Retales de Historia

Retales de Historia

sábado, 24 de diciembre de 2011

La Tregua de Navidad de 1914

Hoy quiero hablar de la Tregua de Navidad de 1914, algo de lo que no se ha aprendido nada. Lo cierto es que, para el tiempo que ha pasado desde entonces, 97 años, no se conoce demasiado bien. Y es que en su momento, cuando ocurrió aquello, los jefazos de los ejércitos combatientes hicieron lo posible porque no se conociera el suceso, para que no cundiera el “mal ejemplo”: se hizo por confiscar el material fotográfico y la correspondencia que los soldados enviaban a sus familias. Quería dejarse a la población en la ignorancia más absoluta para evitar que pensasen que las cosas no iban bien en sus respectivos ejércitos ¿dónde se ha visto que se confraternice con el enemigo? Pero algo se filtró, algo llegó a las familias y a la prensa, y aquello se conoció lo suficiente para saber que algo extraordinario había ocurrido. Se sabe que fue un alto el fuego que ocurrió entre tropas alemanas y tropas aliadas (ingleses, franceses y escoceses) en diferentes puntos del frente occidental entre los días 24 y 25 de diciembre de 1914, en el primer año de la Primera Guerra Mundial. Y ocurrió de forma espontánea, pero con el ansia de escapar por unos momentos de aquel infierno.

Portada del Daily Mirror informando de la Tregua. Un grupo histórico: soldados británicos y alemanes fotografiados juntos.

Con el fin de animar a sus tropas en fechas tan especiales, el Kaiser Guillermo II había dado orden de enviar a sus tropas extras de pan, salchichas, alcohol y árboles de Navidad: un montón de árboles decorados que los alemanes pusieron en lo alto de sus trincheras cuando llegó la noche del 24; podía verse un árbol cada pocos metros. Lo del árbol era también una indirecta del Kaiser dirigida a los Aliados para recordarles el origen germano del árbol de Navidad. En cualquier caso, el desconcierto de las tropas aliadas en ese momento seguro que fue indescriptible.

Los británicos se pusieron a cantar dentro de sus trincheras, los franceses en las suyas. En las líneas alemanas se oyó Stille Nacht (Noche de Paz), y en las de todos Adeste Fideles, en latín. Los soldados perdieron el miedo a salir a tierra de nadie, donde después de unos cuantos apretones de manos se intercambiaron cigarrillos, vino, salchichas, latas de carne, chocolate, whisky…, los tesoros que cualquier soldado podía llevar en su mochila. Entre los oficiales presentes se acordó un alto el fuego, aunque fuera sólo para el 24 y el 25.

Combatientes de ambos bandos en torno a un árbol de Navidad.

La Tregua también se aprovechó para enterrar a los difuntos de ambos bandos que habían caído en tierra de nadie o detrás de las líneas enemigas. Se oficiaron misas a las que acudieron soldados de ambos bandos. Incluso en algunos sitios se jugaron partidos de fútbol, de ajedrez o a las cartas.

Desgraciadamente, el único acto de sentido común del conflicto no duró demasiado: en casi todos los lugares donde ocurrió, apenas si fueron dos días; en cuanto los altos mandos se enteraron de lo que estaba ocurriendo dieron orden de que se volviera al “orden” habitual. Pero semejante acontecimiento perduró en la memoria de aquellos que la vivieron, y dejaron testimonio a las generaciones posteriores que, cuando se quiere, la guerra se puede evitar.

Ingleses y alemanes jugando un partido de fútbol.

Para terminar, os dejo con un fragmento de la película Joyeux Noël (Feliz Navidad) de Christian Carion. Está basada en la historia que os acabo de contar y es bastante ilustrativa de lo que ocurrió. Feliz Navidad.



domingo, 4 de diciembre de 2011

Mercurio y Argos

De todos es sabido que Zeus (Júpiter para los romanos) era el padre de los dioses del Olimpo. Y muy faldero. A pesar de que Hera (su señora) tenía muy mala leche con el tema de las amantes, Zeus no se cortaba un pelo a la hora de ir con todas las mozas que le daba la gana (y muchas de ellas le ayudaron a Hera a saciar las ganas de paternidad de su marido.) Una de ellas fue Io, una joven que pasaba su tiempo libre recogiendo florecillas en el campo.

Tan pronto como Zeus se fijó en Io empezaron a frecuentar la mutua compañía, supuestamente a espaldas de Hera (aunque en realidad las aventuras de Zeus eran un secreto a voces). Pero Hera se enteró, y montó en cólera (como era habitual cada vez que se enteraba de un lío de su marido), y a Zeus no se le ocurrió otra cosa que convertir a su amante en una hermosa vaca, e Io pasó de recoger flores a comérselas. Pensó Zeus que convirtiendo en vaca a su amante pasaría desapercibida para Hera, pero esta no cayó en el engaño, y para desahogarse soltó un tábano para que hiciera la vida imposible a la vaca. Io/la vaca, en su desesperación por deshacerse del bicho, recorrió toda Europa, pasando por el Estrecho del Bósforo (en griego, “paso de la vaca”). Finalmente, extenuada, Io se detuvo y Hera aprovechó para atraparla.

El Estrecho del Bósforo en una imagen de satélite (es la parte de arriba del pasillo de agua).

Para asegurarse que no tenía posibilidad de escapatoria, Hera encargó a su fiel sirviente Argos que vigilase a la prisionera. Argos era un ser que tenía cien ojos, cincuenta estaban despiertos mientras los otros cincuenta dormían: Io no tenía forma de huir. Pero Zeus quería rescatar a su amante y encargó a Mercurio (Hermes para los griegos) que rescatara a Io (Mercurio era hijo de Zeus y de otra señora que no era la suya).

Mercurio localizó a la prisionera y a Argos, y empezó a contarle un montón de historias (otros dicen que se puso a tocar la flauta) suponemos que muy aburridas, porque los cincuenta ojos despiertos se durmieron. Este es el momento que refleja Velázquez en su cuadro Mercurio y Argos, pintado hacia 1659, y que se encuentra en el Museo del Prado de Madrid (el lienzo fue salvado del fuego que sufrió el Alcázar de Madrid en 1734).

Mercurio y Argos

En un primer plano está Hermes, que lleva su bolsa, algo que parece un caduceo y su sombrero con alas; junto a él está Argos, con la cabeza caída sobre el pecho: nadie diría que son personajes mitológicos. En segundo plano, como si la cosa no fuera con ella, tenemos a Io.

Volviendo a cuando Argos se quedó sopa. Mercurio aprovechó el momento para matarlo y así liberar a la amante de su padre. Más tarde, Io y Zeus decidieron romper la relación porque veían el asunto un poco complicado, sobre todo porque Hera no dejaba de acosarles. Por su parte, Hera, cuando vió lo que le había pasado a su fiel Argos, decidió perpetuar su memoria poniendo los cien ojos del guardián en la cola del pavo real.

Moneda griega de dos euros, que hace alusión al mito de Io.

sábado, 12 de noviembre de 2011

El Archiduque del Baño

Luis Víctor de Habsburgo.

Durante el siglo XIX, Austria (luego Austria-Hungría), con toda la antigüedad de su historia y con toda la extensión de su territorio, era la mayor defensora del catolicismo en Europa y parte del mundo conocido. En parte por ello, no podía permitirse cierto tipo de escándalos, y de ahí que muchos acontecimientos de su historia vayan a permanecer envueltos en el misterio. Pero no todos los escándalos que se dieron en Austria, y para ser más exactos los relacionados con su realeza, merecían tener mayor trascendencia histórica que unos comentarios en los corrillos de Viena.

Luis Víctor con sus hermanos. De izquierda a derecha: Carlos Luis, Francisco José, Maximiliano y Luis Víctor.

Luis Víctor José Antonio de Habsburgo (Viena, 15 de mayo de 1842) fue el menor de los hijos de Francisco Carlos de Austria y Sofía de Baviera (la tan temida suegra de Sissi) y, por tanto, hermanísimo de Francisco José I. Titulaba como Archiduque de Austria y Príncipe Real de Hungría y de Bohemia. Francisco y Sofía no tuvieron hijas que les sobrevivieran, la que tuvieron murió muy pronto, y Luis Víctor nació mucho después que sus otros hermanos, lo que hizo que se convirtiera en el niño mimado de Sofía. A partir de aquí, no tardó en mostrar maneras que dieron que pensar, como el hecho de que disfrutaba vestirse de mujer.

Fotomontaje en el que Luis Víctor sale vestido como hombre y como mujer.

Y llegó el momento de casar a Bubby (se ve que era un apodo muy extendido entre los Habsburgo porque la reina regente María Cristina también llamaba así al niño-rey Alfonso XIII): por más novias que le presentaron, Luis Víctor no se decidió por ninguna. Una de ella fue la hija del emperador de Brasil, Pedro II. Otro proyecto de novia fue Sofía Carlota de Baviera (hermana de Sissi), que llegó a ser novia de Luis II de Baviera, el Rey Loco, proyecto que tampoco cuajó, quizás porque el rey tenía muchos pajaritos en la cabeza y porque también era homosexual, como Luis Víctor.

Princesa Isabel de Brasil, hija de Pedro II.

Sofía Carlota de Baviera.

La condición sexual de Luis Víctor fue lo que se dice un secreto a voces. De vez en cuando se escapaba por Viena para buscar aventuras con hombres jóvenes, algo así como hizo George Michael en Londres hace algún tiempo y, de hecho, a ambos los pillaron en plena faena con un mozo del que se estaban beneficiando en unos lavabos públicos; además, el ligue del Archiduque era menor de edad. A George Michael le metieron en un proceso judicial que no viene al caso; a Luis Víctor le sirvió para que se le conociera como el Archiduque del Baño (si se piensa un poco, hace falta ser cutre y poco elegante para ser archiduque y que te pillen en una actitud que hubiera sido preferible guardarse para la intimidad de un palacio). Está claro que a Francisco José no le hizo mucha gracia la aventura de su hermano, pues lo echó de la Corte y lo mandó a vivir al Castillo de Klesheim (que a mí me parece más bien palacio), cerca de Salzburgo: toda la servidumbre estaba compuesta exclusivamente por mujeres.

Klesheim.

Como Luis Víctor sobrevivió a todos sus hermanos (para algo era el pequeño), pudo ver cómo se iba a paseo todo por lo que tan modosamente había luchado su familia. Murió el 18 de enero de 1919, dos meses después de terminar la Primera Guerra Mundial.

sábado, 15 de octubre de 2011

El milagro de San José

13 de octubre de 2010. Son las 21:56, hora local. Es rescatado el último de los 33 mineros atrapados en una de las minas del yacimiento de San José, después de sobrevivir bajo tierra los 70 días posteriores al derrumbe producido el 5 de agosto. Esta mina se encuentra situada a 950 kilómetros de Santiago y a 80 de Copiapó, ciudad situada en una zona de tradición minera, en la región chilena de Atacama, famosa por su desierto.

La proyección internacional de Copiapó empieza el 5 de agosto de 2010, a las 20:30 horas, hora local, momento en que se produce un derrumbe que deja atrapados a un grupo de hombres a 622 metros de profundidad. Se suceden días de incertidumbre, no hay noticias de que estén bien, pero se da por hecho de que están mal. ¿Cuánta gente ha sobrevivido a un desastre similar? Pero, 17 días más tarde, una perforadora es el medio utilizado para hacer llegar a la superficie una nota redactada al más puro estilo de Góngora: “Estamos bien en el refugio los 33”.




Sebastián Piñera, presidente de Chile, enseñando a la prensa la nota que los mineros hicieron llegar a la superficie sirviéndose de una perforadora.

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, enseña orgulloso a las cámaras la nota redactada en trazos rojos, y poco después se consiguen las primeras imágenes obtenidas del interior de la mina, grabadas con una sonda, y se aprovecha la misma vía por la que va esta sonda para hacerles llegar agua y alimentos, que ya les quedaba muy poco, aunque parece que los mineros atrapados no carecían de agua, pues podían obtenerla por medio de un canalón que daba al refugio. Pero sacar a estos hombres de dentro de la tierra va a ser muy difícil, conseguirlo es un sueño. Pronto llegan muestras de solidaridad de todo el mundo: llega ayuda de otras empresas chilenas, que ponen a disposición del equipo de rescate sus mejores máquinas. Se hace un túnel con una taladradora que hace llegar la esperanza al refugio.



También llega ayuda del extranjero, por ejemplo, de Australia y de Estados Unidos, que aporta un equipo de científicos que trae tecnología de la NASA, tecnología que se emplea para la construcción de la cápsula que, posteriormente, sacará a los mineros de su refugio. Según se estudian diversas opciones para el rescate, se descubre que se llega a la tragedia porque no se habían respetado las normas de seguridad, ni siquiera había una segunda vía de acceso. Los rescatadores están desbordados, sus familias están desesperadas y se ve llorar al ministro de Minería, Laurence Golborne.

Familiar de uno de los mineros atrapados.
Pero Franklin Lobos encuentra tiempo para sonreír a pesar de la tragedia.

Se empieza a estudiar la posibilidad de hacer un paso por el que pueda meterse una cápsula lo suficientemente ancha para que entre un hombre e ir sacando uno a uno a los mineros atrapados, pero hacerlo sin añadir más riesgos va a llevar un tiempo que no sobra, y se habla de que esta labor llevará tres meses… Pero el equipo que se encarga de las tareas de rescate no cae en el desaliento: empieza a construirse una plataforma de hormigón donde se montará la grúa que sostendrá la cápsula en la que saldrán los mineros de su prisión. Para evitar derrumbes, se intuba la vía que se ha abierto hasta el refugio, y se hacen pruebas para comprobar que el mecanismo funciona.

Esquema de la cápsula de rescate.



Y llega el momento. La cápsula Fénix 2, pintada con los colores de la bandera de Chile, baja los 622 metros que hay hasta el refugio donde aguardan los 33 hombres (se habían construidos tres cápsulas iguales, Fénix 1, Fénix 2 y Fénix 3, por si había problemas técnicos y hubiera que sustituir la cápsula elegida para el rescate). Por si se atasca la cápsula en su camino a la superficie, se podrá abrir una trampilla que hay en el suelo y el minero que esté dentro podrá bajar hasta el refugio. Antes habían bajado seis personas del equipo de rescate para preparar a los mineros en su salida a la libertad. Los responsables de la operación habían organizado la salida dividiendo a los mineros en tres grupos: el primero, integrado por los cinco más hábiles; el segundo, por los once más débiles; y el tercero, por los diecisiete más fuertes.

El grupo de "los más hábiles".

Uno a uno van saliendo los 33 hombres, con gafas de sol para evitar que la luz del exterior les hiciera daño en los ojos después de estar tantos días con el mínimo indispensable. Empiezan con el grupo de "los más hábiles"; el primero en salir es Florencio Ávalos, de 31 años de edad, a las 00:14 del 13 de octubre; es capataz.




El segundo fue Mario Sepúlveda, que subió piedras a modo de souvenir para las autoridades (unos días más tarde, en una visita oficial al Reino Unido, Piñera le dio una de esas piedras a Isabel II). Después siguieron Juan Illanes, Carlos Mamani (el único minero que no era chileno) y Jimmy Sánchez.

El grupo de los "más débiles".

Continúan "los más débiles": Osmán Araya, José Ojeda (autor de la nota que daba a conocer al mundo que los 33 estaban vivos), Claudio Yáñez, Mario Gómez, Álex Vega, Jorge Galleguillos (30 años en la mina), Edison Peña (fanático de Elvis), Carlos Barrios, Víctor Zamora, Víctor Segovia y Daniel Herrera.

El grupo de los "más fuertes".

Y finalmente, los más fuertes: Omar Reygadas, Esteban Rojas, Pablo Rojas, Darío Segovia, Yonni Barios (el accidente puso al descubierto que estaba con dos señoras, aunque parece que no fue el único), Samuel Ávalos, Carlos Burgueño, José Henríquez, Renán Ávalos, Claudio Acuña, Franklin Lobos (ex˗futbolsta que llegó a jugar con la selección chilena), Richard Villarroel (ya había sobrevivido al terremoto y al maremoto que habían afectado a Chile ese mismo año), Juan Carlos Aguilar, Raúl Bustos, Pedro Cortéz, Ariel Ticona y, finalmente, Luis Urzúa (récord mundial de permanencia en el interior de una mina, y no por gusto). En este momento ya son las 21:56 del 13 de octubre. Entre las 22:33 y las 00:33 del día siguiente salen a la superficie los seis miembros del equipo de rescate.

La cápsula Fénix 2 durante las tareas de rescate.

Después de todo esto, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, que había estado recibiendo a los mineros según salían de las entrañas de la tierra, promete que se tomarán medidas, y los mineros pusieron al Estado Chileno una demanda por valor de 16,5 millones de dólares: les han rendido muchos homenajes y les han invitado a muchos sitios, pero eso no les compensa del mal trago que pasaron y de las dificultades económicas que están pasando porque, claro, después de aquello perdieron su trabajo… En cualquier caso, el rescate de los 33 hombres que permanecieron sepultados casi dos meses y medio bajo tierra, supuso el triunfo del espíritu humano. Aquello fue un verdadero milagro.



miércoles, 28 de septiembre de 2011

El accidente de tren de Montparnasse

Hoy quiero hablar de una fotografía de la que mucho tiempo pensé que era un montaje fotográfico, muy bueno, pero montaje al fin y al cabo. En 1852 se construyó una nueva estación de tren en Montparnasse, justo en el mismo sitio en la que había otra pues ésta se había quedado muy pequeña. La nueva estación fue diseñada por los arquitectos Lenoir y Flachat.


Imagen más famosa del tren accidentado.

Pero el 22 de octubre de 1895 le fallaron los frenos Westinghouse a la locomotora del tren que hacía la ruta Granville-París, dirigiéndose en una loca carrera a la estación de Montparnasse. El tren iba con retraso y los maquinistas aceleraron lo que pudieron, pero se encontraron con el problema de los frenos. El convoy atravesó la estación, “salió por la ventana” y llegó hasta el suelo de la calle, quedándose la máquina y dos secciones más del tren colgando de la pared. Sólo hubo una víctima y no iba en el aparato: se trataba de una mujer que pasaba por la calle y le cayó encima un trozo de la pared, que se había desprendido por la fuerza del impacto. Henri Roger Viollet tuvo la suerte de pasar por ahí para inmortalizar el momento.

Ésta vez, el tren por el otro lado. Ahora se ve gente: se conoce que se corrió la voz y París fue a curiosear.

Los maquinistas pagaron multas superiores a 25 francos (que en la época debía ser lo suyo) y al menos uno de ellos dio con sus huesos en la cárcel un par de meses.

La estación de Montparnasse en la actualidad.

Hubo reformas posteriores a 1895 (aparte de la reparación del agujero de la pared) y, actualmente, es una moderna estación, diseñada por los arquitectos Beauduin y Cassan, y fue de las primeras en Francia en disponer de accesos a minusválidos, se puede coger ahí el tren de alta velocidad francés (TGV), tiene grandes posibilidades de ocio y comunica con las principales ciudades de Francia, sobre todo Granville.

domingo, 11 de septiembre de 2011

11 de septiembre de 2001

Manhattan, Wall Street y las Torres Gemelas desde Brooklyn antes del atentado.


Una de las últimas fotos que se saco un turista en la terraza de una de las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2011 justo antes de estrellarse uno de los aviones.

Nueva York, ciudad situada al noreste de los Estados Unidos, es una de las ciudades más importantes de este país y una de las más conocidas del Mundo. Fundada en 1624 por los neerlandeses, pasó a llamarse Nueva York en 1664, cuando los ingleses conquistaron la ciudad. El 11 de septiembre de 2011 sufrió el mayor ataque terrorista de su historia cuando dos aviones impactaron contra las Torres Gemelas del World Trade Center, situado en pleno centro financiero de la ciudad. El atentado fue atribuido a la organización terrorista yihadista Al-Qaeda.

Segundos antes de estrellarse el segundo avión.

La Torre 1 alcanzaba una altura de 417 metros de altura, sin contar con la antena que tenía encima, y la Torre 2 tenía 415 metros. El impacto de dos aviones sobre las torres provocó la destrucción de ambos edificios en cosa de hora y media. Como resultado del atentado también quedaron destruidos los edificios aledaños. Se calcula que murieron en torno a 3.000 personas, teniendo en cuenta la gente que estaba en los edificios, en los aviones que se estrellaron y las personas que viajaban en la línea de metro que pasa debajo de los edificios. Fue una catástrofe que pudo verse en directo en los televisores de todo el mundo y cuyas imágenes difícilmente se borrarán de nuestra memoria.

Fotografía conocida como The Falling Man. La desesperación llevó a que mucha gente atrapada en las Torres prefiriese tirarse por la ventana antes de morir quemados.

Aquel día la gente huía de la zona de los atentados sin tener muy claro a dónde ir.

Gracias al trabajo de la prensa, en todo el Mundo supimos lo que pasó en Nueva York aquel día.

En un momento así, siempre se agradece un hombro en el que apoyarse.

Se sabe que muchos de las personas que ayudaron en las tareas de rescate, sufrieron un envejecimiento pulmonar de 12 años debido a todo el polvo que respiraron.

La tarea de los perros fue fundamental para encontrar gente debajo de los escombros y para aliviar la labor de los bomberos.

Una de las Torres Gemelas derrumbándose. La otra no tardaría en seguirle.

La destrucción de las Torres Gemelas también afectó a los otros edificios del World Trade Center.

Otro de los edificios afectados por el derrumbe de las Torres.

Manhattan después de la catástrofe. No se veía nada cuando se caminaba por sus calles en ese momento.

Que cada cual piense lo que quiera.

Foto de satélite donde se aprecia una columna de humo que sale desde Manhattan.

jueves, 11 de agosto de 2011

Nunca más Hiroshima

Ayer se cumplieron 66 años de la capitulación de Japón en el verano de 1945, finalizando así la Segunda Guerra Mundial. ¿Por qué se llegó a la capitulación? Porque cuatro días antes se tiró una bomba atómica sobre población civil y, tres días después de esa bomba, se tiró otra, también sobre población civil. Es curioso, pero para lo próximo en el tiempo de estos acontecimientos, he encontrado baile de fechas. Pero, un días más, un día menos ¿qué más da?

Hongo producido por la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima.

El 6 de agosto de 1945 cayó sobre Hiroshima una bomba atómica que no encontró obstáculos en una ciudad levantada sobre terreno casi llano del todo: los edificios quedaron como si hubieran quemado papel. Se dice que en Japón en seguida se pensó en rendirse, pero no hubo tiempo de comprobarlo pues, el 9 de agosto de 1945, se lanzó otra bomba sobre Nagasaki, a unos 300 kms. de la anterior ciudad bombardeada. Los efectos de esta bomba fueron peores porque Nagasaki estaba en un valle, como si las ondas destructivas hubieran rebotado en las laderas de las montañas y volvían a hacer daño. Lo curioso es que aquí quedaron equipos médicos intactos.

Hongo producido por la bomba atómica lanzada sobre Nagasaki.

Lo cierto es que la capitulación japonesa se produjo de forma inmediata el 10 de agosto, y fue cuando los japoneses tuvieron la ocasión de oír por primera vez la voz de su tenno (emperador) por la radio: se llamaba Hirohito.

Hirohito.

La rendición no se firmaría hasta el 2 de septiembre de ese mismo año, y tendría lugar en la cubierta del acorazado Missouri. Siempre me llamó la atención la vestimenta de los representantes de ambos países, Estados Unidos y Japón, en tal ocasión: los japoneses, entre ellos el Ministro de Relaciones Exteriores Mamoru Shigemitsu, vestido de chaqué y sombrero de copa; Douglas MacArthur, por los Estados Unidos, con traje de campaña arrugado.

Firma de la rendición japonesa sobre el acorazado Missouri.

Más adelante se supo que la bomba que cayó sobre Hiroshima se llamaba Little Boy, el avión desde el que cayó se llamaba Enola Gay, que era el nombre de soltera de la madre de su piloto, Paul Tibbets. De él, unos dicen que estaba muy orgulloso de la “hazaña"; otros cuentan que pidió ayuda psiquiátrica. La bomba que cayó sobre Nagasaki se llamaba Fat Man, y el avión Bockscar. Ambos aviones fueron un B-29.

El Enola Gay con su piloto, Paul Tibbets.
Little Boy.
Fat Man.

Volviendo sobre la población afectada. Se estima que en Hiroshima murieron 120.000 personas de forma inmediata por los efectos de Little Boy; en Nagasaki 74.000 personas fueron las víctimas directas de Fat Man. También puede decirse que nació una “nueva raza”, los hibakusha: supervivientes que recibieron un alto índice de radiación, aunque bien pensado, era muy difícil encontrar a alguien que hubiera resultado del todo ileso.

Mujer herida por la bomba caída sobre Hiroshima.
Niña herida por la bomba caída sobre Nagasaki.
Sombras producidas por efecto de la explosión de la bomba atómica en Hiroshima. Aquí ni hay heridos, ni cosas: simplemente se disolvió lo que había.

La fatalidad quiso que muchos supervivientes de Hiroshima fueran a refugiarse a Nagasaki, pero ¿quién se iba a imaginar que caería una segunda bomba de tal magnitud y en tan poco tiempo? No hay que olvidar que los hibakusha fueron discriminados en su propio país, y tardaron en recibir una compensación económica a su desgracia.

Me imagino que a estas alturas ya habréis pensado que estoy de tal lado, y que los otros eran malísimos: nada de eso. Había que tomar una decisión y se tomó. Lo que sí pienso es que la guerra se pudo terminar de otra manera: a ver si por una vez aprendemos la lección. Nunca más Hiroshima ni Nagasaki.

Hiroshima después del bombardeo.

domingo, 10 de julio de 2011

Rudyard Kipling

Fue el “padre” de Manuel, de Kim y de Mowgli. Y también el escritor del Imperio, el más ardiente defensor de la hegemonía británica en el mundo: estoy hablando de Rudyard Kipling.

Rudyard Kipling.

Joseph Rudyard Kipling nació el 30 de diciembre de 1865 en Bombay (India). Eran los tiempos de Victoria de Kent, que había nacido en 1819, y fue reina de Inglaterra desde 1837, y emperatriz de la India desde 1877.

Victoria de Inglaterra.

La de Kipling era una familia bien situada: su padre era un cargo importante en Lahore y eso permitió que el joven Rudyard fuera criado con ayas hindúes, ayas que jugaron un papel muy importante en su vida, pues fueron las que le introdujeron en una cultura que le tendría fascinado toda la vida. Pero sus padres le envían a estudiar a Inglaterra cuando sólo tenía seis años: aquello fue una experiencia de la que no guardó buen recuerdo.

Regresa a la Inda en 1882, y empieza a trabajar para un periódico local de Lahore, donde también es iniciado en la masonería a los veinte años. Y empieza a escribir historias y a recopilar leyendas populares. Entre 1886 y 1887, Kiplig publica dos libros: Cancioncillas del departamento, sátira en verso sobre la vida militar en la India, y Cuentos de las colinas, una recopilación de sus relatos para la prensa.

Caroline Balestier.

Viaja mucho, lo que hace que conozca a su futura mujer en Estados Unidos. Caroline Balestier y Rudyard Kipling se casan en 1892 y tuvieron tres hijos: Josephine, que murió de pulmonía a los siete años; Elsie, casada con un capitán del ejército irlandés y único hijo que les sobrevive; y John, muerto en combate a los dieciocho años, durante la Primera Guerra Mundial.

Primera edición de El libro de la selva (1894).

En 1894 se publica la primera entrega de El libro de la selva, y en 1895 la segunda entrega. De esta historia la Disney haría una versión en dibujos animados en 1967. Luego vendrían más adaptaciones cinematográficas. Capitanes intrépidos, escrita en 1897, de la que Victor Fleming haría una versión en 1937, una año después de morir Kipling, y que contaba entre su reparto con Spencer Tracy, Freddie Bartholomew y Mickey Rooney. Y El hombre que pudo reinar, publicada en 1888, de la que John Huston hizo una versión en 1975, con Christopher Plummer en el papel de Kipling.

Christopher Plummer caracterizado como Kipling.

En 1899 regresa al Reino Unido y, en 1903 se establece en Inglaterra definitivamente. En 1901 había escrito Kim de la India, novela picaresca sobre la vida en la India.

Kipling viaja, y viaja mucho. Ve mundo y ve lo que es el Imperio Británico, no olvidemos que son los tiempos de la reina Victoria, y piensa (y dice en voz alta) que la nación que está preparada para gobernar tiene la obligación de hacerlo, es el caso de Inglaterra. Inglaterra es la civilización. Al hilo de este pensamiento publica en 1899 La carga del hombre blanco. Y es que no debía ser fácil sustraerse a la fascinación que ejercía en ese momento el poder que desprendía el Imperio Británico. Al mismo tiempo, como hombre de mundo que era, conocía de la conducta de las personas y de los procesos políticos y militares. Ello le llevó a darse cuenta del peligro que se acercaba, la Gran Guerra (en la que perdió a su hijo John), pero no fue escuchado, y su advertencia sólo se tomó como una parte de su -quizás- excesivo patriotismo.


En 1907, y después de rechazar otros reconocimientos no poco importantes (como el título de Sir de la Orden del Imperio Británico), se convierte en el primer británico que recibe el Premio Nobel de Literatura. Pero pasan los años y su ánimo va en declive por las críticas recibidas por su pensamiento y por su dolor al no conseguir superar la pérdida de sus hijos, Josephine y John, muertos prematuramente.
John Kipling.

A John dedicó el poema If… (Si…), reflejo de los valores perdidos de la era victoriana. Falleció el 18 de enero de 1936 en Londres. Después de su muerte, aún se publicó Algo de mí mismo (1937). Fue enterrado en la Abadía de Westminster, cerca de los reyes del Imperio al que tanto admiró.

Quería terminar este pequeño homenaje al Gran Kipling con unas imágenes que son, seguramente, por las que muchos empezamos a conocer su obra…