Retales de Historia

Retales de Historia

sábado, 23 de agosto de 2014

Thomas Edison y la bombilla

Era un hombre al que le ponemos la cara de Mickey Rooney o la de Spencer Tracy, quizás porque protagonizaron dos películas preciosas sobre su vida, pero nuestro héroe brillaba con luz propia, la luz de Thomas Edison.

Thomas Edison.

Séptimo hijo de Samuel Ogden Edison Jr. y Nancy Matthews Elliott, Thomas Alva Edison nació el 11 de febrero de 1847 en Milan (al norte del estado de Ohio) donde su padre había abierto una maderería en 1840.

Samuel Ogden Edison Jr.

Nancy Matthews Elliott.

La casa natal de Edison, en Milan (Ohio).

Cuando Thomas tiene 7 años de edad, la familia Edison se traslada a Port Huron (Michigan). Aquí Samuel ha conseguido un trabajo de carpintero. Todo esto está en la zona de los Grandes Lagos.

Edison a los 7 años.

Casa de la familia Edison en Port Huron.

En Port Huron es donde Thomas va a la escuela por primera y última vez en su vida. Su maestro cree que es tonto porque hace demasiadas preguntas, cuando eso solo era el principio de las preguntas que se haría a lo largo de toda su vida. A Nancy, su madre, no le sienta bien que hablen de su hijo de esa manera y, después de tres meses de escuela, lo saca de ahí para ocuparse personalmente de la educación de su hijo, y a la vista salta que lo hizo bien. Le procura formación humanística pero (lee a Shakespeare), pero a Thomas le gusta la ciencia, de forma que, de todos los libros que Nancy pone al alcance del niño habría que destacar Escuela de Filosofía Natural, de Richard Green Parker, libro en el que encontrará inspiración para desarrollar su vena científica. Y se monta un laboratorio casero.

Edison a los 12 años.

Con 12 años, en 1859, Thomas se tiene que poner a trabajar para ayudar en casa, y se emplea en un tren que hace la ruta entre Port Huron y Detroit. Tan joven y ya demuestra tener olfato para los negocios. Allí vende bebidas, cigarrillos, periódicos, verduras y otros productos. Esta actividad no le hace olvidarse de sus verdaderas inquietudes, y aprovecha las paradas de seis horas que el tren hace en Detroit para ir a la biblioteca, donde devora los libros. Un año más tarde, enferma de escarlatina, lo que le lleva a perder mucha audición, pero Thomas sabe verle el lado bueno: su condición de medio sordo le ayuda a librarse de reuniones sociales donde no se le ha perdido nada y pudo dedicar más tiempo a la investigación.

Una parte del dinero que ha ganado lo invierte comprando una prensa de segunda mano, que acomoda en el vagón de equipajes y escribe su propio semanario, el Weekly Herald, primer diario en aparecer a bordo de un tren. Estamos en 1862 y Edison llega a informar de la batalla de Shiloh (Guerra de Secesión). Hasta que ocurre algo: Thomas tiene permiso para usar un pequeño laboratorio que tiene junto a la imprenta; un día, un movimiento en falso del tren provoca la caída de una botella con material inflamable, lo que provoca un incendio y el despido de Thomas.

En 1862, salva un niño de morir arrollado por un tren y el agradecido padre le enseña el código morse y a utilizar el telégrafo, lo que le ayuda a encontrar trabajo en diferentes ocasiones: en la Western Union Company o en Wall Street, por poner un ejemplo.

Casa de Edison en Menlo Park.

Laboratorio de Menlo Park.

Los asistentes de Edison George Hill, E T Hughes, S D Mott y Francis Jehl en Menlo Park hacia 1880.

Thomas Edison en el laboratorio de Menlo Park, octubre de 1929.

Es un trabajador incansable, y en 1874, cuando Thomas Edison ya es un nombre, invierte sus ahorros fundando un laboratorio en Menlo Park, en Nueva Jersey, donde emplea un equipo de 60 investigadores: entre los primeros artefactos que salen de aquí hay un teletipo que imprime a gran velocidad. Pero la protagonista de hoy es la bombilla.

Laboratorio de Menlo Park en 1880.

Primera bombilla de Edison, 1879.

La bombilla es una lámpara incandescente que tiene en el interior de un bulbo de cristal un filamento metálico que produce luz cuando se calienta. Antes que Edison, otros ya habían investigado sobre la bombilla, pero fue el primero que consiguió hacerla rentable. Entre sus predecesores nos encontramos a Alessandro Volta, William E. Sawyer o Joseph Swan. Los problemas más comunes solían ser los costes de producción, que resultaban muy altos, o un consumo excesivo. La luz que emanaba de estas bombillas no duraba mucho, pues las temperaturas que se alcanzaban fundían los filamentos y quedaban calcinados al contacto con el oxígeno.

Ahora nos situamos en la época de la Segunda Revolución Industrial. El 29 de julio de 1878, Edison se encuentra en el estado de Wyoming en compañía de una serie de personalidades para ver un eclipse solar. Una vez terminado el acontecimiento, se fue de pesca a orillas del Lago Battle. Cuentan que a Edison se le rompió la caña y, cuando volvió al campamento, de la rabia la tiró al fuego. A un espíritu observador como el suyo no se le escapó que unas briznas de la caña, hecha con bambú, tardaban mucho en arder. A partir de esta anécdota, aparentemente sin importancia, Edison se esforzó en buscar un material para que el filamento pudiera funcionar todo el tiempo que fuera posible.

Edison a los 28 años.

Para dar con el filamento adecuado, Edison trabajó con diferentes materiales, principalmente con carbono. El primer hito lo situamos el 22 de octubre de 1879: la luz brilló durante 48 horas, la primera demostración pública de su lámpara incandescente fue el 31 de diciembre de 1879, y la patente fue concedida el 27 de enero de 1880. Pero, lo que son las cosas, solo unos meses después, el equipo de Edison descubre un filamento de bambú carbonizado que llega a durar más de 1.200 horas. Además, se mejoró el procedimiento para sacar el aire de los bulbos de cristal y cerrarlos pegados a la base de metal. Este concepto casi no ha tenido variaciones hasta nuestros días.

Esquema de una bombilla.

Posteriormente, Edison buscaría una forma de distribución de la electricidad adecuada para sacar el máximo rendimiento al invento. Entre los asistentes a la comprobación pública del funcionamiento de la bombilla, se encontraba Henry Villard, presidente de la Navigation Company, que le pidió a Edison encargarse de la iluminación del Columbia, la nueva embarcación de la compañía, donde se emplearon 115 bombillas.

Más o menos en esta época, Edison funda en Nueva York la Edison Electric Light Company: entre otras cosas, se dedicarán a fabricar bombillas. En 1889 esta compañía pasará a llamarse Edison General Electric Company, y en 1892 General Electric.

Edison Electric Light Company, ca. 1878.

Volvemos a 1880. Unas semanas antes de la concesión de la patente, el 1 de enero Edison pone las luces a la biblioteca, la calle y al laboratorio de Menlo Park. Este mismo año, el 17 de diciembre de 1880, Edison fundó la Edison Illuminating Company. Al año siguiente, Edison visita la Exposición Internacional de Electricidad de París. Para septiembre de 1882, clientes situados entre Wall Street y Manhattan tienen a su disposición 1.200 lámparas. No pasa un año y en Nueva York se encienden 10.000 bombillas más. El siguiente paso es Londres.

Joseph Swan.

Pero Edison también tuvo tropiezos después de haber saboreado el triunfo. El 8 de octubre de 1883, la oficina de patentes de Estados Unidos resolvió que la patente de Edison tiene demasiadas similitudes con la de Joseph Swan. Los juicios por esta causa se prolongaron a lo largo de seis años, hasta que el 6 de octubre de 1889, un juez dictaminó que las mejoras que hizo Edison sí eran válidas. Para evitar problemas en el futuro, Edison y Swan se asocian para comercializar el invento en el Reino Unido, fundando la Edison and Swan Electric Light Company en 1893.

Lewis Howard Latimer.

Hago un pequeño inciso para mencionar que, en 1884, Lewis Howard Latimer se une a la Edison Electric Light Company, donde trabaja como ingeniero. Quizás no pasaría de ser un miembro más del equipo de Edison si no fuera porque era el único hombre afroamericano empleado a sus órdenes. Además le encargaron ocuparse de la luz eléctrica pública en Filadelfia, Montreal y después en Londres.

Edificio principal de West Orange.

Edison en West Orange.

En 1887, Edison se traslada a West Orange (Nueva Jersey) para construir los 14 edificios de un nuevo complejo industrial, que incluye fábrica de bobillas, un generador de energía, un centro de investigación, biblioteca… Contrata a 5.000 trabajadores.

No dejó de ser un hombre de familia a pesar de que la sordera y tanto trabajo no facilitaban la vida social de Edison. Después de dos meses de relaciones, Thomas se casa con una empleada suya, Mary Stilwell, el 25 de diciembre de 1871; él tenía 24 años y ella 16: tuvieron tres hijos. Mary falleció de una sobredosis de morfina, administrada por motivos terapéuticos, cuando solo tenía 29 años de edad. Thomas volvió a casarse el 24 de febrero de 1886 con Mina Miller, de 20 años, con quien tuvo tres hijos más. Mina, era la hija del inventor Lewis Miller, artífice de una máquina cosechadora.

Mary Stilwell.

Mina Miller.

Henry Ford, amigo de Thomas Edison, dijo de él que su verdadero éxito radicaba en su capacidad para llevar al máximo los beneficios gracias a los sistemas de producción en masa y a los derechos de propiedad intelectual. 

Henry Ford y Thomas Edison.

El hombre que firmó más de 1.000 patentes, Thomas Alva Edison, murió el 18 de octubre de 1931 en West Orange (New Jersey). Tenía 84 años, y el año anterior había depositado su última patente. Llegó a decir que haría la electricidad tan barata que sólo los ricos podrían permitirse el lujo de usar velas. El día que murió en el Empire State Building se apagaron sus luces en homenaje al genio; hoy las compañías eléctricas apagan las nuestras.


jueves, 31 de julio de 2014

La crisis de los misiles de Cuba

La crisis de los misiles de Cuba (también conocida como Crisis de octubre en la isla o Crisis del Caribe en Rusia) es un conflicto que tiene lugar en torno a octubre de 1962 entre Estados Unidos por un lado y Cuba y la Unión Soviética por otro.

Fulgencio Batista.

Fidel Castro.

Para empezar, debemos remontarnos al 10 de marzo de 1952: Fulgencio Batista llega al poder en Cuba por segunda vez, en esta ocasión gracias al apoyo de los Estados Unidos. Batista respeta los intereses económicos que su protector tiene en la isla, pero la corrupción alcanza niveles de escándalo, lo que da pie a otro golpe de Estado, en esta ocasión encabezado por el abogado Fidel Castro, que barre al gobierno de Batista el 1 de enero de 1959. Cuatro meses más tarde, se promulga la Primera Ley de Reforma Agraria.

Dwight Eisenhower.

John Fitzgerald Kennedy.

Esto no gusta nada en Estados Unidos, propietaria de los mejores y más grandes terrenos. Eisenhower, por entonces presidente de los Estados Unidos, mueve los hilos para derrocar a Fidel Castro: está claro que fracasó.

También piensa en apartar a Castro el sucesor de Eisenhower, John Fitzgerald Kennedy, que jura su cargo el 20 de enero de 1961. Inmediatamente piensa en organizar la invasión de Cuba y poner un nuevo gobierno para la isla: entre el 15 y el 17 de abril del mismo año una brigada norteamericana es derrotada en la Playa Girón de la Bahía de Cochinos. Para desquitarse del fracaso, Estados Unidos pone en marcha la Operación Mangosta, pensada para debilitar el papel de Castro en Cuba y poder apartarlo del poder. El plan incluía boicotear las rutas comerciales que llegaban hasta Cuba y minar su economía. También hay que mencionar que Fidel Castro ha sufrido múltiples atentados desde que llegó al poder.

Mapa con la localización de Bahía de Cochinos.

Durante un vuelo de reconocimiento, 14 de octubre de 1962, aviones espías norteamericanos descubren rampas para misiles nucleares de alcance medio que se estaban instalando en la isla.

Fotografía aérea donde se aprecian rampas para misiles.

Como tantas otras veces, se contempla la posibilidad de otra invasión; en esta ocasión no serían voluntarios, sino tropas del ejército de Estados Unidos: en Florida se llegan a concentrar 200.000 soldados. Pero la URSS, que también está vigilante, se da cuenta de las intenciones norteamericanas y lo pone en conocimiento de las autoridades cubanas. Es el momento en que el dirigente soviético Nikita Kruschev, a la sazón Presidente del Consejo de Ministros, propone a sus amigos de la isla instalar en su territorio cohetes capaces de alcanzar territorio de los Estados Unidos. El 22 de octubre, en un discurso televisado a la nación, Kennedy anuncia que detendrá el tráfico de barcos soviéticos en dirección a Cuba. La URSS niega la existencia de las bases y esto desata la Crisis de los Misiles.

Nikita Kruschev.

El día 23, Kennedy opta por el bloqueo naval, medidas apoyadas por la OEA (Organización de Estados Americanos). Al día siguiente, Nikita Kruschev hace saber que la URSS equipara el bloqueo a una agresión, pero al mismo tiempo aminora el ritmo de barcos soviéticos que se dirigen a Cuba. De forma inmediata, el 26 de octubre, Kruschev hace llegar a Kennedy su plan para un acuerdo: retira los barcos si Estados Unidos deja en paz a Castro. Kennedy no ha tenido tiempo de contestar, y el día 27 de octubre tiene lugar el que será conocido como Sábado Negro. Desde suelo cubano se detecta un avión espía estadounidense del tipo U-2 que sobrevolaba el este de la isla, el avión es derribado y el piloto muerto.

Restos del avión espía U-2, derribado en Banes, Holguín, en 1962.

Aumenta la incertidumbre, pero Kruschev es rápido de reflejos y propone a Kennedy retirar las bases y los barcos a cambio de que Estados Unidos no apoye ninguna invasión de Cuba. Asimismo, Estados Unidos debía retirar las bases que tenía en Turquía, vecina de la Unión Soviética, y ésta no atacaría los Estados Unidos. Kennedy aceptó la propuesta la madrugada del día 28. Las medidas fueron acatadas por ambas partes. El 22 de noviembre, Fidel Castro fue informado del pacto a que llegaron ambas potencias, de forma que en adelante solo habría en Cuba armas convencionales. Castro no fue invitado a participar en las conversaciones, aunque sí intervino el Secretario General de la ONU, U Thant.

Todo este embrollo de tensión diplomático que tuvo lugar en torno a octubre de 1962 es el origen del teléfono rojo, que no era un teléfono en sentido estricto, sino un télex, más que nada por aquello de evitar malentendidos y para que no hubiera lugar a sacar las cosas de contexto. No debemos olvidar que aquella fue la ocasión en que el mundo ha estado más cerca de sufrir un conflicto nuclear: en Estados Unidos se decretó un DEFCON 2 (DEF CON = Defense Condition), que es el paso anterior a la guerra.

A día de hoy, la Unión Soviética ya no existe, Fidel Castro no fue derrocado y sigue vivo, y el bloqueo decretado a Cuba se mantiene.

jueves, 17 de julio de 2014

Jim Croce

Hoy voy a hablar de uno de esos artistas cuya música te encuentras un día como si fuera un maravilloso regalo. Trabajó el folk y el rock, y sabía tocar la armónica y la guitarra. Sólo vivió 30 años, pero dejó una música preciosa que vale la pena recordar: se trata de Jim Croce.



James Joseph Croce, hijo de inmigrantes italianos, nació en South Philadelphia (Pensilvania, noreste de los Estados Unidos) el 10 de enero de 1943, el mismo año que George Harrison o Mick Jagger.

Tiempo después de la secundaria, Croce fue a la Universidad Villanova donde estudió Psicología. Mientras estuvo estudiando en Villanova, allá por los años 60, es cuando Croce empieza a disfrutar del blues, el folk y el rock. Estuvo en varios grupos que actuaban en locales universitarios, y también hace de disc-jockey en una emisora de radio que había en la Universidad.

Va y viene a Nueva York, meca de artistas en la costa este. No tiene mucha suerte, pero conoce a la que sería su mujer, Ingrid Jacobson, con quién formó un dúo, cantando temas de Joan Baez y Gordon Lightfoot entre otros. También se animaron a cantar temas del propio Croce, como Spin Spin Spin.



Siguiendo el consejo del productor musical Tommy West, en 1968, Jim e Ingrid Croce se van a Nueva York para grabar su primer disco. Los siguientes dos años, viajaron a lo largo de 480.000 km, cantando en tugurios para promocionar Jim & Ingrid Croce.

La aventura no salió bien y la pareja regresó a Pensilvania y vendió todas sus pertenencias para poder pagar las deudas, incluso la colección de guitarras de Jim, menos una, que fue la que utilizó para seguir componiendo mientras trabajaba de camionero. De esta época es Time in a bottle, dedicada al hijo de ambos, y también en estos días halla su inspiración Operator. Croce compagina su actividad de transportista con la de cantante, pues las canciones que compone las canta en establecimientos que encuentra en la ruta.

A partir de 1970, Croce empieza a trabajar con Maury Muehleisen, guitarrista y pianista y, de hecho, es el otro guitarrista que aparece con él en sus actuaciones. La influencia de Muehleisen es fundamental para darle impulso a la carrera de nuestro compositor, lo que podemos apreciar cuando Croce tiene 27 años, y en 1972 graba You don’t mess around with Jim, trabajo donde también encontramos Operator y Time in a bottle. Poco a poco, pasan de actuar en lugares pequeños a lugares mucho más grandes, y no se limitan a Estados Unidos, sino que llegan a viajar a Europa.

Pero tampoco es tanto lo que ganan, así que Ingrid, que se había quedado al cuidado de la granja que tiene la pareja en Lyndell (Pensilvania), le pone las cartas sobre la mesa porque están muy justos y hay que poner los pies sobre la tierra, y para apaciguar los ánimos, Jim le compone I’ll have to say I love you in a song.

En 1973, sale a la venta Life and times, su segundo disco, del que destaca Bad, bad Leroy Brown, quizás la canción más alegre de su carrera. A este trabajo le sigue el tema I got a name, dentro del álbum del mismo nombre. Jim sabe aprovechar el momento y se vuelca en una gira promocional, viajando de un lado para otro.

El 20 de septiembre de 1973, Jim tenía un concierto en Louisiana, en el Prather Northwestern State University en Natchitoches Coliseum, y al acabar tenía planes de viajar a Texas en avión como parte de la gira para promocionar el nuevo álbum. Iba acompañado de su guitarrista, Maury Muehleisen. Problemas en el despegue hacen que el avión se estrelle en el único árbol que hay cerca de la pista. No queda claro si fue que el avión no consiguió ganar altura o si fue que al piloto le dio un infarto, pero la utopía se truncó. Al día siguiente el álbum I got a name sale a la venta.

El éxito de Jim Croce radicaba en canciones sobre cosas que podía sentir o vivir cualquier persona; sobre el trabajo, los recuerdos, el amor… Persiguió su sueño y lo alcanzó, aunque ello le costara la vida. Se hizo un hueco en la música y en nuestros corazones.

lunes, 2 de junio de 2014

Champollion y la Piedra de Rosetta

Corría el mes de marzo de 1798, y el general Napoleón Bonaparte estudiaba realizar una expedición a Egipto: su intención (al menos eso decía) era la de proteger los intereses económicos franceses de las agresiones británicas.

Napoleón ca. 1798  por Jacques Louis David.

Al mismo tiempo, la ambición napoleónica crispaba en el Directorio y, como Bonaparte tenía el anhelo de equipararse a los grandes personajes de la Antigüedad, no fue difícil que partiera hacia Egipto desde el puerto de Toulon (sureste de Francia) el 19 de mayo de 1798. A dicha expedición se sumaron unos 167 científicos que formaban parte de la Comisión de las Ciencias y las Artes del Ejército de Oriente.

Campaña egipcia de Napoleón 1798-1799.

Napoleón durante su estancia en Egipto el año 1798.

Los viajeros desembarcan en Alejandría el 1 de julio de 1798. Las cosas empiezan bien, pues Francia gana la batalla de las Pirámides, que tiene lugar el 21 de julio, pero continúan mal, pues pierde toda su flota a manos del almirante Nelson en la batalla del Nilo o de Abukir, los días 1 y 2 de agosto.

La Batalla de las Pirámides tuvo lugar cerca de la meseta de Giza a orillas del Nilo, el 21 de julio de 1798. Pintura de Francois Louis Joseph Watteau.

La batalla del Nilo por William Lionel Wyllie.

A pesar de la derrota, Bonaparte asienta su poder en el país africano y empieza a promover la realización de estudios sobre el Antiguo Egipto.

Napoleón asiste a una reunión de sabios en el Instituto Francés de El Cairo.

Un año más tarde, se produce un hallazgo; es el 15 de julio de 1799: un pelotón de ingenieros franceses, dirigidos por el teniente Pierre François Bouchard está trabajando en la mejora del fuerte de Saint Julien, que el ejército francés tiene a 7 km de Al Rashid, ciudad a la que los franceses pusieron Rosetta, situada, a su vez, a 65 km al noreste de Alejandría.

Vista de Rosetta en un grabado realizado durante la expedición francesa a Egipto.

Entre la tierra que escarban aparece una piedra de basalto negro con unas medidas aproximadas de 120 cm de altura, 72 cm de ancho, 28 cm de grosor y un peso de 750 kg: se ha encontrado la que será conocida como Piedra de Rosetta, piedra angular para el desciframiento de los jeroglíficos egipcios.

La Piedra de Rosetta en el Museo Británico.

Réplica de la Piedra de Rosetta en Rashid (Rosetta), Egipto.

Bouchard informa del descubrimiento a sus superiores y dicen que la noticia interesó a Napoleón. La Piedra es llevada al Instituto Francés de El Cairo (curiosamente, poco después Napoleón se va de Egipto, el 23 de agosto) y estuvo hasta la primavera de 1801, pero el cerco del ejército británico obliga a los franceses a esconderla en Alejandría. Los británicos dieron con ella y la “hicieron prisionera”, llevándola al Museo Británico. Afortunadamente, alguien tuvo la feliz idea de hacer varias copias, porque la Piedra no se ha movido del Británico desde 1802. Para hacer esas copias, se utilizó la propia Piedra a modo de plancha, mojando la parte escrita con tinta para dejar plasmado el texto en papel.

Ahora demos un salto atrás en el tiempo y vayamos hasta agosto de 1790. Estamos en Figeac (Francia) a 474 km al sur de París. Jacques Champollion era librero y su mujer estaba embarazada. Era una situación muy penosa porque Jeanne Françoise (como se llamaba la mujer) estaba muy enferma y corría el riesgo de perder el niño que esperaban. Como último recurso, y a la desesperada, Jacques visita a un célebre curandero llamado Jacqou, que hace a la mujer una cama con hierbas que ha cogido del campo. Tres días después, Jeanne Françoise estaba completamente restablecida. Jacqou dijo una cosa más: “Tu hijo dará luz a la Humanidad”. La víspera de Nochebuena, el 23 de diciembre de 1790, nace Jean François Champollion.

Jean François Champollion.

Como es costumbre con los recién nacidos, el médico que atendió el parto examinó al niño, y pudo observar que la piel era morena y que las córneas del niño eran amarillas, como los orientales. ¿Acaso el aspecto del crío era una señal?

Jean François es el menor de cinco hermanos y su familia tenía escasos recursos. A los cuatro años ya escribía y leía perfectamente, pero en Figeac no tenía mucho donde elegir, así que Jacob Joseph, hermano mayor de Jean François y su eterno mecenas, hace todo lo posible porque su hermano ingrese en un centro de estudios de Grenoble, donde el muchacho se dedica a estudiar lenguas clásicas y orientales, entre ellas el copto y el latín.

Fourier.

Por esas mismas fechas, 1801, un prestigioso físico llamado Jean Baptiste Joseph Fourier era gobernador de la provincia francesa de Isère; Fourier había tomado parte en la expedición napoleónica y fue el responsable de clasificar diversos monumentos astronómicos egipcios. Estaba en Grenoble porque tenía que trabajar con la Description, una enciclopedia sobre Egipto, que se escribió como resultado de la expedición,  y necesitaba que alguien,  como el joven Champollion,  investigase sobre unos datos que eran necesarios para la misma. Fourier también hizo una edición ilustrada de la Description, la cual, Champollion,  estudió sin dejar escapar un detalle. Y entre las imágenes había grabados de la Piedra de Rosetta: el joven queda impresionado y, a partir de ese momento, empieza una nueva vida, pues se obsesiona con ella.

Para poder estudiarla mejor, es perseverante en el estudio del copto (aún se hablaba a principios del XIX), pues sospecha que la clave para resolver el misterio está relacionada con esta lengua, y a los 23 años, en 1814, escribe Egipto bajo los faraones, siendo capaz de describir Egipto sin haber estado nunca allí. En 1815 tiene problemas cuando cae Napoleón, pues era un ferviente bonapartista. Tiene que salir de París pero sin dejar de trabajar en la Piedra. Afortunadamente, sus problemas con la política se van solucionando, y a partir de 1821 puede dejar la docencia y se dedica por completo a la investigación. El resultado llega el 14 de septiembre de 1822; los hermanos Champollion están en París, Jacob Joseph se encuentra en su despacho y, de pronto, entra un torbellino: es Jean François que grita “¡ya lo tengo”; ya tenía la traducción de la Piedra de Rosetta. Se había dedicado con tal intensidad que el agotamiento y la emoción habían podido con él, y tuvo que permanecer en reposo una semana. Unos días después, el 27 de septiembre de 1822, Champollion se presenta ante la Academia de París y lee la Carta a Dacier relativa al alfabeto de los jeroglíficos fonéticos, donde explicaba sus hallazgos relacionados con la Piedra.

Dacier.

Portada de la Carta a Dacier.

Como ya se ha dicho, la Piedra de Rosetta es un monolito de basalto negro de 120 cm de altura, 72 cm de ancho, 28 cm de grosor y un peso de 750 kg. En él figura un texto escrito en tres lenguas antiguas: demótico, griego y jeroglífico. Las primeras 14 líneas son caracteres jeroglíficos (empleados en los monumentos egipcios), las 32 centrales están en escritura demótica (lengua empleada en los documentos administrativos egipcios y en la literatura) y los 54 últimos están en griego, idioma de los dirigentes políticos, el cual, era el único conocido de los tres.

Diagrama donde se aclara cuál es el tipo de escritura de cada franja de la Piedra de Rosetta.

Cleopatra y Ptolomeo expresados en escritura jeroglífica.

Hasta el momento en que el desciframiento cayó en manos de Champollion, se sabía que se mencionaba a Cleopatra y a Ptolomeo V (205 a 180 a.C.); de hecho,  la Piedra parecía ser un bando de alabanza a Ptolomeo. Parece que la Piedra la tallaron sacerdotes de Menfis, en torno al 196 a.C. En el Reino Unido también se habían empleado a fondo en la traducción de la Piedra de Rosetta. El doctor Thomas Young hizo una primera aproximación a lo que podía significar el texto escrito en esa piedra, pero luego se demostraría que era errónea.

Thomas Young.

Champollion empezó comparando la escritura griega con la jeroglífica, viendo que un dibujo se equiparaba a un fragmento de palabra. También había una correspondencia entre los nombres propios escritos en griego con el contenido de los cartuchos, y Jean François dedujo que se pronunciaban igual en ambos casos.

Tabla de Champollion con los caracteres fonéticos jeroglíficos y sus equivalentes demóticos y griegos (1822).

Páginas de uno de los cuadernos de notas de Jean François Champollion que servirán para la publicación de la Gramática egipcia en 1841.

Alfabeto jeroglífico.

Descubrió quince coincidencias entre el demótico y el copto, y que el copto, que él ya dominaba,  era egipcio escrito a la manera griega por los cristianos locales. En cuanto al lenguaje jeroglífico tiene signos ideográficos y fonogramas al mismo tiempo; los jeroglíficos pretendían expresar por escrito un idioma hablado. Siguiendo este camino, Champollion llega a elaborar un alfabeto de símbolos fonéticos.

Posible recreación de la estela original.

El texto de la Piedra reza así:

"Bajo el reinado del joven que recibió la soberanía de su padre, Señor de las Insignias reales, cubierto de gloria, el instaurador del orden en Egipto, piadoso hacia los dioses, superior a sus enemigos, que ha restablecido la vida de los hombres, Señor de la Fiesta de los Treinta Años, igual a Hefaistos el Grande, un rey como el Sol, Gran rey sobre el Alto y el Bajo país, descendiente de los dioses Filopáteres, a quien Hefaistos ha dado aprobación, a quien el Sol le ha dado la victoria, la imagen viva de Zeus, hijo del Sol, Ptolomeo. Viviendo por siempre, amado de Ptah.

En el año noveno, cuando Aetos, hijo de Aetos, era sacerdote de Alejandro y de los dioses Soteres, de los dioses Adelfas, y de los dioses Euergetes, y de los dioses Filopáteres, y del dios Epífanes Eucharistos, siendo Pyrrha, hija de Filinos, athlófora de Berenice Euergetes; siendo Aria, hija de Diógenes, canéfora de Arsínoe Filadelfo; siendo Irene, hija de Ptolomeo, sacerdotisa de Arsínoe Filopátor, en el (día) cuarto del mes Xandikos -o el 18 de Mehkir de los egipcios-".

Obelisco a Ramsés II Roma.

Pero como Champollion es muy inquieto,  dos años más tarde, en 1824, viaja a Italia para visitar los monumentos egipcios que allí se conservan, e hizo amistad con algunos especialistas en la materia. Sin embargo,  Francia no se olvidó de él, y lejos de no ser un profeta en su tierra (y a pesar de su pasado bonapartista) es nombrado conservador de la colección egipcia del Louvre, siendo rey Carlos X (ojalá recibieran un apoyo así nuestros investigadores). En 1827 publica Reseña descriptiva de los monumentos egipcios del Museo Carlos X.

Carlos X.

Ippolito Rossellini.

Y llega el momento en que se cumple el sueño: el 24 de julio de 1828, a bordo de la corbeta L’Eglé, Champollion viaja a Egipto. Había conseguido el apoyo económico necesario para poder realizar una expedición a la tierra de los faraones, esta vez solo para estudiar, no para hacer la guerra. El viaje se hizo en compañía de una expedición italiana, con Ippolito Rossellini a la cabeza, a quien Champollion había conocido cuatro años atrás, y el profesor Raddi, geólogo. El grupo lo forman alrededor de 15 investigadores, entre ellos varios dibujantes. Al llegar a El Cairo (donde visitan las Pirámides de Giza) se hacen con dos barcos, y navegan siguiendo el curso del río, saboreando cada paso que daban.

Pirámides de Giza.

Abu Simbel.

Fueron dos años, quizás los más intensos en la vida de Jean François Champollion, con jornadas de trabajo interminables que empezaban a las 6 de la mañana y continuaban más allá de las 4 de la tarde, en sus tiendas de campaña o en algún monumento. Entre los muchos lugares que visitó y estudió estaban Abu Simbel, Dendera y Karnak. Cuentan una anécdota que refleja hasta qué punto Champollion se mimetizó con su entorno: se cortó el pelo al cero, se puso túnica y turbante, parecía un egipcio más. El resto de sus compañeros hicieron lo mismo, pero el único que se encontraba cómodo era él.

Jean Francois Champollion (1828), por Giuseppe Angelelli.

Dendera.

Dicen que el primer día de su aventura egipcia, unos lugareños le hablan del templo de Dendera, muy bien conservado hasta entonces: pues esa misma noche llegaron hasta el templo. Según el mismo Champollion, “permanecimos extasiados, recorriendo las inmensas habitaciones e intentando leer las inscripciones exteriores a la luz de la luna”. Y escribió a su hermano: “Habiendo seguido el curso del Nilo hasta la segunda catarata, tengo el deber de anunciar que no hay nada que modificar en nuestra carta sobre el alfabeto de jeroglíficos. Nuestro alfabeto es correcto, se aplica con el mismo éxito a todos los monumentos egipcios de la época de los romanos y a los de la época faraónica”.

Karnak.

También visitó el templo de Karnak, donde sintió “toda la magnificencia faraónica”. Este es el templo más grande de todo Egipto; tiene un perímetro de 2.400 m y alcanzó una altura de 23 m. Pero la estancia en Egipto no podía ser eterna y Champollion, muy a su pesar, regresa a Francia en diciembre de 1829. Inmediatamente después, él y sus compañeros empieza a divulgar lo que habían encontrado. Cartas escritas desde Egipto y Nubia data de esta época. Tanto trabajo tiene su recompensa, y en 1831, el Collège de France crea la primera cátedra de egiptología de la historia.

Tumba de Champollion.

La pena es que no todo salió bien. El exceso de trabajo, y las condiciones en que vivió en Egipto, hizo que se resintiera, aún más, la ya frágil salud de Jean François, y el 4 de marzo de 1832 muere de un ataque al corazón, a los 41 años de edad, rodeado de recuerdos de su querido Egipto, dejando un legado faraónico (la Gramática egipcia ya es obra póstuma, pues la editó su hermano Jacques en 1836). Fue enterrado en el cementerio de Père-Lachaise; en su tumba, un obelisco. Champollion, padre de la egiptología moderna, emprendió su viaje a la eternidad, y su recuerdo es perenne entre nosotros.

Plaza de las escrituras. Copia gigante de la Piedra de Rosetta realizada por Joseph Kosuth en Figeac, lugar de nacimiento de Jean François Champollion.