Retales de Historia

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viernes, 17 de junio de 2011

La talidomida

Entre los años 1958 y 1961 se produjo el nacimiento de miles de casos en los que el recién nacido nacía con las manos unidas a los hombros y los pies a la pelvis. Parece que los primeros casos se registraron en Alemania, pero también se produjeron en otros países desarrollados como Inglaterra, Suecia, Suiza, Canadá, Bélgica, Japón… Muchos de estos críos tendrán también problemas en los riñones, los pulmones, malformaciones en el rostro... Después de una serie de investigaciones la tragedia se atribuye a una sustancia que las madres han tomado durante el embarazo.

Niño afectado por la talidomida. Creo que no es necesario hacer más comentarios.

Es en noviembre de 1961, en el transcurso de un congreso médico, en que el Dr. Lenz hace público el nombre de la talidomida como culpable de la catástrofe. A partir de ese momento empiezan a retirarse del mercado todos los medicamentos que contenían la sustancia.

La talidomida es un fármaco que se había prescrito a gran cantidad de mujeres embarazadas para combatir las naúseas y los vómitos de la gestación. También el padre podía transmitir los efectos nocivos al feto: si lo consumía, la talidomida podía contaminar al esperma y verse afectada la criatura desde el momento mismo de la concepción. Y es que la talidomida no siempre se había empleado pensando en las mujeres embarazadas, pero se trataba de meterlo en el mercado a toda costa: primero se usó pensando en la epilepsia, pero no servía para nada; también como antihistamínico, y tampoco servía; pero sí vieron que era un sedante muy bueno. Y de aquí a tratar las molestias del embarazo sólo había un paso.

Al principio, los ensayos clínicos en animales de laboratorio no mostraron efectos secundarios graves, pero mucho después se supo que los animales con los que se estudió fueron tratados con dosis erróneas y en tiempos equivocados, de forma que sus crías morían durante la gestación. Después, el estudio vino a rematarse de cualquier manera para poder comercializar el producto, y después ocurrió lo que ocurrió.

No se sabe con exactitud cuántas víctimas hubo. Las cifras van desde los 10.000 a más de 20.000 en todo el mundo. Pero nunca se sabrá con seguridad, pues la talidomida tuvo demasiado éxito en países donde no había ningún tipo de control sobre el consumo de fármacos, incluyendo países desarrollados.

Y como la Justicia es injusta, las indemnizaciones no alcanzarán a todos los perjudicados, al no poder demostrar que sus malformaciones son consecuencia de la sustancia en cuestión, por poner un ejemplo, por no conservar… una mísera cajita con pastillas que compró su madre para poder sentirse un poco mejor.

Parece que actualmente, la talidomida se usa en el tratamiento de la lepra o del mieloma (variante de cáncer que afecta a la médula ósea) pero, con ese precedente, hay que estar muy enfermo cuando no hay otra alternativa.