás por Alemania, aliada de Austria-Hungría.

4 de noviembre. Rusia declara la guerra a Turquía, aliada de Alemania y Austria-Hungría. Para llegar a este punto, Turquía había recibido la promesa alemana de recuperar los barcos de guerra que había incautado el Reino Unido a los turcos. Así mismo, Turquía tendría que recuperar las partes de su suelo situados en territorios europeos. El Jefe de Estado en Turquía es el sultán Mehmed V.

4 de noviembre. Serbia declara la guerra a Turquía, cuyas aspiraciones afectaban los intereses territoriales de Rusia, aliada de Serbia.

5 de noviembre. Reino Unido declara la guerra a Turquía. El Reino Unido es aliado de Rusia, que se ve afectada por las ambiciones territoriales de Turquía.

5 de noviembre. Francia declara la guerra a Turquía. Francia es aliada de Rusia.

1915

23 de mayo. Italia declara la guerra a Austria-Hungría, y entra en la contienda del lado de Francia, Reino Unido y Rusia. Italia y Austria-Hungría habían sido aliados, pero al estallar la guerra, decidió permanecer al margen porque Austria-Hungría alegando que Austria-Hungría actuó como agresora, no en defensa propia. El Jefe de Estado en Italia es el rey Víctor Manuel III, de la Casa de Saboya.

Víctor Manuel III de Italia (izquierda). Domenico Fattori (derecha)

3 de junio. San Marino declara la guerra a Austria-Hungría. Sigue la estela italiana. Es una república representada por dos capitanes regentes, Domenico Fattori y Ferruccio Martelli.

21 de agosto. Italia declara la guerra a Turquía. Italia es aliada de Rusia, que ve afectados sus intereses territoriales por Turquía.

14 de octubre. Bulgaria declara la guerra a Serbia, pues es aliada Alemania y Austria-Hungría. El Jefe de Estado búlgaro es el zar Fernando I, de la Casa Real de Sajonia-Coburgo-Gotha, y vinculado a la Casa Wettin.

15 de octubre. Reino Unido y Montenegro declaran la guerra a Bulgaria, aliada de Alemania y Austria-Hungría.

Fernando I de Bulgaria (izquierda). Bernardino Machado (derecha).

16 de octubre. Italia y Francia declaran la guerra a Bulgaria, aliada de Austria-Hungría y Alemania.

1916

9 de marzo. Alemania declara la guerra a Portugal, aliada del Reino Unido. A principio de 1916, Portugal se apropió de una serie de navíos germanos fondeados en el puerto de Lisboa. En la fecha, el presidente de la república es Bernardino Machado.

15 de marzo. Austria-Hungría declara la guerra a Portugal. Austria-Hungría es aliada de Alemania.

28 de agosto. Rumanía declara la guerra a Austria-Hungría. Rumanía tenía firmado un pacto secreto con Alemania y Austria-Hungría, el pacto le obligaba a defender a Austria-Hungría en caso de que fuera agredida, pero alegó que la agresora fue Austria-Hungría para no implicarse (como ocurrió con Italia). El monarca era germanófilo, la opinión pública aliadófila. Para ganarse a Rumanía, los aliados le garantizaron Transilvania. El rey rumano es Fernando I de la Casa Hohenzollern-Sigmaringen.

28 de agosto. Italia declara la guerra a Alemania. Italia ya se había posicionado del lado del Reino Unido, Francia y Rusia.

28 de agosto. Alemania declara la guerra a Rumanía, posicionada del lado de los aliados.

Fernando I de Rumanía (izquierda). Woodrow Wilson (derecha)

30 de agosto. Turquía declara la guerra a Rumanía. Turquía es aliada de Alemania y Austria-Hungría, y Rumanía de Francia, Reino Unido y Rusia.

1 de septiembre. Bulgaria declara la guerra a Rumanía. Cuando Rumanía entra en guerra eso impide la normalización del frente búlgaro. A Bulgaria no le queda otra que implicarse más en el ataque dirigido contra las tropas rusas situadas en territorio rumano.

1917

2 de abril. Estados Unidos declara la guerra a Alemania. Desde febrero de 1915, las Islas Británicas sufrían un bloqueo naval promovido por Alemania con el fin de dificultar el suministro de alimentos y material bélico (especialmente el procedente de Estados Unidos), y hacer claudicar a las Islas. Pero Alemania reanudó su costumbre de atacar buques americanos civiles. El casus belli fue el hundimiento del barco de pasajeros Lusitania el 7 de mayo de 1915, y la puntilla el hundimiento del carguero Vigilentia en marzo de 1917. Todo esto, unido a la defensa de los intereses económicos de Estados Unidos con Gran Bretaña y Francia, empuja a Estados Unidos a participar en la guerra. El presidente de los Estados Unidos era Woodrow Wilson.

7 de abril. Panamá y Cuba declaran la guerra a Alemania. Panamá y Cuba son aliados de Estados Unidos. Panamá y Estados Unidos miran al Canal. En cuanto a Cuba, «las violaciones del Derecho de Gentes» y los «lazos de confraternidad» con Estados Unidos la empujan a la guerra. El presidente de Panamá es Ramón Maximiliano Valdés Arce, del Partido Liberal, y el de Cuba es Mario García Menocal, del Partido Conservador.

Ramón Maximiliano Valcés Arce (izquierda). Mario García Menocal (derecha)

27 de junio. Grecia declara la guerra a Austria-Hungría, Bulgaria, Alemania y Turquía. Grecia está dividida entre los partidarios de Alemania y Austria-Hungría, encabezados por el rey, y los partidarios de los aliados, encabezados por el primer ministro, aunque al final se ponen de acuerdo y entran en la guerra del lado de los aliados. El rey de Grecia era Constantino I.

Constantino de Grecia (izquierda). Rama VI (derecha)

22 de julio. Siam declara la guerra a Alemania y Austria-Hungría. Siam era un reino situado en el centro del sudeste de Asia, que comprendía los territorios de lo que hoy es Tailandia, Camboya y Laos. Cuando la Gran Guerra estalló en Europa en 1914, Siam decidió permanecer neutral, tenía intereses económicos con ambos bandos. Pero cuando Estados Unidos entró en la contienda, el afán de ganar protagonismo y la formación británica de su monarca hizo que Siam se decantara por el bando aliado. El rey de Siam era Rama VI.

4 de agosto. Liberia declara la guerra a Alemania. A pesar de los intereses comerciales que vinculaban Alemania con Liberia, ésta se decidió a apoyar el bando aliado porque su territorio estaba rodeado de colonias británicas y francesas. El presidente de Liberia es Daniel Edward Howard, de los True Whig, liberales.

Daniel Edward Howard (izquierda). Feng Guozhang (derecha)

14 de agosto. China declara la guerra a Alemania y Austria-Hungría. China deseaba que las grandes potencias reconocieran el nuevo régimen, la república, y ganar un puesto por méritos propios en las negociaciones posteriores a la guerra. El presidente de la república de China era Feng Guozhang, de la camarilla de Zhili.

26 de octubre. Brasil declara la guerra a Alemania. A pesar de ser inicialmente neutral, los efectos de la guerra submarina sobre la flota aliada, llevaron a Brasil a ocupar con sus barcos la ruta de los barcos aliados. Pero los submarinos alemanes también atacaron los barcos brasileños, lo que empujó definitivamente a Brasil a meterse en la guerra, siendo el único país sudamericano que participó de lleno en la guerra. El presidente de Brasil era Venceslau Brás, del PRM (Partido Republicano Mineiro).

7 de diciembre. EEUU declara la guerra a Austria-Hungría, aliada de Alemania.

10 de diciembre. Panamá declara la guerra a Austria-Hungría, aliada de Alemania.

Venceslau Brás (izquierda). Manuel Estrada (derecha)

16 de diciembre. Cuba declara la guerra a Austria-Hungría, aliada de Alemania. En su afán de colaborar con el gobierno estadounidense, Cuba presta su apoyo a Estados Unidos «para la defensa de la liberta de los mares y la justicia internacional».

1918

23 de abril. Guatemala declara la guerra a Alemania. Graves terremotos afectan el territorio guatemalteco, pero su condición de aliado de Estados Unidos e intereses económicos, empuja al gobierno del país centroamericano a declarar la guerra a Alemania. Para entonces quedaban casi siete meses de guerra. El presidente era Manuel Estrada Cabrera, del Partido Liberal.

8 de mayo. Nicaragua declara la guerra a Alemania y Austria-Hungría. Apoya a Estados Unidos por intereses económicos. El presidente es Emiliano Chamorro Vargas, del Partido Conservador.

Emiliano Chamorro Vargas (izquierda). Federico Alberto Tinoco Granados (derecha)

23 de mayo. Costa Rica declara la guerra a Alemania. La guerra hace que Costa Rica pierda mercados, por lo que su economía empieza a verse afectada. El presidente es Federico Alberto Tinoco Granados, del Partido Peliquista, sin un programa claro.

12 de julio. Haití declara la guerra a Alemania. Su territorio está ocupado por tropas de los Estados Unidos, que quiere barrer la presencia germana en la zona. El presidente es Philippe Sudre Dartiguenave, puesto ahí por los Estados Unidos.

Philippe Sudre Dartiguenave (izquierda). Francisco Bertrand (derecha)

19 de julio. Honduras declara la guerra a Alemania. Al igual que otros países hispanoamericanos, los intereses económicos es lo que mueve a Honduras a participar en el conflicto mundial. El presidente es Francisco Bertrand, del Partido Nacional de Honduras.

Fueron veintinueve países los que se vieron implicados en las declaraciones de guerra; muchos de ellos no tenían nada que ver entre sí, pero se vieron unidos por una catástrofe de dimensiones planetarias. Muchos se convirtieron después de la guerra en países con futuro; otros, simplemente, dejaron de existir.

Bibliografía

Gil Pecharromán, Julio. La Primera Guerra Mundial. 2 volúmenes. Cuadernos Historia 16. Madrid. 1985.

Gilbert, M. Atlas de la Primera Guerra Mundial. Historia completa. Akal. Madrid. 2003.

Kínder, H. y Hilgemann, W. Atlas Histórico Mundial. 2 tomos. Istmo. Madrid. 1990.

Sayalero, Myriam (Coord.). Atlas Ilustrado de la Primera Guerra Mundial. Susaeta. Madrid. 2005.

Tuchman, Barbara W. Los cañones de agosto. Treinta y un días de 1914 que cambiaron la faz del mundo. Ediciones Península. Barcelona. 2004.

VVAA. Cambridge. Historia del Mundo Moderno. XII. Los grandes conflictos mundiales, 1898-1945.

martes, 28 de julio de 2020

La Primera Guerra Mundial

El 28 de julio de 1914 empieza uno de los más trágicos conflictos bélicos de la historia: la Primera Guerra Mundial o Gran Guerra, como la empezaron a llamar poco después sus contemporáneos. Esta desgarradora lucha, y los posteriores tratados diplomáticos que surgieron como consecuencia de la misma, significaron el final de la época de los grandes imperios decimonónicos, y son raíz del otro gran conflicto del siglo XX: la Segunda Guerra Mundial.

Esta guerra (que había de durar algo más de cuatro años, hasta el 11 de noviembre de 1918) provocó la pérdida de la hegemonía de Europa, que pasa a compartirla con otros dos países participantes en la guerra, Estados Unidos y Japón. Más trágica aún, fue la poca importancia que tuvieron las vidas humanas; no sólo los millones de muertos (casi treinta millones), sino la incontable cantidad de heridos e inválidos que quedaban así para siempre.

La Primera Guerra Mundial sorprendió por su magnitud: nunca hasta entonces se había visto semejante destrucción. También asombró por su duración: todos esperaban una guerra corta y se encontraron con una guerra que se hacía interminable y que transformó el mapamundi y las tácticas bélicas. Nada ocurrió como se había previsto.

Nota: a partir de hoy inicio una serie nueva de artículos sobre la Primera Guerra Mundial la cual, a falta de una idea mejor de cómo hacerlo o de cómo destacarla como una sección específica, iré publicando de vez en cuando como uno de mis temas predilectos dentro de la Historia.

Fuentes

Ferro, Marc. La Gran Guerra, 1914-1918. Alianza Editorial. 2014.

Gil Pecharromán, Julio. La Primera Guerra Mundial. 2 volúmenes. Cuadernos Historia 16.

Hastings, Max. 1914. El año de la catástrofe. Crítica. Barcelona. 2013.

Stevenson, David. 1914-1918: Historia de la Primera Guerra Mundial. Debolsillo. 2015.

jueves, 30 de enero de 2020

Napoleón II, el "Aguilucho"

Napoleón II. 1818-1819. T. Lawrence

El 20 de marzo de 1811 nace en París Napoleón Francisco José Carlos Bonaparte, conocido como Napoleón II. O también “el Aguilucho”, como le bautizó Víctor Hugo. Hijo de Napoleón I y María Luisa de Austria, estaba llamado a dirigir los destinos de Francia cuando su padre ya no estuviera, pero fue uno de tantos herederos que no llegó a ocupar el trono, a pesar de los cien cañonazos que anunciaron su nacimiento. El recién nacido se llamó Napoleón en honor a su padre, Francisco en honor a su abuelo materno, José hacía alusión a su tío el rey de España, y Carlos por el padre del emperador francés.


Napoleón I había estado casado en primeras nupcias con Josefina de Beauharnais, pero esta no pudo darle un heredero y se divorció de ella en 1810 para casarse con María Luisa de Austria (hija del emperador Francisco I), que sí le dio el ansiado heredero varón. Desde el mismo momento de nacer es Rey de Roma y Príncipe Imperial: demasiado agobio nada más empezar a vivir. También fue príncipe de Parma por su madre, la emperatriz María Luisa, que tenía la soberanía de Parma como resultado del Tratado de Fontainebleau. Pero en 1817 los Borbón-Parma recuperaron la soberanía del principado. Como consecuencia de ello el príncipe Napoleón pierde ese título.


Cuna del Rey de Roma Cuna de Napoleón II. Museo de Viena

Por otra parte, el curso de las campañas militares en Rusia en las que está envuelta Francia, hace que los altos mandos de Napoleón le obliguen a escribir un documento de abdicación. Esto ocurre el 6 de abril de 1814 y el joven príncipe solo tiene tres años. María Luisa decide huir con su hijo a Viena para estar bajo la protección de su padre, el emperador de Austria Francisco I, pero Napoleón II ya no vuelve a ver a su padre.


Napoleón I vuelve a París desde su exilio en la isla de Elba (a decir verdad, se fugó) el 2 de marzo de 1815. Tenía la pretensión de recamar el trono y lo consigue. Ahí se queda hasta el 28 de junio del mismo año, llegando a su fin el llamado “Imperio de los Cien Días”, finiquitado con la batalla de Waterloo, y siendo exiliado a la isla de Santa Elena, a más de 1.800 km de Angola y a mucho más de París, 7.247 km. De esa manera se aseguran que Napoleón I ya no molestará más. Durante esos Cien Días, el joven heredero había vuelto a ocupar su antiguo rango de Príncipe Imperial (se ve que a su padre le costaba dejar lo de ser emperador).


Napoleón I presenta el Rey de Roma a los dignatarios imperiales. 20 de marzo de 1811. Georges Rouget

Ahora no le quedaba más remedio que ceder el trono a su hijo definitivamente, un niño de solo cuatro años y que nunca dirigirá los destinos de Francia. En principio, no tenía que haber ningún problema para que así fuera: la Cámara de los Pares y la Cámara de Representantes, dominadas por el emperador, nombraron heredero a Napoleón Francisco y lo reconocieron como Napoleón II el 7 de julio de 1815, y el 8 de julio entró Luis XVIII en París, así que el joven monarca no tuvo tiempo de ponerse la corona.


Pero bueno, ya vale de hablar del padre y vamos a hablar un poco más del hijo. Ahora sí que a Napoleón Francisco no le queda otra que quedase en Viena, a pesar de los esfuerzos de sus seguidores.


La Emperatriz María Luisa y el Rey de Roma (1813). François Pascal Simon Gérard

A partir de 1815, el joven Napoleón vivía en una jaula de oro en la corte de Viena, donde mandaba su abuelo el emperador de Austria. Este le dio todo el cariño que se le puede dar a un nieto, así como las presiones suficientes para que se sintiera austriaco por encima de todo. Parece que Klemens von Metternich tuvo algo que ver en esto. En la corte de Viena recibió trato de máximo nivel, recibiendo también la mejor educación del conde Moritz von Dietrichstein, hombre de gran erudición.


Dejan de llamarle “Napoleón” para empezar a responder al nombre de “Franz”, y su abuelo el emperador Francisco le otorgará a su nieto los títulos de príncipe de Parma y duque de Reichstadt (otorgado en 1818), por el que será más conocido. No hay que olvidar mencionar que, el título de príncipe de Parma le fue otorgado a condición de que no regresara nunca a Francia a reclamar el trono. También fue duque de Bohemia, y este ducado lo proporcionó importantes rentas. Así, un adolescente sin papel definido en ningún sitio, ganaba mucho más dinero que muchas personas que tenían ocupaciones infinitamente más modestas.


A la izquierda, el Duque de Reichstadt en 1832. Moritz Michael Daffinger - A la derecha, Sofía de Baviera. 1832. Galería de las Bellezas. Joseph Karl Stieler

Llega 1821, año de “acontecimientos” para el antiguo matrimonio imperial. El 5 de mayo de 1821 muere Napoleón I en Longwood (Isla de Santa Elena, Reino Unido). El 7 de septiembre del mismo año, la ex-emperatriz se casa con Adam Adalbert von Neipperg, aunque para entonces ya le habían dado dos hermanos ilegítimos al joven príncipe, que en ese instante tiene 10 años. En este momento, madre e hijo ya casi no se ven, y quizás por ello Franz empieza a interesarse más de su padre. También se dice que Sofía de Habsburgo (futura suegra de Sisi y prima de Franz) influyó en ese recuperado interés, ya que era admiradora de Napoleón. La amistad que hay entre Franz y Sofía da pie a rumores que apoyan la teoría de que Maximiliano, segundo hijo de Sofía, es hijo de ambos. Fuera de esta posibilidad, no se le conoce a Franz ningún hijo.

Volviendo a la política. En 1830, Franz está enfermo de tuberculosis y no tiene fuerzas siquiera para intentar recuperar el trono que Carlos X de Francia, de la Casa de Borbón, pierde a consecuencia de la revolución. A pesar de ello, su nombre suena en las calles de París, e incluso se baraja su persona como monarca para el trono de los Países Bajos, pero prefiere, una vez recuperado, seguir con su carrera como militar, alcanzando el grado de teniente coronel en un regimiento húngaro.


Duque de Reichstadt en su lecho de muerte. 1832. Franz Xaber Stober

Pero no es el destino de Franz ocupar el trono francés ni ningún otro. En 1832, problemas pulmonares y, otra vez, la tuberculosis hacen que la vida del joven se vaya apagando lentamente a pesar de los cuidados que recibe por parte de su prima Sofía y de todos los medios que pone su abuelo el emperador. Franz, consciente de la poca trascendencia de su figura, se vio eclipsado en sus últimos tiempos por su primo Carlos Luis Napoleón, que más tarde sería Napoleón III.


Finalmente, el joven Franz se vio derrotado por la enfermedad y murió en Schönbrunn el 22 de junio de 1832, cuando apenas tenía 21 años. Como suele ocurrir con este tipo de celebridades, se le sacó el corazón que fue depositado en una urna de la Cripta de los Agustinos, en Viena. El cuerpo de Franz, Napoleón II, permaneció en Viena hasta 1940, año en que Hitler, como un gesto de “buena voluntad” hizo trasladarlo a París, siendo enterrado junto a su padre en los Inválidos de París.


Tumba de Napoleón II en Los Inválidos de París. Foto: Didier Grau

Fuentes

Christopher Hibbert. Napoleón. Sus esposas y sus amantes. Editorial El Ateneo. Madrid. 2005.
Encyclopédie Larousse. Napoléon II dit l’Aiglon.
David Nicholls. Napoleon. A biographical companion. ABC CLIO Europe. 1999.
Guillaume-Isidore de Montbel. Le duc de Reichstadt. Hachette Bnf. Paris. 2018.

domingo, 26 de mayo de 2019

Kathleen Cavendish, la hija olvidada de los Kennedy

Hubo un tiempo en que ser un Kennedy era muy difícil, pero más difícil si se trataba de una mujer. Rose tuvo que aguantar infidelidades infinitas, Rosemary una cruel lobotomía, y Kathleen acusó la falta de apoyo por parte de sus padres cuando quiso seguir los dictados de su corazón. Kathleen nació Kennedy pero, a pesar de ello, siguió su propio camino, y la vida no se lo perdonó.

Kathleen Agnes Kennedy, “Kick”, nació en Brookline, Massachusetts, el 20 de febrero de 1920, y estudió en una escuela de la localidad de Riverdale. Los Kennedy tenían una importante posición económica y social, así que a nadie sorprendió que, en 1938, el presidente de los Estados Unidos, Theodore Roosevelt, nombrase a Joseph Kennedy, el cabeza de familia y padre de Kathleen, embajador en el Reino Unido, a pesar de que Joseph es católico de origen irlandés. Esa circunstancia le da ocasión a Kathleen de vivir experiencias que no se hubiera imaginado nunca.

Kick con sus hermanos Joe Jr. y John en Londres, 1939. Autor: D.R.-Vanity Fair

Los ingleses recibieron a los Kennedy como si fueran estrellas de cine. Especialmente popular fue Kick, que brilló en su baile de debutante. No descuidó su formación académica, y el tiempo que estuvo en Londres fue alumna del Queen’s College, de pensamiento anglicano.

A decir verdad, Kathleen cayó bien a todo el mundo, y en cualquier sitio era bien recibida. No era hermosa, pero tenía un encanto especial. Era invitada habitual en las importantes fiestas de la nobleza británica. En este ambiente se pudieron apreciar pequeños detalles del carácter de la joven, como el hecho de descalzarse cuando los zapatos empezaban a molestarle y, al mismo tiempo, tenía desenvoltura para tomar parte de cualquier charla: es lo que da tener la seguridad de un Kennedy. Y Kathleen empezó a tener sus pretendientes, el conde de Rosslyn entre ellos, pero no abrió su corazón hasta que conoció a William Hartington.

Kathleen Kennedy. Autor: Horace Abrahams-Keystone-Hulton

El 18 de julio de 1938, Kathleen y su hermana Rosemary son invitadas a una recepción en el Palacio de Buckingham, donde son presentadas a los reyes, Jorge VI y Elizabeth. Es en los jardines del palacio donde conoce a William, marqués de Hartington y heredero de los duques de Devonshire, dueños de uno de los patrimonios más importantes del Reino Unido, hasta el punto que, según las crónicas, se le consideró como pareja para la entonces princesa Isabel. En ese momento, Kathleen tenía 18 años y William 19. No tardó Kathleen en ser agasajada por los mismos duques, asistiendo a carreras de caballos o a elegantes residencias de los Devonshire, como la de Eastbourne. Kathleen y William se habían enamorado y no tardaron en tener planes de boda.

La invasión de Polonia en septiembre de 1939 marcó un punto de inflexión. Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, el patriarca de los Kennedy dispuso que su familia regresara a los Estados Unidos, mientras el permanecía en Londres. En 1940, Kathleen comenzó a trabajar en el Washington Times-Herald como columnista, curiosamente con Inga Arvad, futura amante de su hermano John, y sospechosa de espionaje a favor del III Reich. Pero Kathleen no se olvidaba de su amor inglés, y en 1943 se las apañó para regresar a Inglaterra y trabajar como voluntaria para la Cruz Roja. Su padre, Joseph, trató de impedirlo, pero la mayoría de edad de su hija lo imposibilitó. No hay que olvidar que Kathleen se fue a un país que estuvo en guerra hasta 1945. William y Kathleen no tardaron en reencontrarse en el Hotel Mayfair de Londres, y volvieron a hablar de boda.

Los marqueses de Hartington el día de su boda. Autor: D.R.-Vanity Fair

No tardaron en aparecer los problemas. La familia de William anglicana y con una representación muy importante dentro de su Iglesia. La familia de Kathleen era muy católica y, aunque el patriarca de los Kennedy parecía dispuesto a tragar, por aquello de escalar socialmente, Rose encontraba inconcebible aquella pecaminosa unión. Toda esta situación que vivía Kathleen, su posible conversión por su relación, sirvió de inspiración a Evelyn Waugh para perfilar a Julia Flyre de Retorno a Brideshead.

Los Kennedy, y muy especialmente la matriarca, se tuvieron que tragar su opinión cuando Kathleen y William se casaron el 6 de mayo de 1944 en una ceremonia civil, en Chelsea (Londres). Fue una forma de quedar en tablas en una ceremonia gris si la comparamos con lo que pudo ser una boda a la altura de los nuevos marqueses de Hartington: faltaron todos los Kennedy, a excepción de Joseph Jr. Por parte del novio fueron los duques de Devonshire, que no estaban muy de acuerdo con aquello pero al final optaron por estar con su hijo en un día tan especial. Lo que debía ser una feliz unión se había complicado hasta el extremo de llegar las discusiones sobre la misma hasta el Vaticano, que aceptaba una ceremonia civil, se permitía a Kathleen ir a misa, se le negaba la comunión y se educaría a sus hijos en la fe anglicana, lo que deshizo definitivamente la relación con su madre.

Poco iba a durar la felicidad para Kathleen. Sólo tres meses después de casarse, llega la noticia de que el avión con el que su hermano Joseph Kennedy Jr. sobrevolaba el Canal de la Mancha, había explotado el 12 de agosto de 1944. Era su hermano favorito, su confidente, el único que asistió a su boda. Kathleen pasó el duelo sola; no había pasado un mes de la boda con William, cuando éste tiene que marchar a Francia. No olvidemos que en ese momento tiene lugar la Segunda Guerra Mundial, y los soldados salen de todos los estamentos sociales. Así que no sorprende una nueva tragedia en la vida de Kathleen. Durante la lucha por recuperar para los Aliados una ciudad, Heppen (Bélgica), que estaba en manos de los nazis, William Hartington muere alcanzado por la bala perdida. Eso ocurrió el 9 de septiembre de 1944. Rose ya no tuvo nietos herejes de su hija Kathleen. Además, al no haber tenido descendencia, la viuda no heredaba nada, pero los Devonshire la arroparon y le dejaron tener libre acceso a las propiedades. Lord Andrew Cavendish, casado con Deborah Mitford, heredó el Ducado de Devonshire.

Peter Fitzwilliam y Kick Kennedy. Autor desconocido

La vida sigue, y en 1948 Kathleen conoce a Peter Wentworth-Fitzwilliam, conde Fitzwilliam. Peter estaba casado con la heredera de la Guinness, Olive Plunkett, cuya afición a la bebida había hecho trizas su matrimonio. La situación financiera y social de Lord Fitzwilliam facilitaría el divorcio y podría casarse con Kathleen. También era anglicano, como Hartington, pero a estas alturas, a Kathleen le daba lo mismo lo que pensara su familia. Pero, como ya no estaba Joseph Jr., esta vez fue John el que se convirtió en confidente de Kathleen, el que sería depositario de sus esperanzas y sus sueños. A él le confió que había recuperado la ilusión. Recordemos que la familia de Fitzwilliam también estaba muy bien situada (aunque quizás no tanto como la de Hartington), y que Peter tenía mucho éxito con las mujeres (quizás por dinero, pero lo tenía).

En cuanto a Joseph Kennedy, al principio contrario a la nueva relación, terminó apoyándola. Quizás guiado por la pena de haber perdido ya a Joseph Jr., o quizás pensando en ascender dentro del establisment británico, Joseph Sr. terminó apoyando la relación. Rose Kennedy se aferró, una vez más, a su fanatismo religioso, y escribió a Kathleen diciendo que si seguía adelante con la relación, que sería una hija muerta para siempre.

Se dio que Joseph tuvo que viajar a Francia para trabajar sobre unos planes de cooperación económica con Europa. Se comunica telefónicamente con su hija y acuerdan encontrarse en Cannes antes de que Joseph regrese a los Estados Unidos. Peter y Kathleen, que estaban en Londres, decidieron alquilar una avioneta para ir al encuentro de Joseph Kennedy. El patriarca había sido muy duro con su hija en la relativo a su anterior pareja, y quería apoyara en esta unión. Rose no cambió su forma de ver las cosas.

A las 15.30 del 13 de mayo, la pareja se embarca rumbo a Francia pero, una vez más, el destino se torcerá y las cosas no llegarán a buen puerto. Hace mal tiempo, y muchos vuelos se han cancelado por seguridad, el Canal es muy traicionero cuando el tiempo no acompaña. Ni siquiera el recuerdo de cómo murió Joseph Jr. les frena, y convencen al piloto –Peter Townsend– y emprenden un viaje sin retorno. Los ocupantes de la nave no tardaron en encontrarse con una borrasca. Cuando estaban a casi 3.000 metros de altura y sobrevolaban el Macizo Central, el avión se estrelló a las 5.30 de la tarde en el Mont Lozère, cerca de Saint-Buzile. Y la historia de Kick y Peter se terminó. El primero en llegar al lugar de la tragedia fue un granjero local pero todos sus ocupantes ya estaban muertos. A la mañana siguiente llegaron los primeros equipos de rescate. Cuando examinaron los restos del aparato (un De Havilland DH.104 Dove), vieron que Kathleen estaba descalza, tal y como le gustaba estar en las reuniones sociales de las que tanto disfrutaba.

La avioneta se estrelló en las montañas Cevenas, en Ardéche (Francia). Autor: D.R.-Vanity Fair

Los servicios fúnebres en honor de Kathleen tuvieron lugar el 20 de mayo, y por cortesía de la familia de su difunto marido, los Devonshire, tuvieron lugar en un cementerio de su propiedad. Acudió lo más granado de la alta sociedad británica: el hijo del Primer Ministro Británico, Randolph Churchill; la escritora Evelyn Waugh; Nancy Witcher Langhorse, Lady Astor, esposa del Vizconde Astor, segunda mujer en conseguir un escaño, pero primera en ocuparlo; y Anthony Eden, Secretario de Estado de Asuntos Exteriores entre 1940 y 1945, entre unas 400 personas.

Winston Churchill y Kathleen Kennedy. Autor: Thomas Maier Books

Ya sea por evitar el escándalo que tanto persiguió a los Kennedy (John había sido elegido para el Congreso en 1947), ya sea por la sombra del pecado de Kathleen, el único representante de los Kennedy fue Joseph Sr. El periodista Alastair Forbes contaría muchos años después: “Aún recuerdo al único Kennedy presente en la ceremonia, en soledad total detrás de los restos de su difunta hija”. La tragedia no había conseguido ablandar el corazón de la matriarca, que no acompañó a su marido y ya había condenado a su hija en vida, no así sus amigos y toda la gente que fue a las honras fúnebres. Deborah Mitford (de las famosas hermanas Mitford) escribió el epitafio de Kathleen: “Alegría nos dio y alegría ha encontrado”.

Tumba de Kick. Autor desconocido

En 1963, John F. Kennedy fue a Irlanda en una visita de Estado. Buscó un momento para ir al cementerio de los Devonshire y estar en silencio unos minutos ante la sepultura de Kathleen. Cinco meses más tarde sería asesinado en Dallas. ¿Recogió el testigo de la maldición de los Kennedy?

Kathleen Kennedy Cavendish. Autor desconocido

Fuentes
Paula Byrne. “Kick: The true story of Kick Kennedy, JFK’s forgotten sister and the heir to Chatsworth”. Harper Collins Publishers. 2016.

Robert Dallek. “J.F.Kennedy: una vida inacabada”. Península. 2018.

“Kick Kennedy: The charmed life and tragic death of the favorite Kennedy daughter”. Thomas Dunne Books.

Lauren Leamer. “The Kennedy women: The saga of an american family”. New York. Villard Books. 1994.

lunes, 31 de diciembre de 2018

La catástrofe de Aberfan

El viernes 21 de octubre de 1966, Aberfan, un pueblo situado al sur de Gales, sufrió una de las mayores desgracias de la minería en el Reino Unido. Eran las 9.15 de la mañana, cuando miles de toneladas de carbón, barro y escombros procedentes de una mina cercana, se deslizaron montaña abajo por la ladera de Merthyr. La catástrofe, que alcanzó de lleno dos escuelas del pueblo, provocó al menos 144 muertos.

Imagen de la catástrofe de Aberfan. Foto: Official Tribunal

La principal fuente de ingresos de Aberfan era la mina de carbón de Merthyr Vale, de 100 años de antigüedad. La mina empezó a funcionar en 1869. Por aquel entonces, el pueblo tenía una fonda para los granjeros de la zona. Para 1966, en el pueblo vivían unas 5.000 personas, muchas de las cuales trabajaban con el carbón.

Calle de Aberfan c. 1929. Foto: Kenneth J. Gunter Collection
Colinas a las afueras de Aberfan. Foto: BBC
Pantglas Junior School. Foto: BBC

Por otra parte, conviene saber que el río Taff atraviesa el pueblo de norte a sur. Al oeste, hay un terraplén para tren y un lecho de canal en desuso, que van paralelos al río. A partir de 1910, los restos de la mina que hasta entonces se situaban al este del valle, empezaron a colocarse al oeste. Para 1966 se habían hecho siete colinas con un total de dos millones de m3 de desechos: en ese momento, la única que estaba en funcionamiento era la colina número 7, con una altura de 34 metros. Justo encima de la Pentglas Junior School. Esos desechos tenían escorias y restos finos de carbón que, cuando se humedecían, se asemejaban a las arenas movedizas.

Fotografía aérea anterior al deslizamiento
Fotografía aérea posterior al deslizamiento

Al igual que se hiciera con las otras, la colina 7 creció sobre un arroyo. En 1940, parte de la colina 4 se resbaló hasta detenerse a 150 metros del pueblo. En 1963, la colina 7 sufrió deslizamientos: se dejaron de acumular el tipo de desecho más resbaladizo, pero siguieron con otros tipos. Por otra parte, Aberfan es una zona donde llueve, y sufrió inundaciones los 13 años anteriores a la catástrofe. Se pudo comprobar que ese agua corría negra. Se protestó pero no se tomó ninguna medida. De las precipitaciones registradas en octubre de 1966, la mayoría tuvieron lugar la semana de la tragedia. La noche del 20 al 21 de octubre, la colina 7 disminuyó hasta 3 metros.

Alumnos de la Pantglas Junior School de Aberfan. Foto: BBC
Profesores de la Pantglas Junior School de Aberfan. Foto: BBC

El 21 por la mañana, los trabajadores del turno de mañana llegaron a la colina número 7. A eso de las 7.30 a.m., descubrieron lo ocurrido durante la noche. No había ningún teléfono en ese lugar, así que no se podía dar parte de ello con rapidez. Se envió a dos personas al pueblo para informar de ello, y se decidió que no se haría más en el día. El 21 de octubre había empezado siendo un día radiante aunque con un poco de niebla, la misma que no permitía ver la cima de las colinas de la mina. Después del amanecer, se habían registrado movimientos en lo alto de la colina número 7, y poco después de las 9 hubo más, pero en esta ocasión lo que se movió fue una parte de los componentes que formaban aquella masa, y que prácticamente se hicieron líquidos, lo que provocó una fuerza que hizo moverse a otras partes del material acumulado.

Cuadrillas durante las tareas de rescate. Foto: BBC
El niño Jeff  es rescatado por un miembro de las cuadrillas de rescate. Foto: BBC
Un policía lleva a la niña Susan Maybank. 

A las 9.15, una lengua de barro empezó a correr hacia abajo, formando olas de 6 a 9 metros de altura, y alcanzando una velocidad de 18-34 km/h en una distancia de 500 metros. La parte que no se había licuado flotaba encima de los elementos que se habían desleído, lo demás escapó por donde estaba antes el material que ya se había fugado. Los más pequeños habían empezado las clases a las 9.00 y los más mayores a las 9.30. Al día siguiente empezaba un periodo vacacional. De pronto, se oyó un rugido estremecedor, que los testigos describieron como un avión volando bajo, un trueno o, incluso un tren corriendo sin control. Aquello era imparable, el agua se escabullía y parte de la masa recuperó sus anteriores propiedades. Desde lo alto de la colina, los trabajadores de la mina veían todo aquello sin poder hacer nada por evitarlo.

Interior de la Pantglas Junior School durante las tareas de rescate. Foto: BBC
40.000 metros cúbicos de restos procedentes de la mina cercana se deslizaron hacia Aberfan después de una fuerte lluvia. 

Un escolar, testigo de la catástrofe, se dirigía a sus clases cuando advirtió la espeluznante presencia de "una gran ola de estiércol más alta que una casa" que venía sobre el viejo terraplén del ferrocarril y se dirigía directamente hacia él. El alud se llevó por delante árboles, casas, rocas, agua y tranvías. La monstruosa masa se arrojó sobre 16 casas y las dos escuelas del pueblo. Unos compañeros de este niño, y que aún no habían entrado a clase, fueron arrollados por el lodo. Una vez que la masa se detuvo, el silencio.

Miembros de las cuadrillas de rescate usan las manos descubiertas en la búsqueda de sobrevivientes en la escuela Pantglas. Foto: Sunday Mirror
El esfuerzo de rescate en 1966 continuó durante días. 

De los más de 100.000 m3 de desechos de la mina que se escurrieron, 40.000 se depositaron sobre una parte del pueblo. Desde que se abrió la mina, y a lo largo de 50 años, los desechos de la mina se acumularon en una serie de montones justo en frente del pueblo de Aberfan. Si todos esos restos colapsaron fue por la cantidad de agua que había en la roca.

Los chicos de la escuela secundaria cercana miran con incredulidad. Foto: BBC
Niños supervivientes en una escuela improvisada. Foto: BBC

Una ingente cantidad de personas acudió a la escuela, excavando a la carrera para tratar de rescatar al mayor número posible de criaturas. A pesar de los desesperados esfuerzos de tanta gente que colaboró en las tareas de rescate, muchos de ellos corrieron desde otras poblaciones, no se recuperó a nadie con vida una vez que pasaron las 11 hrs. Hubo 38 heridos, varios de gravedad. El número de fallecidos giró en torno a 144, de los cuales 116 eran niños entre 7 y 10 años, 109 eran alumnos de la Pentglas Junior School. También murieron cinco maestros, y 33 personas que pasaban por el lugar. El impacto de la avalancha o la asfixia fue el motivo del fallecimiento. 60 casas fueron evacuadas y otras tuvieron que sufrir daños durante las tareas de rescate. Uno de los paramédicos del Ejército Territorial que participó en el rescate encontró un reloj que dejó de funcionar a las 9.15, hora de la tragedia. Uno de los sobrevivientes, Gareth Jones, fue uno de los niños que se salvó gracias a que la maestra actuó con rapidez. Gareth tenía 6 años.

Aberfan y las viejas colinas de carbón. Imagen tomada antes de que se quitaran estas colinas. Agosto de 1968. Foto: Tudor Williams

A las honras fúnebres que tuvieron lugar el 27 de octubre, acudieron 2.000 personas. Con posterioridad a la catástrofe, muchos supervivientes sufrieron mala salud, así como angustia y tensión. Dicen que hubo gente que soñó con la tragedia, pero no hacía falta tener sueños premonitorios para saber que algo malo podía ocurrir. Las averiguaciones que se hicieron después, responsabilizaron a la Junta Nacional del Carbón por no haber tomado las medidas de seguridad necesarias, ya que no siguieron unas pautas adecuadas para acumular los desechos producidos por la mina. En 1969, el Parlamento aprobó medidas para nuevas normas para la acumulación de los restos procedentes de minas. La mina de Merthyr Vale no fue cerrada hasta 1989.

David Davies sobrevivió a la tragedia. Su cuerpo fue sacado de Pantglas y llevado a su padre; se le creyó muerto hasta que una enfermera vio cómo se movía la pierna. Foto: BBC

Fuentes
Ceri Jackson. "Aberfan. The mistake that cost a village its children". BBC.
Tom Parry. "50 years after the Aberfan mining tragedy the South Wales village can never forget". Sunday Mirror.
Report of the tribunal appointed to inquire into the disaster at Aberfan on October 21st, 1966.

miércoles, 30 de mayo de 2018

Carlos Luis de Austria


Fue el tercero de los hijos de Sofía de Habsburgo que llegaron a la edad adulta y, por decirlo de alguna manera, pasó a la historia de rebote, dado que no estaba en su camino ningún imperio ni escándalo alguno. Carlos Luis de Austria nació en Schönbrunn el 30 de junio de 1833. Desde su nacimiento ostentaba el rango de archiduque.

Carlos Luis en torno a 1861, fotografiado por Ludwig Angerer

Como hermano de Francisco José, era cuñado de la célebre Sisi e hijo de la temida archiduquesa Sofía de Baviera, de la que decían que era el único hombre en palacio.

Se casó tres veces: la primera con Margarita de Sajonia (1850-1858), la segunda con María Anunciada de Borbón-Dos Sicilias (1862-1871) y María Teresa de Portugal (1873-1896). Tuvo seis hijos entre la segunda y la tercera esposa, siendo María Anunciada la madre de Francisco Fernando de Austria, aquel que posteriormente sería heredero del trono austro-húngaro y sería asesinado en Sarajevo cuando estaba de visita oficial en la ciudad en compañía de su mujer, Sofía Chotek, también muerta en el atentado.

Sofía de Baviera, madre de Carlos Luis

A la muerte de Rodolfo de Austria (1858-1889), hijo del emperador Francisco José I, Carlos Luis se convierte fugazmente en heredero de un imperio en decadencia, pero poco después, renunció en favor de su hijo mayor, Francisco Fernando.

Princesa María Anunciada de Borbón Dos-Sicilias

Pero las cosas pudieron ser muy diferentes para Carlos Luis. En 1853, su hermano el emperador Francisco José I fue blanco de una atentado del que salió ileso. A pesar de tener más hijos, además de Francisco José y Carlos Luis, Sofía estaba empeñada en que fuera su "Franzi" el garante de la permanencia de los Habsburgo en el trono imperial. Y se puso a buscar a la mujer que ocupara el puesto de emperatriz. Había que actuar con mucho tiento pues, entre las casas reinantes europeas, había muchos lazos, ya sea familiares o políticos, y Sofía no quería herir a nadie (al menos eso decía).

Postal conmemorativa de la muerte del archiduque Francisco Fernando y su esposa, Sofía Chotek

La elegida la tenía más cerca de lo que pensaba. Se trataba de la duquesa Elena de Baviera, hija de Ludovica, la cual era hermana de Sofía. Así que, Elena era prima hermana de Francisco José. La consanguinidad no era un impedimento para Sofía, que acordó con Ludovica que la futura pareja se conociera en la residencia de verano que la Familia Imperial tenía en Bad Ischl. Pero Sofía no quería que el duque Max, padre de Elena, estuviera presente pues, a su gusto, era políticamente incorrecto para lo establecido en la Corte Imperial, y tenía miedo que fuera a fastidiar algo (de todos modos, la antipatía era mutua).

Ludovica de Baviera en torno a  1808

Para disimular, Ludovica decide que las acompañe Sisi, hermana de Elena, y que llevaba algún tiempo escribiéndose con Carlos Luis. Aunque el interés de Sisi en Carlos Luis parecía más bien de camaradas, parece que Carlos Luis si tenía verdadero interés por ella. Así que, la idea de Ludovica sobre un posible compromiso entre Sisi y Carlos Luis, a éste le hubieran venido muy bien... si se  hubieran llevado a cabo. Lo que sigue es que Francisco José se compromete con Sisi, y Elena se queda compuesta (o descompuesta) y sin novio. Y Carlos Luis como si fuera invisible.

Retrato de Francisco José I y Elisabeth en torno a 1853

La vida da muchas vueltas. Carlos Luis vio como su hermano mayor se casaba con su amor de juventud, pero también que perdió el único hijo varón que podía ocupar el trono y, además en trágicas circunstancias. Él no fue emperador, pero también tuvo un hijo heredero al trono, también muerto trágicamente, y su asesinato fue el detonante de la Primera Guerra Mundial, pero esto ya no lo vio. A diferencia de Francisco José, se ahorró ese sufrimiento. Carlos Luis murió en Viena el 19 de mayo de 1896, a los 62 años de edad. Fue enterrado en la Cripta de los Capuchinos (Cripta Imperial de Viena).