Retales de Historia

Retales de Historia

lunes, 31 de diciembre de 2018

La catástrofe de Aberfan

El viernes 21 de octubre de 1966, Aberfan, un pueblo situado al sur de Gales, sufrió una de las mayores desgracias de la minería en el Reino Unido. Eran las 9.15 de la mañana, cuando miles de toneladas de carbón, barro y escombros procedentes de una mina cercana, se deslizaron montaña abajo por la ladera de Merthyr. La catástrofe, que alcanzó de lleno dos escuelas del pueblo, provocó al menos 144 muertos.

Imagen de la catástrofe de Aberfan. Foto: Official Tribunal

La principal fuente de ingresos de Aberfan era la mina de carbón de Merthyr Vale, de 100 años de antigüedad. La mina empezó a funcionar en 1869. Por aquel entonces, el pueblo tenía una fonda para los granjeros de la zona. Para 1966, en el pueblo vivían unas 5.000 personas, muchas de las cuales trabajaban con el carbón.

Calle de Aberfan c. 1929. Foto: Kenneth J. Gunter Collection
Colinas a las afueras de Aberfan. Foto: BBC
Pantglas Junior School. Foto: BBC

Por otra parte, conviene saber que el río Taff atraviesa el pueblo de norte a sur. Al oeste, hay un terraplén para tren y un lecho de canal en desuso, que van paralelos al río. A partir de 1910, los restos de la mina que hasta entonces se situaban al este del valle, empezaron a colocarse al oeste. Para 1966 se habían hecho siete colinas con un total de dos millones de m3 de desechos: en ese momento, la única que estaba en funcionamiento era la colina número 7, con una altura de 34 metros. Justo encima de la Pentglas Junior School. Esos desechos tenían escorias y restos finos de carbón que, cuando se humedecían, se asemejaban a las arenas movedizas.

Fotografía aérea anterior al deslizamiento
Fotografía aérea posterior al deslizamiento

Al igual que se hiciera con las otras, la colina 7 creció sobre un arroyo. En 1940, parte de la colina 4 se resbaló hasta detenerse a 150 metros del pueblo. En 1963, la colina 7 sufrió deslizamientos: se dejaron de acumular el tipo de desecho más resbaladizo, pero siguieron con otros tipos. Por otra parte, Aberfan es una zona donde llueve, y sufrió inundaciones los 13 años anteriores a la catástrofe. Se pudo comprobar que ese agua corría negra. Se protestó pero no se tomó ninguna medida. De las precipitaciones registradas en octubre de 1966, la mayoría tuvieron lugar la semana de la tragedia. La noche del 20 al 21 de octubre, la colina 7 disminuyó hasta 3 metros.

Alumnos de la Pantglas Junior School de Aberfan. Foto: BBC
Alumnos de la Pantglas Junior School de Aberfan. Foto: BBC

El 21 por la mañana, los trabajadores del turno de mañana llegaron a la colina número 7. A eso de las 7.30 a.m., descubrieron lo ocurrido durante la noche. No había ningún teléfono en ese lugar, así que no se podía dar parte de ello con rapidez. Se envió a dos personas al pueblo para informar de ello, y se decidió que no se haría más en el día. El 21 de octubre había empezado siendo un día radiante aunque con un poco de niebla, la misma que no permitía ver la cima de las colinas de la mina. Después del amanecer, se habían registrado movimientos en lo alto de la colina número 7, y poco después de las 9 hubo más, pero en esta ocasión lo que se movió fue una parte de los componentes que formaban aquella masa, y que prácticamente se hicieron líquidos, lo que provocó una fuerza que hizo moverse a otras partes del material acumulado.

Cuadrillas durante las tareas de rescate. Foto: BBC
El niño Jeff  es rescatado por un miembro de las cuadrillas de rescate. Foto: BBC
Un policía lleva a la niña Susan Maybank. 

A las 9.15, una lengua de barro empezó a correr hacia abajo, formando olas de 6 a 9 metros de altura, y alcanzando una velocidad de 18-34 km/h en una distancia de 500 metros. La parte que no se había licuado flotaba encima de los elementos que se habían desleído, lo demás escapó por donde estaba antes el material que ya se había fugado. Los más pequeños habían empezado las clases a las 9.00 y los más mayores a las 9.30. Al día siguiente empezaba un periodo vacacional. De pronto, se oyó un rugido estremecedor, que los testigos describieron como un avión volando bajo, un trueno o, incluso un tren corriendo sin control. Aquello era imparable, el agua se escabullía y parte de la masa recuperó sus anteriores propiedades. Desde lo alto de la colina, los trabajadores de la mina veían todo aquello sin poder hacer nada por evitarlo.

Interior de la Pantglas Junior School durante las tareas de rescate. Foto: BBC
40.000 metros cúbicos de restos procedentes de la mina cercana se deslizaron hacia Aberfan después de una fuerte lluvia. 

Un escolar, testigo de la catástrofe, se dirigía a sus clases cuando advirtió la espeluznante presencia de "una gran ola de estiércol más alta que una casa" que venía sobre el viejo terraplén del ferrocarril y se dirigía directamente hacia él. El alud se llevó por delante árboles, casas, rocas, agua y tranvías. La monstruosa masa se arrojó sobre 16 casas y las dos escuelas del pueblo. Unos compañeros de este niño, y que aún no habían entrado a clase, fueron arrollados por el lodo. Una vez que la masa se detuvo, el silencio.

Miembros de las cuadrillas de rescate usan las manos descubiertas en la búsqueda de sobrevivientes en la escuela Pantglas. Foto: Sunday Mirror
El esfuerzo de rescate en 1966 continuó durante días. 

De los más de 100.000 m3 de desechos de la mina que se escurrieron, 40.000 se depositaron sobre una parte del pueblo. Desde que se abrió la mina, y a lo largo de 50 años, los desechos de la mina se acumularon en una serie de montones justo en frente del pueblo de Aberfan. Si todos esos restos colapsaron fue por la cantidad de agua que había en la roca.

Los chicos de la escuela secundaria cercana miran con incredulidad. Foto: BBC
Niños supervivientes en una escuela improvisada. Foto: BBC

Una ingente cantidad de personas acudió a la escuela, excavando a la carrera para tratar de rescatar al mayor número posible de criaturas. A pesar de los desesperados esfuerzos de tanta gente que colaboró en las tareas de rescate, muchos de ellos corrieron desde otras poblaciones, no se recuperó a nadie con vida una vez que pasaron las 11 hrs. Hubo 38 heridos, varios de gravedad. El número de fallecidos giró en torno a 144, de los cuales 116 eran niños entre 7 y 10 años, 109 eran alumnos de la Pentglas Junior School. También murieron cinco maestros, y 33 personas que pasaban por el lugar. El impacto de la avalancha o la asfixia fue el motivo del fallecimiento. 60 casas fueron evacuadas y otras tuvieron que sufrir daños durante las tareas de rescate. Uno de los paramédicos del Ejército Territorial que participó en el rescate encontró un reloj que dejó de funcionar a las 9.15, hora de la tragedia. Uno de los sobrevivientes, Gareth Jones, fue uno de los niños que se salvó gracias a que la maestra actuó con rapidez. Gareth tenía 6 años.

Aberfan y las viejas colinas de carbón. Imagen tomada antes de que se quitaran estas colinas. Agosto de 1968. Foto: Tudor Williams

A las honras fúnebres que tuvieron lugar el 27 de octubre, acudieron 2.000 personas. Con posterioridad a la catástrofe, muchos supervivientes sufrieron mala salud, así como angustia y tensión. Dicen que hubo gente que soñó con la tragedia, pero no hacía falta tener sueños premonitorios para saber que algo malo podía ocurrir. Las averiguaciones que se hicieron después, responsabilizaron a la Junta Nacional del Carbón por no haber tomado las medidas de seguridad necesarias, ya que no siguieron unas pautas adecuadas para acumular los desechos producidos por la mina. En 1969, el Parlamento aprobó medidas para nuevas normas para la acumulación de los restos procedentes de minas. La mina de Merthyr Vale no fue cerrada hasta 1989.

David Davies sobrevivió a la tragedia. Su cuerpo fue sacado de Pantglas y llevado a su padre; se le creyó muerto hasta que una enfermera vio cómo se movía la pierna. Foto: BBC

Fuentes
Ceri Jackson. "Aberfan. The mistake that cost a village its children". BBC.
Tom Parry. "50 years after the Aberfan mining tragedy the South Wales village can never forget". Sunday Mirror.
Report of the tribunal appointed to inquire into the disaster at Aberfan on October 21st, 1966.

miércoles, 30 de mayo de 2018

Carlos Luis de Austria


Fue el tercero de los hijos de Sofía de Habsburgo que llegaron a la edad adulta y, por decirlo de alguna manera, pasó a la historia de rebote, dado que no estaba en su camino ningún imperio ni escándalo alguno. Carlos Luis de Austria nació en Schönbrunn el 30 de junio de 1833. Desde su nacimiento ostentaba el rango de archiduque.

Carlos Luis en torno a 1861, fotografiado por Ludwig Angerer

Como hermano de Francisco José, era cuñado de la célebre Sisi e hijo de la temida archiduquesa Sofía de Baviera, de la que decían que era el único hombre en palacio.

Se casó tres veces: la primera con Margarita de Sajonia (1850-1858), la segunda con María Anunciada de Borbón-Dos Sicilias (1862-1871) y María Teresa de Portugal (1873-1896). Tuvo seis hijos entre la segunda y la tercera esposa, siendo María Anunciada la madre de Francisco Fernando de Austria, aquel que posteriormente sería heredero del trono austro-húngaro y sería asesinado en Sarajevo cuando estaba de visita oficial en la ciudad en compañía de su mujer, Sofía Chotek, también muerta en el atentado.

Sofía de Baviera, madre de Carlos Luis

A la muerte de Rodolfo de Austria (1858-1889), hijo del emperador Francisco José I, Carlos Luis se convierte fugazmente en heredero de un imperio en decadencia, pero poco después, renunció en favor de su hijo mayor, Francisco Fernando.

Princesa María Anunciada de Borbón Dos-Sicilias

Pero las cosas pudieron ser muy diferentes para Carlos Luis. En 1853, su hermano el emperador Francisco José I fue blanco de una atentado del que salió ileso. A pesar de tener más hijos, además de Francisco José y Carlos Luis, Sofía estaba empeñada en que fuera su "Franzi" el garante de la permanencia de los Habsburgo en el trono imperial. Y se puso a buscar a la mujer que ocupara el puesto de emperatriz. Había que actuar con mucho tiento pues, entre las casas reinantes europeas, había muchos lazos, ya sea familiares o políticos, y Sofía no quería herir a nadie (al menos eso decía).

Postal conmemorativa de la muerte del archiduque Francisco Fernando y su esposa, Sofía Chotek

La elegida la tenía más cerca de lo que pensaba. Se trataba de la duquesa Elena de Baviera, hija de Ludovica, la cual era hermana de Sofía. Así que, Elena era prima hermana de Francisco José. La consanguinidad no era un impedimento para Sofía, que acordó con Ludovica que la futura pareja se conociera en la residencia de verano que la Familia Imperial tenía en Bad Ischl. Pero Sofía no quería que el duque Max, padre de Elena, estuviera presente pues, a su gusto, era políticamente incorrecto para lo establecido en la Corte Imperial, y tenía miedo que fuera a fastidiar algo (de todos modos, la antipatía era mutua).

Ludovica de Baviera en torno a  1808

Para disimular, Ludovica decide que las acompañe Sisi, hermana de Elena, y que llevaba algún tiempo escribiéndose con Carlos Luis. Aunque el interés de Sisi en Carlos Luis parecía más bien de camaradas, parece que Carlos Luis si tenía verdadero interés por ella. Así que, la idea de Ludovica sobre un posible compromiso entre Sisi y Carlos Luis, a éste le hubieran venido muy bien... si se  hubieran llevado a cabo. Lo que sigue es que Francisco José se compromete con Sisi, y Elena se queda compuesta (o descompuesta) y sin novio. Y Carlos Luis como si fuera invisible.

Retrato de Francisco José I y Elisabeth en torno a 1853

La vida da muchas vueltas. Carlos Luis vio como su hermano mayor se casaba con su amor de juventud, pero también que perdió el único hijo varón que podía ocupar el trono y, además en trágicas circunstancias. Él no fue emperador, pero también tuvo un hijo heredero al trono, también muerto trágicamente, y su asesinato fue el detonante de la Primera Guerra Mundial, pero esto ya no lo vio. A diferencia de Francisco José, se ahorró ese sufrimiento. Carlos Luis murió en Viena el 19 de mayo de 1896, a los 62 años de edad. Fue enterrado en la Cripta de los Capuchinos (Cripta Imperial de Viena).