Retales de Historia

Retales de Historia

martes, 31 de diciembre de 2013

La muerte del general Prim

Juan Prim y Prats.

Juan Prim y Prats nació en Reus (Tarragona) el 6 de diciembre de 1814. Su padre era notario y él creció en un entorno liberal. Entró en el ejército a los 20 años por defender el trono de Isabel II, pero su carrera en el ejército empezó como soldado, pues no tenía origen noble. En 1837 recibe la Cruz Laureada de San Fernando, lo que le catapulta a una carrera política fulgurante, que empieza cuando en 1841 es elegido diputado del partido progresista. Contribuyó a la caída de Espartero, lo que le hizo merecedor de ser nombrado conde de Reus y vizconde del Bruch.
Espartero.
Isabel II.

Diputado (1851-1853), observador de la guerra de Crimea (1853-1854), capitán general  de Granada (1855), teniente general del Ejército (1856), combatió en la guerra de Marruecos (1859-1860)… Aquí, su intervención en la batalla de Castillejos primero y en la batalla de Tetuán después le valió el título de marqués de los Castillejos… Pero tanto reconocimiento no le hacían olvidar que España estaba llena de problemas y se mostraba partidario de un cambio dinástico: esta vez no le dieron ningún título, sino que se tuvo que exiliar a París. Desde allí, impulsó el Pacto de Ostende (agosto de 1866), y el 19 de septiembre de 1868 (revolución de 1868 o la Gloriosa), Prim, Topete y Serrano Bedoya se sublevan en Cádiz: ahora es Isabel II la que se va a París.
Serrano.
Amadeo de Saboya.

El caso es que, si Prim tenía clarísimo que los causantes de los males de España habían sido los Borbones, también se mostraba abiertamente partidario de la monarquía constitucional. Mientras se forma un Gobierno provisional, del que fue regente Francisco Serrano y Domínguez, Prim, que en junio de 1869 es nombrado Presidente del Consejo de Ministros, se dedica a viajar por Europa para buscar rey. Al final, de entre los diferentes candidatos, el elegido por lar Cortes el 16 de noviembre de 1870 es Amadeo de Saboya, hijo del rey de Italia Víctor Manuel II.
Atentado en la calle del Turco.
Palacio de Buenavista. Ministerio de la Guerra en el momento del atentado y domicilio de Prim. Actualmente es el Cuartel General del Ejército.

He contado todo esto para dejar claro que Prim tenía mucha gente que le envidiaba, y mucho candidato al trono despechado.
Orificios de bala en la carroza de Prim.
Desgarros de unos 6 centímetros en el uniforme de Prim.

El 27 de diciembre de 1870, Prim terminaba de hacer unas gestiones en el Congreso (19:30 de la tarde) para dirigirse después al Ministerio de la Guerra, donde tenía su residencia. Prim pensaba en el viaje que tenía que hacer al día siguiente a Cartagena para recibir al nuevo rey. Como ya había recibido varios anónimos, su mujer le había convencido que llevara puesta una cota de malla como protección. Es más, amigos suyos le habían advertido de un complot para acabar con él (la verdad es que el complot era un secreto a voces). Parece que una parte del trayecto la hizo en compañía de Herreros de Tejada y de Sagasta. Nevaba y hacía mucho frío.
Momia del general Prim donde se aprecian los ojos de cristal.
Huellas de estrangulamiento, especialmente las estrías verticales que hay encima de el círculo luminoso.

El coche de caballos del general hizo el trayecto entre la calle de Floridablanca hasta la esquina de la calle del Turco (actualmente Marqués de Cubas) con Alcalá. Con él iban en el coche su ayudante personal González Nandín y el coronel Moya. Ya fuera por las preocupaciones o por haberse confiado demasiado, Prim dio orden de seguir el trayecto de siempre. Al llegar a la calle de Alcalá, el cochero vio que dos vehículos cortaban el paso… De la nada aparecen varios hombres con capas y trabucos, y rodearon el coche, cuyos ocupantes se dieron cuenta del ataque a tiempo de protegerse un poco. Los disparos fueron a quemarropa. En medio del alboroto se oye una voz que grita “¡Fuego, puñeta, fuego!
Montpensier.
Paúl y Angulo.

El cochero consiguió poner en marcha el vehículo otra vez y arrollar a uno de las carrozas que obstaculizaban la calle del Turco y se dirigió al Ministerio de la Guerra (actual Cuartel General del Ejército), que estaba cruzando Alcalá. Los asesinos huyen… Curiosamente, en todo el trayecto la presencia policial brilló por su ausencia.
Fotografía de los restos mortales de Prim.

Prim recibió doce balas, pero ninguna letal gracias a la cota de malla. González Nandín y Moya resultan heridos leves. Avisan a los médicos, las heridas no eran tan graves; le visita el Dr. Federico Rubio. Hasta ahora, siempre se había dicho que a Prim le mató una infección por no haber recibido atención médica adecuada después de haber recibido los disparos, no es imposible. Pero las últimas investigaciones hablan de otra cosa: fue estrangulado. Al haber sufrido grandes hemorragias por los disparos, el cuerpo de Prim favoreció su momificación lo que a su vez facilitó el estudio de los restos y el hallazgo de las pruebas. Según estudios promovidos por la Universidad Camilo José Cela y realizados en el Hospital Universitario de San Joan (Reus) el cuello del cuerpo momificado del general tienen surcos que podrían deberse a una estrangulación por una correa de cuero. Como sus heridas no eran necesariamente mortales, alguien de su entorno le remató. Inmediatamente después del atentado, Prim recibió la visita de varios políticos, entre ellos el general Serrano y Domínguez, a quien se le atribuye el estrangulamiento, pero este extremo aún no se puede confirmar. Como curiosidad, mencionar que el cadáver llevaba ojos de cristal, como suele ocurrir en los enterramientos de ritual masón, igual que ocurrió con Maximiliano de Habsburgo.
Amadeo I frente al féretro del general Prim de Antonio Gisbert ca. 1870.
Placa conmemorativa del asesinato.

Había demasiada gente que quería ver muerto al general Prim: el mismo Serrano, que era su principal rival político; el duque de Montpensier (cuñado de Isabel II), candidato frustrado al trono de España, y de quien se dice que financió el crimen; Paúl y Angulo, enemigo político del general, y de quien se dice que cruzó unas palabras a la salida del Congreso los minutos anteriores al atentado; también dicen que fue suya la voz que reconoció Prim en el momento del tiroteo. También se habla de los republicanos, a quienes Prim cortó el paso al poder (aunque por poco tiempo).
Prim.

Amadeo de Saboya, llegó a Cartagena el 30 de diciembre, el mismo día que se supone murió su valedor. A Madrid llegó el 2 de enero de 1871, y lo primero que hizo fue visitar la capilla ardiente del Presidente de Consejo de Ministros, instalada en la Basílica de Nuestra Señora de Atocha. No sabemos lo que pensó el rey en ese momento, pero debió sentirse muy solo.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Rosemary

El pasado 22 de noviembre se cumplieron 50 años del asesinato del presidente de los Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy, quizás el magnicidio más conocido de toda la Historia. A lo largo de su vida y, sobre todo, desde su asesinato, ha sido abundante la literatura que ha generado tanto su figura como su entorno, descubriéndose sobre éste cosas que no habíamos imaginado de una familia tan perfecta. Por eso, hoy toca hablar del que quizás, de la que seguramente, fue el miembro más desdichado de la familia Kennedy, Rosemary.

Rosemary Kennedy en 1938.



Rose Marie Kennedy, Rosemary, nació el 13 de septiembre de 1918 en Boston. Fue el tercer descendiente que tuvieron Joseph Patrick Kennedy y Rose Elizabeth Fitzgerald, y su primera niña. Los dos hijos anteriores fueron Joseph y John. El parto tuvo lugar en el domicilio familiar pero el médico no llegaba y hubo complicaciones, como si el bebé no quisiera salir… Durante unos minutos el cerebro de la niña se quedó sin oxígeno y ello fue determinante para el resto de su vida al condicionar la inteligencia de Rosemary.

Rosemary y John.

Cuando se hizo mayor, y se vio que la niña era diferente se dijo que, realmente, no tenía retraso, pero su evolución al lado de la sus hermanos le hacía parecer retrasada. Tardó en dar sus primeros pasos y cuando aprendió a leer le costó más que a los otros Kennedy. En el colegio, su nivel estaba por detrás del que tenían sus compañeras, pero era capaz de asumir responsabilidades, como cuidar a niños pequeños. En sociedad, tenía buenos modales, pero le costaba mantener una conversación. Donde sí parecía una Kennedy era en los deportes, donde la natación era lo único en lo que superaba a sus hermanos. Ya sea por la falta de inteligencia o por la falta de aprecio que le demostraba su padre, Rosemary empezó a desarrollar mal carácter.

Las hermanas Kennedy en la Primera Comunión de Eunice (1929).

El deseo de Joseph de hacer carrera en la política (y su influencia en el partido demócrata, donde estaba considerado), le lleva a ser nombrado embajador de Estados Unidos en Londres, cargo que ocupa entre 1938 y 1940 (Joseph había hecho fortuna haciendo negocios en diferentes sectores, entre ellos inversiones en bolsa, construcción, el alcohol, producción de cine…). Es una buena época para Rosemary, que se encuentra a gusto en el Viejo Continente. Pero, el acercamiento de Joseph al partido nazi provoca su destitución y la vuelta de los Kennedy a Estados Unidos.

Rosemary y Eunice.

A Rosemary, que en este momento tiene 22 años, el regreso no le sienta bien, y empieza a tener accesos de violencia porque se da cuenta que no es tan inteligente como sus hermanos, aunque esa violencia también se atribuye a cambios hormonales. Empieza a escaparse del convento donde fue internada para ser educada. Se dice que tiene una sexualidad a la altura de sus hermanos varones, y el riesgo de una sorpresa que arruine la carrera política de sus hermanos mayores, hace que Joseph decida, unilateralmente, sin consultar siquiera a su mujer, a fin de cuentas la madre, que Rosemary sería lobotomizada.

Los Kennedy en el jardín de la embajada de Londres en 1939. De izquierda a derecha: Eunice, John, Rosemary, Jean, Joseph Sr., Edward, Rose, Joseph Jr., Patricia, Robert y Kathleen.

Cuando Joseph le cuenta a Rose qué le habían hecho a Rosemary, fueron expectantes al hospital a ver cómo estaba su hija después de la operación; iban con la ilusión del que presiente que se ha realizado un milagro. Pero la realidad los despertó: Rosemary no reconocía a sus padres y ellos a Rosemary tampoco. La hija de Joseph y Rose se volvió invisible para el mundo.

Por aquel entonces la lobotomía era una costumbre muy extendida entre familias pudientes cuando alguno de sus miembros no se ajustaba a los convencionalismos sociales. En su desesperación, Joseph se topó con dos neurocirujanos que le propusieron la lobotomía, lo más en cuestión de soluciones para problemas mentales. Walter Freeman y James Watts (así se llamaban estos dos individuos) son los responsables de reducir a Rosemary a la edad mental de 3 años. Parece que era costumbre hacer este tipo de intervenciones con el paciente despierto, aunque con anestesia local, claro está, y según va avanzando la intervención, los facultativos hacen preguntas al paciente para medir su nivel de coherencia y ver hasta dónde pueden agujerear. Porque es eso lo que ocurrió: Watts le realizó un corte en cada sien a Rosemary, para después hacer una incisión en los lóbulos prefrontales; Freeman hacía las preguntas… De pronto, le pide a Watts que se detenga. Lo que sigue es que Rosemary nunca más pudo desenvolverse por sí misma. Dejó de hablar, dejó de ser violenta, pero también dejó de ser Rosemary.

Rosemary en compañía de una enfermera en 1976.

Cuando la carrera de John empezó a subir, se inventaron historias pero jamás se reconoció abiertamente lo ocurrido. Se habló de Rosemary como “institutriz”, después Joseph dijo que su hija tenía retraso pero lo atribuyó a una enfermedad. Se inventaron muchas cosas, pero ninguna verdad. Pero todo termina sabiéndose, porque no se puede tapar el sol con un dedo: el 5 de octubre de 1975, en Chicago, Rosemary se pierde y dan la voz de alarma por la radio. Unas versiones dicen que se perdió a la salida de misa, a donde había acudido en compañía de su hermana Eunice; otras, que se había escapado del convento donde estaba recluida para no poner en evidencia a la familia. Peter Nolan, reportero de la CBS, se ha enterado de lo ocurrido y es el primero en verla. Ha visto a una mujer que responde a la descripción (pelo negro, ademanes inseguros, ropa llamativa) pero le habla y no le responde. Está claro que al día siguiente todo el mundo se entera de la vergüenza de los Kennedy.

En homenaje a Rosemary, su hermana Eunice creó los Juegos Olímpicos Especiales, con el fin de facilitar mejoras a los discapacitados mentales. Tennessee Williams, tenía una hermana, Rose (ya es casualidad), que también sufrió la suerte de Rosemary, y en ella se inspiró para escribir De repente, el último verano.

Tumba de Rosemary en el Cementerio de Holyhood en Brookline, Massachusetts.

Finalmente, después de 64 años condenada a la contemplación, Rosemary Kennedy murió el 7 de enero de 2005 en Nueva York.

Un apunte más. António Egas Moniz, considerado el padre de la lobotomía, recibió el Premio Nobel de Medicina en 1949. Se cubrió de gloria.


sábado, 16 de noviembre de 2013

Canalejas

Eran las 3 de la mañana del 31 de julio de 1854 cuando, María del Amparo Méndez Romero, dio a luz en Ferrol un niño. El padre, director de un periódico, se llamaba José Canalejas y Casas: había nacido una mente privilegiada y un adelantado a su tiempo, José Canalejas. 
Canalejas.

Estudió el Bachillerato en el Instituto San Isidro de Madrid. Posteriormente, hizo Derecho y Filosofía en la Universidad Central de Madrid, y para 1872 ya era doctor en ambas disciplinas. Dedicó varios años a la enseñanza de la literatura en la Universidad pero no llegó a obtener ninguna cátedra, lo que le empujó a dejar la enseñanza para trabajar en la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Ciudad Real y a Badajoz, dirigida por su padre, que además de andar con la prensa era ingeniero de ferrocarriles. En esta empresa, José ejerce de abogado.
Cristino Martos.

Manuel Ruiz Zorrilla.

Le gusta la política y simpatiza con las ideas republicanas, entrando en el Partido Liberal de Cristino Martos. Posteriormente, en 1880, se afilia al Partido Progresista Democrático, encabezado por Manuel Ruiz Zorrilla, y en agosto de 1881 es elegido diputado por Soria.
La regente María Cristina.

Práxedes Mateo Sagasta.

Durante la Regencia de María Cristina (1885-1902), Canalejas entra en el Partido Liberal, ahora encabezado por Sagasta. A partir de este momento ejerce varias carteras ministeriales: Fomento (de junio a diciembre de 1888), de Gracia y Justicia (diciembre de 1888 a enero de 1890), Hacienda (de diciembre de 1894 a marzo de 1895), y Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas (de marzo a mayo de 1902). Ésta última cartera la ocupó durante los últimos meses de la Regencia y primeros días del reinado de Alfonso XIII.
Alfonso XIII y Canalejas.

Segismundo Moret.

Sagasta muere en 1903, y Segismundo Moret forma su primer Gabinete, que transcurre entre diciembre de 1905 y julio de 1906. Durante este período, Canalejas será elegido Presidente del Consejo en las Cortes (Presidente del Congreso de los Diputados), cargo que ocupará entre el 19 de enero de 1906 y el 30 de marzo de 1907. Es una época de luchas dentro de los partidos, lo que le lleva a liderar el Partido Liberal en 1907, barriendo a Segismundo Moret. Esta circunstancia, unida a la Semana Trágica de Barcelona (1909), que fulmina políticamente al gobierno del conservador Maura, favorece el regreso del Partido Liberal al poder: José Canalejas es nombrado Presidente del Consejo de Ministros el 9 de febrero de 1910.
Antonio Maura.

Enric Prat de la Riba.

Canalejas no cesa de hacer cosas: la Ley del Candado (1910), que separa los asuntos de la Iglesia de los del Estado. Se preocupa por limitar la jornada de trabajo y de que se redacten contratos de trabajo para los empleados. El servicio militar se hace obligatorio, abolido el impuesto de consumos, se elabora una nueva ley de enseñanza… También dio la opción de poder elegir entre prometer o jurar en la toma de posesión de los cargos públicos. Fantástico orador, Canalejas se adhirió al Regeneracionismo, luchó contra el caciquismo y el fraude electoral.
En 1911, los movimientos de las tropas francesas durante la guerra de Marruecos, empujan a Canalejas a ordenar la intervención española en Alcazarquivir, Arcila y Larache, siendo estos acontecimientos el germen de las conversaciones que darán lugar al Protectorado de Marruecos. Y para dar respuesta al nacionalismo catalán, elabora conjuntamente con Enric Prat de la Riba, un plan de mancomunidades, siendo aprobado por el Congreso de los Diputados en julio de 1912. Aún tuvo tiempo de hacer frente a una huelga de ferrocarriles…
12 de noviembre de 1912, 11:25 de la mañana. José Canalejas se dirige al Ministerio de la Gobernación (actualmente el edificio lo ocupa la Comunidad de Madrid) donde tenía convocado un Consejo de Ministros. Había despachado con el rey, Alfonso XIII. Al llegar a la Puerta del Sol se detuvo a mirar los libros del escaparate de la librería San Martín, situada en la esquina de Sol con Carretas. En ese momento, el Presidente del Consejo de Ministros iba acompañado de tres escoltas: dos se habían quedado atrás, el otro ya había llegado hasta la puerta del Ministerio para asegurarse de que no había nada preocupante. De pronto, un hombre bien arreglado y cubierto con una gabardina, surge de un grupo de personas, se acerca con rapidez al Presidente del Consejo, apoyó la mano en su hombro  y descarga tres balazos de su browning en la cabeza de Canalejas, que muere en el acto.
Canalejas yace muerto en la Puerta del Sol.

El individuo quiere escapar entre los coches, pero uno de los escoltas y un hombre que pasaba por ahí lo reducen. Acorralado, termina de descargar su arma en sí mismo. No muere al instante, situación que se aprovecha para llevarle a la Casa de Socorro de la Plaza Mayor, pero ya no se consigue hacer nada por él.
Manuel Pardiñas.

A partir de la documentación que llevaba encima aquel individuo, y la posterior investigación, se sabe que se llamaba Manuel Pardiñas Serrano, y era de El Grado (Huesca). Había nacido el 1 de enero de 1886 y en ese momento tenía 26 años de edad. Había trabajado en las obras del Hotel Palace de Madrid, y era un peligroso anarquista al que se le había perdido la pista hacía muy poco tiempo. Entre su “selecto” grupo de amigos estaba Mateo Morral, autor del atentado que tuvo lugar el día de la boda de Alfonso XIII, en 1906. Naturalmente, se ha especulado mucho con las circunstancias del crimen. Testigos presenciales afirmaron haber visto a Pardiñas hablando con otra persona un rato antes, lo que dio pie a pensar que no actuó solo. De hecho, hubo quien dijo que sus viajes a América no estaban a su alcance y que había alguien más detrás, alguien que le financiaba.


Capilla ardiente de Canalejas.

En un periódico de tirada nacional se recibió información sobre lo que parecía haber sido un complot para cometer el crimen. Incluso trascendió que dos semanas antes del atentado Canalejas recibió un anónimo previniéndole de los riesgos que corría. Tampoco se puede afirmar que era algo esperado; al parecer, Canalejas apoyó la inocencia de Francisco Ferrer i Guardia (aunque este extremo no lo he podido confirmar con información suficientemente precisa). Se quería desestabilizar el trono de Alfonso XIII tumbando al que muchos consideraban su principal apoyo.


Detalle de la tumba de Canalejas.

Volviendo a Canalejas. Su cadáver es llevado al Salón Principal del Ministerio, donde los médicos que le atienden sólo pueden certificar su muerte. La noticia de la desgracia se extendió a toda velocidad por todo el mundo. Ríos de gente acudieron a la capilla ardiente, posteriormente instalada en el Congreso. Por decisión del rey, Alfonso XIII, José Canalejas es enterrado en el Panteón de Hombres Ilustres del Santuario de Nuestra Señora de Atocha.



El mismo año del atentado que termina con la vida de José Canalejas se realiza un cortometraje, Asesinato y entierro de don José Canalejas, de Enrique Blanco y Adelardo Fernández Arias. Supone la primera intervención cinematográfica del actor José Isbert (que en ese momento tenía 26 años), en el papel de Pardiñas: curiosa forma de empezar su carrera el que luego sería el abuelo de La Gran Familia.
Canalejas retratado por Sorolla en 1906.

lunes, 4 de noviembre de 2013

El atentado del Liceu de Barcelona

En las postrimerías del XIX, Barcelona, símbolo del desarrollo industrial español, sufrió reiteradas veces las expresiones de la propaganda anarquista en forma de atentado, lo que le valió el sobrenombre de “la Rosa de Fuego”.

Liceu de Barcelona en el siglo XIX.

El 7 de noviembre de 1893, lo más selecto de la burguesía catalana se había dado cita en el Teatro Liceu de Barcelona que estrenaba en su escenario Guillermo Tell, de Antonio Rossini, aunque también habían acudido a la representación personas de diferentes clases sociales.

Santiago Salvador Franch.

Santiago Salvador Franch, que así se llamaba cierto individuo, consiguió entrar en el Liceu con dos bombas Orsini que disimuló gracias a llevar ropa holgada, del estilo de la que llevaban los obreros de la época. Nadie se percató de que algo no iba bien. La intención de Salvador Franch era vengar la muerte de Paulino Pallàs, ejecutado por haber intentado asesinar al general Martínez Campos, Gobernador Militar de Cataluña, durante un desfile militar dos meses atrás.

Bomba Orsini.

Durante el primer descanso, cuando sonaba el dueto del segundo acto, a eso de la diez y cuarto de la noche, aquel hombre lanzó desde el pasillo de la galería del quinto piso del teatro una de las dos bombas que llevaba. La bomba cayó en la fila 13, matando a veintidós personas y dejando treinta y cinco heridos (otras fuentes dicen que fueron la mitad de heridos). El humo y ruido que provocó la explosión impidió que la gente presente en el lugar se diera cuenta de que Santiago Salvador estaba tirando otra bomba. Ésta no llegó a estallar porque cayó encima de una de las mujeres víctimas de la explosión, y esta casualidad amortiguó los pistones el explosivo, evitando que la masacre alcanzara mayores proporciones.

Le Petit Journal informando del atentado.

El público que sobrevivió a la explosión era presa del pánico; la destrucción fue terrible. Las butacas se convirtieron en estacas, los objetos personales de los asistentes al espectáculo se mezclaban con los escombros, los elegantes ropajes del público perdieron su esplendor.

Interior del Liceu inmediatamente después del atentado.

La noticia del atentado se extendió con toda la velocidad posible. Enseguida llegaron médicos cuya presencia sirvió de poco a varias personas que aún estaban sentadas en la platea, dado que algunas ya estaban fallecidas. Otras víctimas murieron camino de los hospitales, otras sólo pudieron recibir los rezos de los sacerdotes.

Puerta del Liceu con el público huyendo.

Santiago Salvador consiguió escapar del lugar del crimen, y al llegar a su casa le contó a su esposa lo ocurrido. No sabemos cómo reaccionó la mujer, Antonia Colom, pero el criminal tardó en ser localizado al haberse marchado a su pueblo, en Teruel. En su afán por dar con el asesino, fueron arrestados una gran número de personas entre los cuales, irónicamente, se encontraba un destacado anarquista conocido por su condena del uso de la violencia, José Llunás, director del diario La Tramontana. Naturalmente, hubo numerosas declaraciones de rechazo al atentado. El día 10 se enterró a las víctimas mortales, que fueron acompañadas por una multitud al cementerio en un día lluvioso.

José Llunás.

Las consecuencias del atentado, perpetrado como respuesta a la ejecución del anarquista Pallàs, fueron que los negocios dedicados al recreo de las clases con posibles se resintieron, pues eran objetivo preferido del terrorismo anarquista, y el miedo les tenía encerrados en sus casas. Se suspendieron libertades civiles, declarándose la ley marcial en Barcelona. Los empleados del Liceu se quedaron en el paro debido al cierre del establecimiento.

Bomba Orsini en una figura en la Sagrada Familia de Barcelona.

Finalmente, Santiago Salvador fue arrestado el 1 de enero de 1894 en Zaragoza. Se pegó un tiro, pero toda su habilidad para matar gente con él se volvió inútil. Había nacido en Castellserás (Teruel) en 1862 y es ejecutado mediante garrote vil el 21 de noviembre de 1894 (un año después de la masacre) en una plaza pública de Barcelona. Lejos de salirse con la suya, Santiago Salvador consiguió lo contrario a lo que perseguía, que el ataque fuera la excusa perfecta para el aumento de la represión y la persecución del pensamiento anarquista.

viernes, 2 de agosto de 2013

La muerte de Felipe III

“Dios, que me ha dado tantos reinos, me ha negado un hijo capaz de gobernarlos”… Más o menos esto fue lo que el rey de España dijo en alguna ocasión del que sería su sucesor. Y es que, el único hijo varón de Felipe II que llegó a ser adulto era, a los quince años, “indolente, distraído y se daba toda la prisa que podía en marcharse de los Consejos de Estado”.

Felipe III, por Velázquez.

Felipe III había nacido el 14 de abril de 1578 en Madrid, en el viejo Alcázar de Madrid, justo donde está ahora el Palacio Real. Era el quinto hijo varón de Felipe II, la madre fue su cuarta esposa, Ana de Austria, hija de la emperatriz María de Austria, hermana de Felipe II, con lo cual Ana terminaría siendo cuñada de su propia madre (dichosa consanguinidad…).

Cuento todo este embrollo porque quizás ahí esté la clave de la salud y del carácter del joven Felipe: pasó la infancia con pequeñas enfermedades que no ayudaban al poco interés que tenía por estudiar. Cumplidos los quince años pasó la época de las enfermedades pero continuó la indolencia y su poco interés por los asuntos de Estado (claro que, a esa edad, quién los tiene). Eso sí, obedecía al rey en todo.

Felipe II, por Sánchez-Coello.

Mostró interés por el teatro, la pintura y la caza, esto lo que más. Sorprendentemente, hablaba varios idiomas y le gustaban las matemáticas. Pero era el hijo del rey y, cuando cumplió veinte años, su padre decidió que debía casarse. Lo hizo con Margarita de Austria-Estiria, prima suya y de carácter muy parecido al suyo (Dios los cría y ellos se juntan): apocados pero muy piadosos. Para cuando se celebró la boda, Felipe II ya había muerto (1598) y a Felipe III le tocó cargar con 34 títulos hasta donde he alcanzado a contar; debían pesar lo suyo…

En fin, pasan los años, y la reina muere en 1611, después de darle un montón de hijos al rey. Él sobrevive a su consorte diez años… ¿de qué muere? Si para tomarse un poco de vino tenían que intervenir unas cinco personas, tampoco era fácil si tenía la calefacción demasiado cerca. Se encontraba el rey tan cerca de la chimenea que se estaba achicharrando, pero el protocolo le impedía pedir ayuda para arreglar la situación y los ayudantes de cámara le habían dejado solo.

Ana de Austria, por Sánchez-Coello.

Cuando se presenta el marqués de Polar, el rey le pide que arregle lo del fuego y el marqué le dice que el protocolo le impide ocuparse de apagarlo, que eso lo tiene que hacer el duque de Uceda, pero la cosa se complica porque el duque se había ido a visitar sus fincas e iba a tardar.

No sabemos cuándo regresó el duque, pero tanto calor tanto tiempo hizo enfermar al rey, que contrajo erisipela, y murió, aunque no está claro que la erisipela tuviera algo que ver, al menos por el estado actual de la ciencia. Tampoco está claro que todo este rollo que os he metido sea del todo cierto, y qué parte es verdad y cuál no, pero sí parece que dijo en su última confesión “si Dios me diera la vida, cuán diferente gobernaría”.

Margarita de Austria, por Velázquez.

Felipe III el Piadoso murió en Madrid el 31 de marzo de 1621, y hay dudas de que fuera tan piadoso.