Retales de Historia

Retales de Historia

domingo, 17 de junio de 2012

Yuri Gagarin

Yuri Gagarin.

Yuri Alexéievich Gagarin nació en Klúshino, provincia de Slensk (al oeste de Moscú) el 9 de marzo del año 1934. En su infancia leyó las novelas de Julio Verne, lo que le influyó en su vocación. También influyó el hecho de que, durante la ocupación nazi, el joven Yuri y sus amigos ayudaron a esconderse a un piloto -cuyo avión fue derribado- para evitar que cayera en manos enemigas. Años más tarde, en 1955 se graduó en la Escuela Técnica de Saratov y en 1957 ya era piloto.

La nave Vostok tal y como fue presentada por la prensa sovietica en su momento.

En 1960 supera el proceso de selección del Programa Espacial Soviético para elegir al primer cosmonauta (como se decía antes en relación a los astronautas soviéticos), y el 12 de abril de 1961 Gagarin se subió al Vostok I y pasó a la historia al convertirse en el primer ser humano que viajó al espacio y regresó vivo (se dice, se comenta que no fue el primero, pero que el otro no volvió), después de haber alcanzado los 327 km de altura sobre la superficie de la Tierra. El paseo de Gagarin y su nave duró 1 hora y 48 minutos, pero con ello la Unión Soviética le ganaba años a Estados Unidos en la carrera espacial. En este momento Yuri Gagarin tenía 27 años.

Dibujo explicativo de cómo era la Vostok I.

Este dibujo también explica cómo era la Vostok I, pero con bastantes más detalles.

El Vostok I tenía forma esférica y apenas sobrepasaba los 2 metros de diámetro. Precisamente el reducido tamaño de la nave hizo que fuera Yuri Gagarin el elegido, no sólo por sus conocimientos técnicos, sino por su escaso 1,57 m de estatura. El Vostok se podía “conducir” de forma manual, aunque siempre estuvo dirigida desde la Tierra. Dio dos vueltas alrededor del planeta. El trabajo de Yuri consistió, básicamente, en comer y hablar como parte de un estudio sobre la conducta del cuerpo humano sin gravedad.

Imagen que muestra cómo quedó la cápsula de la Vostok I en la que viajaba Gagarin.

Esta foto muestra la cápsula por el otro lado.

El viaje de vuelta fue algo más arriesgado. Al regresar nuevamente a la atmósfera, se corría el riesgo de que la nave saliera ardiendo. Por unos minutos, se perdió el control de la nave, pero el calor de la reentrada hizo que -al fin- la cápsula con nuestro héroe en su interior se desprendiera del módulo de equipamientos. Pero nada ni nadie es perfecto, y Gagarin, que había salido disparado de la cápsula, saltó desde una altura de 7.000 metros y aterrizó con su paracaídas en Tajtarova, a bastante más de 300 km del lugar previsto. Cuentan una anécdota y es que una campesina y su nieta fueron las primeras terrícolas en encontrarse con el cosmonauta. La anciana le preguntó a Gagarin si venía del espacio, a lo que él contestó “sí, pero no se preocupe, soy soviético” (aunque sabía hablar en español con acento caribeño).

La imagen nos da la idea de lo reducido del habitáculo en que Gagarin viajó al espacio.

El 27 de marzo de 1968, Gagarin se convirtió en leyenda al estrellarse su avión, un MIG-15. Le acompañaba Vladimir Sirioguin, su instructor. Se especuló hasta el infinito sobre las causas, como siempre que la muerte alcanza a una celebridad: que si Gagarin trató de evitar un globo sonda, que si andaba sobrado de copas… La tesis que hasta ahora ha cobrado más fuerza dice que, estando la nave a 10.000 pies de altura (3.048 metros), Gagarin se dio cuenta de que la cabina no estaba bien cerrada, y decidió descender a una altitud más segura, pero hizo una maniobra demasiado brusca: los ocupantes se desmayaron, por lo que la nave se descontroló y se estrelló.

Sello conmemorativo de la hazaña.

Una última cosa. En aquel lejano 12 de abril, Yuri Gagarin (a quien alguien llamó la “sonrisa de la Guerra Fría”) dijo la siguiente frase: Pobladores del mundo, salvaguardemos esta belleza, no la destruyamos.

Yuri Gagarin, la sonrisa de la Guerra Fría.

domingo, 27 de mayo de 2012

Il Sacco di Roma

Eso de mantener un imperio y pagar a sus empleados no es barato, sino que se lo digan a Carlos V de Alemania, para nosotros Carlos I. Y Carlos, para mantener su imperio, se metió en muchas guerras. Una de ellas fue la que mantuvo con Francisco I de Francia en territorio italiano.

Carlos V de Alemania según Tiziano.

Francisco I de Francia.

El rey francés era aliado del papa Clemente VII dentro de la conocida como Liga de Cognac, constituida el 2 de mayo de 1526. Estaba formada por Florencia, Francia, Milán, Venecia y el Papado. Esta alianza empujó al emperador a organizar un ejército de unos 45.000 soldados que pensaba dirigir contra el Papa (las cifras cambian según las fuentes). Lo componían, en su esencia, tercios españoles, y mercenarios italianos y alemanes; éstos últimos eran conocidos por lansqueletes. Y al frente de este conglomerado estaba el condestable Carlos III de Borbón.

El condestable Carlos III de Borbón.

Como no se puede vivir del aire, los soldados se amotinaron cuando pasaba el tiempo y no recibían su sueldo: al condestable no se le ocurrió otra cosa mejor que llevar a la soldadesca en dirección a Roma el mes de marzo de 1527, sitiando la ciudad y pensando en hacerle pagar a Clemente VII unos 300.000 ducados y, de esa forma, apaciguar a las tropas.

Clemente VII, según Sebastiano del Piombo.

Castillo de Sant'Angelo.

Se ve que el Papa no pagó (y que las tropas de la Liga de Cognac no andaban muy oganizadas) porque el 6 de mayo ese ejército tan heterogéneo se puso en marcha para entrar en Roma: este acontecimiento pasó a la Historia como Il Sacco di Roma (El Saqueo de Roma). Llegó a haber lucha dentro de la basílica de San Pedro, quedando sólo un tercio de la guardia suiza (unos 40 hombres), gracias a los cuales Clemente consiguió refugiarse en el castillo de Sant’Angelo, donde permaneció hasta diciembre. Fue el mismo condestable quien animó a los soldados a desvalijar la ciudad para obtener un botín como forma de pago, pero falleció en el primer ataque, y se perdió el espectáculo que vino después: las tropas del emperador se vieron envueltas en un saqueo que duró ocho días. Todo tipo de edificios religiosos fueron víctimas de los desmanes de las huestes imperiales.

Il Sacco di Roma.

Posteriormente, fueron las tropas del emperador a buscar al Papa a Sant’Angelo, donde se aguantó este nuevo asedio una semana, sólo que esta vez Clemente VII se rindió. Siete meses tardó el Papa en convencerse que si quería quedar libre tenía que pagar los 300.000 ducados que ya le había pedido el condestable Borbón. Cuando lo hizo, firmaba con ello una victoria de Carlos V, cabeza del Sacro Imperio Romano Germánico, sobre la Liga de Cognac; y dejaba el camino libre al emperador en su lucha contra la reforma luterana.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Alan Turing y la máquina Enigma

A primer golpe de vista, parecía una máquina de escribir, pero Enigma era una máquina inventada por Arthur Scherbius en 1926 y usada por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial; y servía lo mismo para cifrar como para descifrar mensajes. Esos mensajes eran supuestamente ininteligibles… hasta que llegó Alan Turing.


Alan Turing

Alan Mathison Turing, pionero de la informática, matemático y criptógrafo había nacido en Londres el 23 de junio de 1912 pero, como tantas otras celebridades británicas, pasó su adolescencia en la India, donde su padre era funcionario. De vuelta al Reino Unido, estudia en Cambridge y más tarde va a los Estados Unidos, a estudiar en Princeton, donde obtiene el doctorado en 1938.

Máquina Enigma de 1943

Pero en 1939 estalla la Segunda Guerra Mundial y con ella la necesidad de hacer frente al enemigo alemán con el mayor número de recursos posibles. En este punto hay que contar que los submarinos alemanes se dedicaban a hostigar a los navíos norteamericanos que enviaban ayuda a Europa y que recibían las instrucciones en una serie de mensajes cifrados que el Servicio de Inteligencia Británico se afana en descodificar.

Esquema de cifrado de Enigma

Para ello, Turing empezó participando en la construcción de la máquina llamada Bombe, especialmente creada con el fin de descifrar los mensajes emitidos por Enigma. Esta máquina funcionaba con relés (dispositivos electromagnéticos) y el tic-tac de estos mecanismos fue lo que hizo que a ese aparato se le llamara Bomba. Posteriormente, Turing dirigió la construcción de Colossus, que ya funcionaba con válvulas y es considerado el primer ordenador electrónico. Además, era más rápido. Fue puesto en marcha en 1943. Por ello Turing fue merecedor de la Orden del Imperio Británico en 1946.

Descifradora Bombe

Todo parecía irle muy bien al científico hasta que, en 1952, su amante ayuda a cometer un robo en la casa del científico. Turing denuncia el hecho, y termina siendo él el imputado al reconocerse como homosexual: es juzgado y condenado por algo que entonces era un delito. Se le da a elegir entre la castración química o la cárcel. Optó por lo primero, sufriendo una grave decadencia física (aparición de pechos, fuerte obesidad…). También tuvo importantes problemas psíquicos, aunque quizás en ello pesó más el verse marginado dentro de la comunidad científica.

Colossus

Un día, refugiado en su laboratorio, cogió una manzana y le pegó un mordisco, igual que hizo Blancanieves, pero él no revivió: no queda claro si fue un envenenamiento casual, un asesinato o un suicidio (no olvidemos que todo lo que sufrió le llevó a una brutal depresión), pero Alan Turing murió en Wilmslow (Chesire, Reino Unido) el 7 de junio de 1954 víctima de una intoxicación con cianuro. Aquí quería hacer notar un detalle: ¿alguien se ha percatado del emblema de Apple?

Placa dedicada a Alan Turing en su antigua casa de Wilmslow

Póstumamente, Turing recibió numerosos reconocimientos: estatuas, placas, premios que llevan su nombre… Todos menos el más importante: hace tres años, el premier Gordon Brown pidió perdón por el sufrimiento inflingido a Turing; pero este mismo año se le ha vuelto a negar el indulto por algo que entonces (y todavía hoy en muchos sitios) era un delito.

lunes, 9 de abril de 2012

El Manifiesto de Sandhurst

En España, tras la revolución de septiembre de 1868, la que expulsa de España a la reina Isabel II, se suceden seis años de intentos de implantar en nuestro país el liberalismo democrático. Uno tras otro vemos pasar a Amadeo I (y último) de Saboya, que ocupa el trono entre 1870 y 1873. Después viene la I República, con cuatro presidentes: Figueras, Pi i Margall, Salmerón y Castelar. Aguantaron menos que Amadeo, pues estuvieron entre febrero de 1873 y enero de 1874. Luego sigue la “fase pretoriana republicana”, con el gobierno del general Francisco Serrano, entre enero y diciembre de 1874. Demasiadas personas en tan poco tiempo, y conflictos como las guerras carlistas, hacían recomendable pensar en algo.

El príncipe Alfonso de Borbón hacia 1870.

En 1874, el príncipe Alfonso, hijo de la antigua reina Isabel II, era el representante de la Casa de Borbón que ostentaba los derechos al trono (obviando al pretendiente carlista) después de que su madre (obligada por las circunstancias) se los cediera en 1870. Don Alfonso se encuentra exiliado en Inglaterra, formándose como soldado en la Academia Militar de Sandhurst, en el condado de Surrey, al sudeste de Inglaterra.

Academia Militar de Sandhurst.

Con la excusa de agradecer las felicitaciones por sus 17 años, don Alfonso hace público el Manifiesto de Sandhurst, declaración de carácter político firmada por el príncipe Alfonso el 1 de diciembre de 1874 en Nork-Town (Sandhurst), aunque, en realidad, el texto estaba elaborado por Antonio Cánovas del Castillo, cabeza visible del alfonsismo en los años anteriores y verdadero artífice de la Restauración.

Antonio Cánovas del Castillo.

En este documento se mostraba la disposición del príncipe Alfonso para convertirse en rey de un régimen constitucional, católico y defensor del orden social. En él don Alfonso (siempre por “inspiración” de Cánovas) se presenta a sí mismo como la única persona capaz de terminar con la inestabilidad que sufría España, y la única persona que puede garantizar derechos y libertades.

General Martínez Campos.

Soy único representante yo del derecho monárquico en España (…). Cuantos me han escrito muestran igual convicción de que sólo el restablecimiento de la monarquía constitucional puede poner término a la opresión, a la incertidumbre y a las crueles perturbaciones que experimenta España (…). Sólo puedo decir que nada omitiré para hacerme digno del difícil encargo de restablecer en nuestra noble nación, al tiempo que la concordia, el orden legal y la libertad política (…). Ni dejaré de ser buen español ni, como todos mis antepasados, buen católico, ni, como hombre del siglo, verdaderamente liberal (…)...

Entrada de Alfonso XII en Madrid el 14 de enero de 1875.

El manifiesto se publicó por la prensa española el 27 de diciembre de 1874. Dos días después, el 29 de diciembre, el general Martínez Campos protagonizó un levantamiento militar en Sagunto (Valencia), proclamando Rey de España a Alfonso XII. A pesar de lo bien que vino un apoyo de esta dimensión, no convenía asociar el inicio del nuevo reinado a un golpe militar (idea esta que también está reflejada en el Manifiesto), por lo que Cánovas del Castillo se avino a dirigir el gobierno hasta la llegada del rey a Madrid el día 14 de enero de 1875. Se inicia así el breve reinado del que sería apodado El Pacificador. Falta hacía.

Alfonso XII.

viernes, 9 de marzo de 2012

Carlota, emperatriz de México

La emperatriz Carlota.

Seguimos en México. María Carlota Amalia Augusta Victoria Clementina Leopoldina de Saxo-Coburgo y Orléans Borbon-Dos Sicilias y de Habsburgo-Lorena, Carlota de Bélgica, había nacido el 7 de junio de 1840 en el castillo de Laeken. Era la tercera hija del rey Leopoldo I, primer rey de los belgas (que no rey de Bélgica) y de la princesa Luisa María de Francia. Se llamó Carlota en honor de la primera esposa de su padre, Carlota de Gales. Esto fue así porque al nacer, el rey se sintió desilusionado con el sexo de la niña, a pesar de tener ya dos hijos varones, y Luisa María pensó que de esa forma el rey no la rechazaría, ya que este rey tuvo mucho cariño a su primera mujer. Carlota también era prima de la reina Victoria y nieta del rey de Francia Luis Felipe de Orleans, con cuya esposa, María Amalia de Borbón-Dos Sicilias, Carlota se escribió frecuentemente durante su estancia en México. Lo cierto es que Leopoldo también enviudaría de Luisa María cuando Carlota contaba con diez años, siendo confiada su educación a la condesa de Hulste. A partir de este momento, Carlota se vuelve más reservada y se refugia en la lectura.

Carlota de Bélgica niña, retratada por Winterhalter. 

Por su origen, Carlota no se casaría con cualquiera. El elegido fue Maximiliano de Habsburgo, hermano de Francisco José I de Austria-Hungría, el marido de Sissi. Tras largas negociaciones para determinar la dote, se casaron un 27 de julio de 1857. Después, Francisco José los envió a Milán, donde Maximiliano estuvo en calidad de gobernador del Reino de Lombardía-Venecia. Pasa el tiempo, y el emperador destituye a su propio hermano, pues tiene miedo de que le haga sombra por su inteligencia y su buena gestión.

María Amalia de Borbón-Dos Sicilias, retratada por  Winterhalter. 

Maximiliano y Carlota se retiran al castillo de Miramar, en Trieste, pasando una cómoda vida, hasta que en 1861 reciben la visita de José María Gutiérrez de Estrada. Maximiliano, aspiraba a más de lo que había hecho hasta ahora, siempre se sintió el comparsa de su hermano, el emperador de Austria, y quería demostrar que él también sabía dirigir un Imperio, pero en Europa no había sitio para todos. Y cuando Gutiérrez Estrada, miembro de la oposición a Benito Juárez le ofreció la corona de México, la aceptó. En su familia nadie veía muy claro que fuera un buen plan eso de irse a México, de hecho, María Amalia de Borbón-Dos Sicilias (la abuela con la que se escribiría Carlota) “veía la muerte” en el trono de México. Pero Carlota también pensaba que merecía más y apoyó a su marido en la aventura imperial. En 1864, Maximiliano es proclamado emperador de México: Carlota ya es emperatriz. La coronación tiene lugar en la capital mexicana el 10 de abril de 1864 y su residencia oficial será el Castillo de Chapultepec.

Castillo de Chapultepec.

Pero el proyecto mexicano resultó mucho más enrevesado de lo que el mismo Maximiliano pensaba. De hecho, Maximiliano estuvo a punto de rechazar el trono, pero Carlota le presionó para que no lo hiciera: ¿Sentido de la responsabilidad o ambición? También se vive en México una gran inestabilidad política porque los intereses de los emperadores (liberales) chocan continuamente con los intereses de las familias políticas conservadoras opuestas a Juárez, familias que les habían puesto en el trono.

Por otra parte, desde el momento en que les fue ofrecida la corona mexicana, Carlota y Maximiliano se pusieron a estudiar español y la historia de México: se habían tomado la molestia de conocer a su nuevo país. Y si la vida de emperatriz era del gusto de Carlota, también es cierto que se dedicó a obras de caridad, fundando la Casa de Maternidad e Infancia; se preocupó por los indios, mejorando su situación frente a las clases pudientes. Se esforzaron por hacer las cosas bien: pusieron el telégrafo, modernizaron ferrocarriles, hicieron ocupar los sitios aislados, se suprimieron los castigos corporales y se redujo la jornada laboral, pero no estuvieron acertados a la hora de rodearse con una corte que no era mexicana aunque, con el tiempo, contaron con más personal del país.

Comisión mexicana en Miramar.

A los problemas hay que añadir que la pareja imperial no tuvo hijos, lo que no facilitaba las cosas. Se cree que en uno de los viajes que Maximiliano hizo a Europa sin la compañía de Carlota, buscó a otras mujeres, y contrajo la sífilis (las infidelidades mutuas fueron abundantes). Posteriormente, contagiaría a su esposa, lo que imposibilitó que Carlota pudiera tener descendencia. Lo curioso es que, a pesar de este drama, estuvieron de acuerdo en muchas cosas; una de ellas fue la de nombrar sucesor a Agustín de Iturbide y Green, miembro de la familia del anterior emperador mexicano.

Agustin de Iturbide y Green.

Por si hubiera pocos problemas, la guerrilla también se dedicaba a incordiar. Aunque en los primeros enfrentamientos que tuvo el ejército imperial de Maximiliano con la guerrilla mexicana se pudo contar con la ayuda del ejército imperial francés, Napoleón III, decidió retirar sus soldados: a decir verdad, estaba asustado por la amenaza prusiana. Pero Maximiliano contaba con el apoyo del emperador francés, mejor dicho, esperaba su apoyo; a fin de cuentas, fue él quien le empujó a embarcarse en el proyecto.

Maximiliano esperó en vano: Napoleón III, su valedor en México, al igual que ya había hecho con otros, no tuvo ningún reparo en dejarle colgado, a pesar de que Carlota en persona acudió a pedirle ayuda. Napoleón le sugirió la posibilidad de que los emperadores regresaran de México, que nadie lo vería como una cobardía, pero Carlota insistió en que Napoleón cumpliera los acuerdos de Miramar, por los que el emperador francés estaba obligado a prestar ayuda al emperador mexicano. Aquí ocurrió algo realmente triste: Francisco José le hace saber a Maximiliano que si deja México le prohibirá entrar en cualquier dominio del Imperio Austro-Húngaro y la archiduquesa Sofía (su madre) le dice que un Habsburgo nunca incumple sus compromisos… Hasta su familia le dio la espalda.

Napoleón III.

Carlota había recorrido las cortes europeas para buscar apoyos para la causa imperial, para su marido, pero nadie le hizo caso. Ni siquiera el Papa, que de esa manera le hizo pagar a Maximiliano que estableciese la libertad de cultos en México: en aquella ocasión, cesó la comunicación con la Santa Sede. A partir de ese momento, la locura de Carlota es evidente, bebiendo sólo agua de las fuentes públicas y comiendo lo que se elaboraba delante de ella. Entonces, alguien envía a Maximiliano un telegrama en el que le informan del estado de su mujer. Quizá por la confusión del momento, entendió mal el sentido de una misiva ya de por sí poco clara (“la emperatriz Carlota ha sido atacada de una congestión cerebral, la princesa ha sido conducida a Miramar”) y pensó que Carlota había muerto. En realidad, ante el deterioro de Carlota, su hermano, el conde de Flandes, había ido a Roma para llevarse a su hermana al castillo de Miramar, en Trieste, lugar donde Maximiliano y Carlota habían pasado tantas horas felices.

Grabado antiguo del castillo de Miramar en Trieste.

Aquí no quiero dejar de contar una leyenda. En un desesperado intento de Carlota por dar herederos a Maximiliano, acudió a una pequeña tienda de la Ciudad de México con el fin de dar con un remedio natural que le ayudara a tener hijos. La fatalidad quiso que la dueña de la tienda fuera partidaria de Juárez: la mujer le dio a Carlota una seta venenosa que contribuyó a su locura.

Todos los esfuerzos de Carlota en Europa cayeron en saco roto: el 19 de junio de 1867, Maximiliano de Habsburgo es fusilado en Querétaro. Se dice que sus últimas palabras fueron “pobre Carlota”. Dos meses más tarde, el 6 de agosto de 1867, Carlota se marcha a Bélgica: el fusilamiento de Maximiliano terminó por hacerle perder del todo la cabeza. Carlota de Bégica, Carlota de México, tenía 26 años. Se recluye en el castillo de Bouchot, donde moriría sesenta años más tarde, el 19 de enero de 1927. Sobrevivió a su marido sesenta años, el sueño imperial apenas había durado tres.

Maximiliano y Carlota de México retratados con atributos de emperadores. Obra realizada por Franz Xaver Winterhalter.




lunes, 20 de febrero de 2012

Paricutín

Estaba Dionisio Pulido trabajando en el campo y se llevó el mayor susto de su vida. El 20 de febrero de 1943, a las cuatro de la tarde, vió como salían disparados de una grieta vapor y piedras. Esto ocurría en un campo de maíz, a unos 100 metros de donde se encontraba Dionisio: nacía el Paricutín, iniciando así una actividad que duró nueve años.


El Paricutín en una explosión de 1946.


Dionisio sintió que se quemaba los pies y un ruido horrible le hizo salir corriendo. Quiso avisar a su familia pero cuando llegó su casa ya no estaba. Para entonces, el campo donde trabajaba había desaparecido por un montón de arena y por encima volaban piedras incandescentes. Había un ruido ensordecedor. Era el infierno.


Dionisio Pulido junto al volcán.


El volcán que Dionisio vió nacer está situado en el Cinturón Volcánico Mexicano, a más 300 kms al oeste de México D.F. Sólo el primer día de actividad, el Paricutín creció por acumulación de cenizas más de 7 metros, llegando a una altura de 336 metros al terminar el año. En todo ese tiempo, había crecido casi un metro al día. Unos días después de nacer el fenómeno, los ríos de lava llegaban hasta el pie de lo que ya era un volcán. Esa lava tuvo diferentes viscosidades, y en su composición se aprecian andesitas y basaltos congruentes.


Iglesia de Parangaricutiro con el Paricutín humeando al fondo.


Vista aérea de la Iglesia de Parangaricutiro rodeada de lava.


Empezó siendo un volcán de tipo estromboliano y terminó siendo de tipo hawaiiano. Creció en el llano de Quitzocho, perteneciente al pueblo de Paricutín. En los días siguientes al inicio de la erupción, siete poblaciones desaparecieron bajo las capas de cenizas del volcán, entre ellas estaban San Juan Parangaricutiro, Zirosto, Zacán, Angahuan y Paricutín, que desapareció por completo, mientras que en San Juan la iglesia asoma por encima de la lava. Se perdió ganado, se perdieron los pastos y se secaron los manantiales: ni reses ni personas podían beber. La lava y los piroclastos cubrieron una superficie de 300 kilómetros cuadrados (aunque en este dato las fuentes pueden variar), y la lluvia de ceniza llegó hasta México D.F. A pesar de todo esto se pudo evacuar a la población (aunque hubo muchos afectados de las vías respiratorias), pero quedó un paisaje casi del todo yermo en algo más de una semana.


Se puede dividir la cronología de la aparición del Paricutín en cuatro períodos:

1.- El período Quitzocho (febrero-octubre de 1943). Crece un cono en el Valle de Cuiyusuru. De vez en cuando fluye la lava y hay erupciones intermitentes con bombas volcánicas. El cono alcanza una altura de 365 metros. La ciudad de Paricutín es evacuada.

2. El período Sapichu (octubre de 1943-enero de 1944). Derrames de lava en el norte, cenizas y bombas volcánicas.

3. El período Taquí-Ahuan (enero de 1944- enero de 1945). El cono principal se reactiva. Se producen derrames de lava que fueron las que consiguieron alejarse más del cono principal.

4. Período final (enero-febrero de 1952). En enero se alcanza a ver una columna de gases que alcanza los 3 kilómetros de altura. Poco a poco se apaga la actividad, aunque se producen deslizamientos de bloques. Sólo quedó un observador del Estado estudiando la zona, todos los demás geólogos se marchan.

La actividad del Paricutín llegó hasta 1952. Su altura actual es de 3.170 metros sobre el nivel del mar. Y para la destrucción que hubo sorprende saber que, actualmente, hay (aunque no mucha) fauna (ardillas, ratones, conejos, zorros…) y flora (coníferas, jaras, árboles frutales…). Se levantaron nuevas poblaciones: San Juan Nuevo y Nuevo Paricutiro. La principal fuente de ingresos de los lugareños proviene del turismo, de la agricultura y la artesanía.


Más o menos así se encuentra San Juan de Parangaricutiro en la actualidad.


¿Por qué sigue viviendo gente en zonas así? ¿Por la fertilidad de las tierras volcánicas o por la fascinación del peligro?

viernes, 3 de febrero de 2012

María Durán

Eso de trabajar en oficios de diversa índole es que te encuentras a gente de lo más variopinta, pero también tienes ocasión de conocer personas con talentos extraordinarios: estoy hablando de una compañera de mi actual trabajo, María Durán.

María Durán

La verdad es que este post lo he empezado varias veces y lo he deshecho otras tantas, como Penélope con la mortaja de su suegro… Incluso he hablado con María en alguna ocasión con el fin de saber algo más de ella: cuándo empezó a dibujar, sus fuentes de inspiración, cosas normales de preguntar a un artista. Al final, desbordada por la calidad de su trabajo, decidí echar mano de aquello de “una imagen vale más de mil palabras”. No ha sido fácil elegir una muestra.


La petite mandarine. Autora: María Durán


Milnovecientosochentay... Autora: María Durán


Leoncitos. Autora: María Durán


Grandmother. Autora: María Durán


You can't kill me. Autora: María Durán


Pag. 13. Autora: María Durán


Geisha información. Autora: María Durán


Uuuuuata. Autora: María Durán


Invasión del agua lunar. Autora: María Durán


La sombra del clown. Autora: María Durán


Antes de terminar de destrozar este post, deciros que María no tiene el reconocimiento que merece. Y seguramente os preguntaréis porqué he hecho la entrada en este blog y no en El microcosmos… Muy sencillo: cuando por fin alcance ese reconocimiento, me gustaría poder decir -de alguna manera- “yo estuve allí”.