Retales de Historia

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miércoles, 25 de mayo de 2011

La Balsa de la Medusa

En junio de 1816, una flotilla de la que formaba parte la fragata real Medusa, parte del puerto de Rochefort con dirección al puerto de Saint Louis, en Senegal. Este puerto había sido devuelto por los británicos como señal de apoyo al regreso de los borbones. Al mando de la Medusa se encontraba el conde de Chaumareix, un marino que llevaba fuera de servicio 25 años. A bordo viajaban un grupo de funcionarios y colonos que iban a echar raíces en el país africano.

La fragata Medusa hundiéndose después de encallar.

La Medusa, ansiosa por llegar a su destino, se alejó de los otros barcos que la acompañaban, y acabó por embarrancar en el banco de Arguin, a 160 kilómetros de la Costa Occidental Africana. Era el 2 de julio de 1816. En ese momento, el conde Hugues Duroy de Chaumareix (tanto nombre para tan poco capitán), ordenó que los oficiales subieran a los botes salvavidas, obligando a los demás a quedarse a bordo: había 365 pasajeros. 149 náufragos pudieron montar una balsa de 20 por 7 metros. Al principio, se pensó que los botes salvavidas podían tirar de la balsa hacia la costa, pero resultó ser un estorbo para los ocupantes de los botes, que optaron por soltarla.

Plano de la balsa que se hizo con piezas de la Medusa.

Los botes terminaron por llegar a la costa. De las 216 personas que se habían quedado en la Medusa, se pudieron rescatar a 3 el 23 de agosto. La balsa fue rescatada el 17 de julio: fue avistada por el Argus, gemelo de la Medusa y que también iba en la desventurada flotilla. Sólo quedaban con vida 15 hombres, de los cuales, cinco morirían en los días siguientes.

Ruta de la Medusa. La línea en azul señala la ruta que la fragata siguió desde Francia hasta el lugar en que embarrancó (punto rojo). La línea en naranja marca la ruta que siguió la balsa desde el lugar en que se hundió la fragata hasta el lugar en que fueron rescatados los tripulantes que subieron en ella (punto amarillo). La línea en verde señala a ruta que siguió el bote donde se fue Chaumareix.

Dos de estos quince hombres, Alexander Corréard (armador) y Henri Savigny (médico), se encargaron de que todo el mundo se enterara de lo sucedido: varios de los tripulantes de la balsa optaron por el suicidio, a los más débiles los tiraron al agua, cuando se acabó la comida empezó el tan temido canibalismo… El hambre, la sed y el sol también contribuyeron a la tragedia.

Alexander Corréard, en un retrato póstumo, según el pincel de Géricault.

Semejante escándalo salpicó a Luis XVIII, de quien se dijo que otorgaba a dedo los cargos que debían ocupar los oficiales, cargos para los que se requería una preparación que obviamente no tenía Chaumareix que, a pesar de ser un enchufado, no se libró de pasar tres años en prisión.

Toda esta tragedia se ve reflejada en el cuadro que (con algunas licencias iconográficas y, al mismo tiempo, con testimonios de los supervivientes) pintó Théodore Géricault entre 1818 y 1819, cuadro que, a la vez que narra un hecho real, representa la podredumbre política y militar de Francia.

La Balsa de la Medusa, de Théodore Géricault.

Las dimensiones de la obra son impactantes: cinco metros de alto por siete de ancho. El artista realizó bocetos basados en cadáveres robados. El momento plasmado es cuando los náufragos avistan el Argus, barco que los rescatará. Los cuerpos presentaban posturas imposibles: demasiado carnosos para ser náufragos, pero la impresión que nos causan nos da remota idea de lo que fue la tragedia.

Luis XVIII.

Como todo aquel que dice la verdad, el gobierno quiso censurar la historia que difundían Corréard y Savigny con sus panfletos. También hubo quien quiso comprar la obra para destruirla. Pero el mismísimo rey de Francia la compró y la donó al Louvre. Yo la he visto.

5 comentarios:

  1. Que miserable puede llegar a ser el ser humano. Un pequeño aviso Ludo: Géricault no pudo pintar su cuadro en ¡¡1918- 1919!! sería un siglo antes.

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  2. Gracias Conde por el aviso, qué corte...

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  3. Me voy a tener que hacer una balsa para navegar por la laguna de mi falta de conocimiento de este y otros muchos hechos históricos....
    Gracias por ilustrarme, Ludo.

    Saludos desde el sur.

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  4. Me siento muy halagada por tu comentario, Mario.

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