Retales de Historia

Retales de Historia

martes, 18 de febrero de 2014

Don Carlos

Don Carlos, por Sánchez-Coello.

En 1543 tuvo lugar en Salamanca la boda entre Felipe (hijo de Carlos I de España) y María de Portugal. Fue la primera boda de las cuatro que tuvo Felipe y la que le dio su primer hijo, el conocido como Don Carlos. María y Felipe eran primos hermanos por partida doble con todos los riesgos que eso conlleva para la descendencia. El príncipe Carlos nació en Valladolid el 8 de julio de 1545. El parto fue difícil y María de Portugal murió cuatro días después.

Felipe II, por Tiziano.

Carlos no fue un niño sano y, en su etapa adolescente las cosas empeoraron, tanto física como psicológicamente. No se concentraba a la hora de estudiar y le costó aprender a leer, lo que consiguió gracias a los esfuerzos de sus profesores, Honorato de Juan y Juan de Mañatones. Quienes se ocupaban de él, principalmente sus tías María y Juana de Austria, le consentían demasiado quizás para compensarle que su padre pasaba poco tiempo con él, ocupado como estaba con asuntos de Estado.

María Manuela de Portugal.

El 16 de enero de 1556, Felipe asume la corona del Imperio Español y su hijo Carlos pasa a ser el príncipe heredero. Esto no le impidió tener aficiones retorcidas, como su afición a tratar mal animales vivos o tratar mal a los sirvientes.

Isabel de Valois.

Tampoco puede decirse que Carlos llegara a ser atractivo en algún momento: tenía el pecho hundido, joroba, los hombros a distinto nivel el uno del otro, la cabeza no guardaba proporción con el resto del cuerpo. La voz tampoco ayudaba, balbuceante y chillona. A lo largo de su vida sufrió fiebres, paludismo y raquitismo, complicando más un cuadro tan poco halagador.

Entonces llega el momento de buscar esposa a Carlos. Se barajan varias posibilidades, una de ellas sería Isabel de Valois, hija de Enrique II de Francia, pero el rey Felipe se da cuenta de que su hijo no es aún suficientemente maduro para hacer frente a la responsabilidad del matrimonio y decide casarse él mismo con la novia elegida, pues Carlos no es una garantía para la sucesión al trono. De esta forma, Felipe e Isabel se casan echando mano de una costumbre muy extendida después en su familia, la de no asistir a la propia boda, pues la ceremonia es por poderes el 22 de junio de 1559 en París. En este momento Isabel se convierte en la tercera esposa del rey prudente.

Alejandro Farnesio.

Aunque la leyenda negra apunta a que Carlos se enamoró de su madrastra en el momento de la boda, difícilmente estaría Carlos si no estuvo el mismo rey, y en la misa de velaciones (febrero de 1560) tampoco pudo enamorarse porque no asistió: ese día se encontraba especialmente enfermo. En este momento, Carlos tiene 14 años, Isabel también y el rey Felipe casi 33, pero suponemos que su aspecto de hombre juvenil agradaría más a Isabel que el aspecto que podía tener un muchacho joven y enfermizo.

Juan de Austria.

A pesar de los inconvenientes, en 1560 Carlos es reconocido heredero al trono en Castilla, aunque no llegó a ser reconocido por Aragón, al no haber podido viajar hasta allí por su deplorable salud. Cursó estudios en la Universidad de Alcalá de Henares, a donde llegó en 1561. Entre sus condiscípulos (y vigilantes) se encontraban Alejandro Farnesio y Don Juan de Austria, con los que convivió en el palacio arzobispal de dicha ciudad.

El Duque de Alba, por Tiziano.

Pero las desgracias no habían terminado. El 19 de abril de 1562, Carlos cae rodando por unas escaleras de palacio, sufriendo un golpe en la cabeza que lo deja al borde de la muerte. Vesalio le hace una trepanación, acentuando sus desequilibrios mentales, aunque es Pinterete quien consigue salvarle la vida gracias a su formación en medicina árabe.

Príncipe de Éboli.

Carlos regresa a Madrid y es vigilado de cerca por su padre. Quizás pensando en hacerle madurar, el rey Felipe quiso que su hijo Carlos participara más en asuntos de responsabilidad, nombrándole miembro del Consejo de Estado en 1564, pero Carlos está cada vez peor. El rey empezó a considerar que la conducta de su hijo podía apartarle de la sucesión al trono y Carlos se da cuenta de lo que piensa su padre, llegando a conspirar contra él en 1565 y también en 1567. Cuando estalla la rebelión de los Países Bajos (1566), el rey decide enviar al Duque de Alba en su lugar para no tener que dejar de regente a su propio hijo, pues no está en condiciones de asumir semejante responsabilidad. Esto le sienta muy mal a Carlos, que atenta contra el duque. Se dice que sus cómplices (entre los que se encontraba el conde de Egmont) pretendían nombrar a Carlos señor de los Países Bajos. En algún momento, Carlos habló de sus planes a Don Juan de Austria y al príncipe de Éboli, que informaron inmediatamente al rey de las intenciones de su hijo.

Como era de prever, llega un momento en que el rey Felipe no tiene otra alternativa que tomar una grave decisión: el 18 de enero de 1568 ordena la reclusión de su hijo, el príncipe Don Carlos, en el Alcázar madrileño, donde estuvo hasta su muerte. El rey ya no quiso escuchar los ruegos de la reina ni de Don Juan de Austria para que tuviera piedad hacia el príncipe.

Don Carlos, por Sánchez-Coello.

La prisión no fue inconveniente para que Carlos continuara con los excesos que cometía fuera de ella, aunque esta vez se limitaran a los desórdenes alimenticios que, unidos a su sempiterna mala salud, contribuyeron a que Don Carlos, Príncipe de Asturias, muriese en Madrid el 24 de julio de 1568.

martes, 31 de diciembre de 2013

La muerte del general Prim

Juan Prim y Prats.

Juan Prim y Prats nació en Reus (Tarragona) el 6 de diciembre de 1814. Su padre era notario y él creció en un entorno liberal. Entró en el ejército a los 20 años por defender el trono de Isabel II, pero su carrera en el ejército empezó como soldado, pues no tenía origen noble. En 1837 recibe la Cruz Laureada de San Fernando, lo que le catapulta a una carrera política fulgurante, que empieza cuando en 1841 es elegido diputado del partido progresista. Contribuyó a la caída de Espartero, lo que le hizo merecedor de ser nombrado conde de Reus y vizconde del Bruch.
Espartero.
Isabel II.

Diputado (1851-1853), observador de la guerra de Crimea (1853-1854), capitán general  de Granada (1855), teniente general del Ejército (1856), combatió en la guerra de Marruecos (1859-1860)… Aquí, su intervención en la batalla de Castillejos primero y en la batalla de Tetuán después le valió el título de marqués de los Castillejos… Pero tanto reconocimiento no le hacían olvidar que España estaba llena de problemas y se mostraba partidario de un cambio dinástico: esta vez no le dieron ningún título, sino que se tuvo que exiliar a París. Desde allí, impulsó el Pacto de Ostende (agosto de 1866), y el 19 de septiembre de 1868 (revolución de 1868 o la Gloriosa), Prim, Topete y Serrano Bedoya se sublevan en Cádiz: ahora es Isabel II la que se va a París.
Serrano.
Amadeo de Saboya.

El caso es que, si Prim tenía clarísimo que los causantes de los males de España habían sido los Borbones, también se mostraba abiertamente partidario de la monarquía constitucional. Mientras se forma un Gobierno provisional, del que fue regente Francisco Serrano y Domínguez, Prim, que en junio de 1869 es nombrado Presidente del Consejo de Ministros, se dedica a viajar por Europa para buscar rey. Al final, de entre los diferentes candidatos, el elegido por lar Cortes el 16 de noviembre de 1870 es Amadeo de Saboya, hijo del rey de Italia Víctor Manuel II.
Atentado en la calle del Turco.
Palacio de Buenavista. Ministerio de la Guerra en el momento del atentado y domicilio de Prim. Actualmente es el Cuartel General del Ejército.

He contado todo esto para dejar claro que Prim tenía mucha gente que le envidiaba, y mucho candidato al trono despechado.
Orificios de bala en la carroza de Prim.
Desgarros de unos 6 centímetros en el uniforme de Prim.

El 27 de diciembre de 1870, Prim terminaba de hacer unas gestiones en el Congreso (19:30 de la tarde) para dirigirse después al Ministerio de la Guerra, donde tenía su residencia. Prim pensaba en el viaje que tenía que hacer al día siguiente a Cartagena para recibir al nuevo rey. Como ya había recibido varios anónimos, su mujer le había convencido que llevara puesta una cota de malla como protección. Es más, amigos suyos le habían advertido de un complot para acabar con él (la verdad es que el complot era un secreto a voces). Parece que una parte del trayecto la hizo en compañía de Herreros de Tejada y de Sagasta. Nevaba y hacía mucho frío.
Momia del general Prim donde se aprecian los ojos de cristal.
Huellas de estrangulamiento, especialmente las estrías verticales que hay encima de el círculo luminoso.

El coche de caballos del general hizo el trayecto entre la calle de Floridablanca hasta la esquina de la calle del Turco (actualmente Marqués de Cubas) con Alcalá. Con él iban en el coche su ayudante personal González Nandín y el coronel Moya. Ya fuera por las preocupaciones o por haberse confiado demasiado, Prim dio orden de seguir el trayecto de siempre. Al llegar a la calle de Alcalá, el cochero vio que dos vehículos cortaban el paso… De la nada aparecen varios hombres con capas y trabucos, y rodearon el coche, cuyos ocupantes se dieron cuenta del ataque a tiempo de protegerse un poco. Los disparos fueron a quemarropa. En medio del alboroto se oye una voz que grita “¡Fuego, puñeta, fuego!
Montpensier.
Paúl y Angulo.

El cochero consiguió poner en marcha el vehículo otra vez y arrollar a uno de las carrozas que obstaculizaban la calle del Turco y se dirigió al Ministerio de la Guerra (actual Cuartel General del Ejército), que estaba cruzando Alcalá. Los asesinos huyen… Curiosamente, en todo el trayecto la presencia policial brilló por su ausencia.
Fotografía de los restos mortales de Prim.

Prim recibió doce balas, pero ninguna letal gracias a la cota de malla. González Nandín y Moya resultan heridos leves. Avisan a los médicos, las heridas no eran tan graves; le visita el Dr. Federico Rubio. Hasta ahora, siempre se había dicho que a Prim le mató una infección por no haber recibido atención médica adecuada después de haber recibido los disparos, no es imposible. Pero las últimas investigaciones hablan de otra cosa: fue estrangulado. Al haber sufrido grandes hemorragias por los disparos, el cuerpo de Prim favoreció su momificación lo que a su vez facilitó el estudio de los restos y el hallazgo de las pruebas. Según estudios promovidos por la Universidad Camilo José Cela y realizados en el Hospital Universitario de San Joan (Reus) el cuello del cuerpo momificado del general tienen surcos que podrían deberse a una estrangulación por una correa de cuero. Como sus heridas no eran necesariamente mortales, alguien de su entorno le remató. Inmediatamente después del atentado, Prim recibió la visita de varios políticos, entre ellos el general Serrano y Domínguez, a quien se le atribuye el estrangulamiento, pero este extremo aún no se puede confirmar. Como curiosidad, mencionar que el cadáver llevaba ojos de cristal, como suele ocurrir en los enterramientos de ritual masón, igual que ocurrió con Maximiliano de Habsburgo.
Amadeo I frente al féretro del general Prim de Antonio Gisbert ca. 1870.
Placa conmemorativa del asesinato.

Había demasiada gente que quería ver muerto al general Prim: el mismo Serrano, que era su principal rival político; el duque de Montpensier (cuñado de Isabel II), candidato frustrado al trono de España, y de quien se dice que financió el crimen; Paúl y Angulo, enemigo político del general, y de quien se dice que cruzó unas palabras a la salida del Congreso los minutos anteriores al atentado; también dicen que fue suya la voz que reconoció Prim en el momento del tiroteo. También se habla de los republicanos, a quienes Prim cortó el paso al poder (aunque por poco tiempo).
Prim.

Amadeo de Saboya, llegó a Cartagena el 30 de diciembre, el mismo día que se supone murió su valedor. A Madrid llegó el 2 de enero de 1871, y lo primero que hizo fue visitar la capilla ardiente del Presidente de Consejo de Ministros, instalada en la Basílica de Nuestra Señora de Atocha. No sabemos lo que pensó el rey en ese momento, pero debió sentirse muy solo.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Rosemary

El pasado 22 de noviembre se cumplieron 50 años del asesinato del presidente de los Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy, quizás el magnicidio más conocido de toda la Historia. A lo largo de su vida y, sobre todo, desde su asesinato, ha sido abundante la literatura que ha generado tanto su figura como su entorno, descubriéndose sobre éste cosas que no habíamos imaginado de una familia tan perfecta. Por eso, hoy toca hablar del que quizás, de la que seguramente, fue el miembro más desdichado de la familia Kennedy, Rosemary.

Rosemary Kennedy en 1938.



Rose Marie Kennedy, Rosemary, nació el 13 de septiembre de 1918 en Boston. Fue el tercer descendiente que tuvieron Joseph Patrick Kennedy y Rose Elizabeth Fitzgerald, y su primera niña. Los dos hijos anteriores fueron Joseph y John. El parto tuvo lugar en el domicilio familiar pero el médico no llegaba y hubo complicaciones, como si el bebé no quisiera salir… Durante unos minutos el cerebro de la niña se quedó sin oxígeno y ello fue determinante para el resto de su vida al condicionar la inteligencia de Rosemary.


Rosemary y John.


Cuando se hizo mayor, y se vio que la niña era diferente se dijo que, realmente, no tenía retraso, pero su evolución al lado de la sus hermanos le hacía parecer retrasada. Tardó en dar sus primeros pasos y cuando aprendió a leer le costó más que a los otros Kennedy. En el colegio, su nivel estaba por detrás del que tenían sus compañeras, pero era capaz de asumir responsabilidades, como cuidar a niños pequeños. En sociedad, tenía buenos modales, pero le costaba mantener una conversación. Donde sí parecía una Kennedy era en los deportes, donde la natación era lo único en lo que superaba a sus hermanos. Ya sea por la falta de inteligencia o por la falta de aprecio que le demostraba su padre, Rosemary empezó a desarrollar mal carácter.

Las hermanas Kennedy en la Primera Comunión de Eunice (1929).

El deseo de Joseph de hacer carrera en la política (y su influencia en el partido demócrata, donde estaba considerado), le lleva a ser nombrado embajador de Estados Unidos en Londres, cargo que ocupa entre 1938 y 1940 (Joseph había hecho fortuna haciendo negocios en diferentes sectores, entre ellos inversiones en bolsa, construcción, el alcohol, producción de cine…). Es una buena época para Rosemary, que se encuentra a gusto en el Viejo Continente. Pero, el acercamiento de Joseph al partido nazi provoca su destitución y la vuelta de los Kennedy a Estados Unidos.

Rosemary y Eunice.

A Rosemary, que en este momento tiene 22 años, el regreso no le sienta bien, y empieza a tener accesos de violencia porque se da cuenta que no es tan inteligente como sus hermanos, aunque esa violencia también se atribuye a cambios hormonales. Empieza a escaparse del convento donde fue internada para ser educada. Se dice que tiene una sexualidad a la altura de sus hermanos varones, y el riesgo de una sorpresa que arruine la carrera política de sus hermanos mayores, hace que Joseph decida, unilateralmente, sin consultar siquiera a su mujer, a fin de cuentas la madre, que Rosemary sería lobotomizada.

Los Kennedy en el jardín de la embajada de Londres en 1939. De izquierda a derecha: Eunice, John, Rosemary, Jean, Joseph Sr., Edward, Rose, Joseph Jr., Patricia, Robert y Kathleen.

Cuando Joseph le cuenta a Rose qué le habían hecho a Rosemary, fueron expectantes al hospital a ver cómo estaba su hija después de la operación; iban con la ilusión del que presiente que se ha realizado un milagro. Pero la realidad los despertó: Rosemary no reconocía a sus padres y ellos a Rosemary tampoco. La hija de Joseph y Rose se volvió invisible para el mundo.

Por aquel entonces la lobotomía era una costumbre muy extendida entre familias pudientes cuando alguno de sus miembros no se ajustaba a los convencionalismos sociales. En su desesperación, Joseph se topó con dos neurocirujanos que le propusieron la lobotomía, lo más en cuestión de soluciones para problemas mentales. Walter Freeman y James Watts (así se llamaban estos dos individuos) son los responsables de reducir a Rosemary a la edad mental de 3 años. Parece que era costumbre hacer este tipo de intervenciones con el paciente despierto, aunque con anestesia local, claro está, y según va avanzando la intervención, los facultativos hacen preguntas al paciente para medir su nivel de coherencia y ver hasta dónde pueden agujerear. Porque es eso lo que ocurrió: Watts le realizó un corte en cada sien a Rosemary, para después hacer una incisión en los lóbulos prefrontales; Freeman hacía las preguntas… De pronto, le pide a Watts que se detenga. Lo que sigue es que Rosemary nunca más pudo desenvolverse por sí misma. Dejó de hablar, dejó de ser violenta, pero también dejó de ser Rosemary.

Rosemary en compañía de una enfermera en 1976.

Cuando la carrera de John empezó a subir, se inventaron historias pero jamás se reconoció abiertamente lo ocurrido. Se habló de Rosemary como “institutriz”, después Joseph dijo que su hija tenía retraso pero lo atribuyó a una enfermedad. Se inventaron muchas cosas, pero ninguna verdad. Pero todo termina sabiéndose, porque no se puede tapar el sol con un dedo: el 5 de octubre de 1975, en Chicago, Rosemary se pierde y dan la voz de alarma por la radio. Unas versiones dicen que se perdió a la salida de misa, a donde había acudido en compañía de su hermana Eunice; otras, que se había escapado del convento donde estaba recluida para no poner en evidencia a la familia. Peter Nolan, reportero de la CBS, se ha enterado de lo ocurrido y es el primero en verla. Ha visto a una mujer que responde a la descripción (pelo negro, ademanes inseguros, ropa llamativa) pero le habla y no le responde. Está claro que al día siguiente todo el mundo se entera de la vergüenza de los Kennedy.

En homenaje a Rosemary, su hermana Eunice creó los Juegos Olímpicos Especiales, con el fin de facilitar mejoras a los discapacitados mentales. Tennessee Williams, tenía una hermana, Rose (ya es casualidad), que también sufrió la suerte de Rosemary, y en ella se inspiró para escribir De repente, el último verano.

Tumba de Rosemary en el Cementerio de Holyhood en Brookline, Massachusetts.

Finalmente, después de 64 años condenada a la contemplación, Rosemary Kennedy murió el 7 de enero de 2005 en Nueva York.

Un apunte más. António Egas Moniz, considerado el padre de la lobotomía, recibió el Premio Nobel de Medicina en 1949. Se cubrió de gloria.


sábado, 16 de noviembre de 2013

Canalejas

Eran las 3 de la mañana del 31 de julio de 1854 cuando, María del Amparo Méndez Romero, dio a luz en Ferrol un niño. El padre, director de un periódico, se llamaba José Canalejas y Casas: había nacido una mente privilegiada y un adelantado a su tiempo, José Canalejas. 
Canalejas.

Estudió el Bachillerato en el Instituto San Isidro de Madrid. Posteriormente, hizo Derecho y Filosofía en la Universidad Central de Madrid, y para 1872 ya era doctor en ambas disciplinas. Dedicó varios años a la enseñanza de la literatura en la Universidad pero no llegó a obtener ninguna cátedra, lo que le empujó a dejar la enseñanza para trabajar en la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Ciudad Real y a Badajoz, dirigida por su padre, que además de andar con la prensa era ingeniero de ferrocarriles. En esta empresa, José ejerce de abogado.
Cristino Martos.

Manuel Ruiz Zorrilla.

Le gusta la política y simpatiza con las ideas republicanas, entrando en el Partido Liberal de Cristino Martos. Posteriormente, en 1880, se afilia al Partido Progresista Democrático, encabezado por Manuel Ruiz Zorrilla, y en agosto de 1881 es elegido diputado por Soria.
La regente María Cristina.

Práxedes Mateo Sagasta.

Durante la Regencia de María Cristina (1885-1902), Canalejas entra en el Partido Liberal, ahora encabezado por Sagasta. A partir de este momento ejerce varias carteras ministeriales: Fomento (de junio a diciembre de 1888), de Gracia y Justicia (diciembre de 1888 a enero de 1890), Hacienda (de diciembre de 1894 a marzo de 1895), y Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas (de marzo a mayo de 1902). Ésta última cartera la ocupó durante los últimos meses de la Regencia y primeros días del reinado de Alfonso XIII.
Alfonso XIII y Canalejas.

Segismundo Moret.

Sagasta muere en 1903, y Segismundo Moret forma su primer Gabinete, que transcurre entre diciembre de 1905 y julio de 1906. Durante este período, Canalejas será elegido Presidente del Consejo en las Cortes (Presidente del Congreso de los Diputados), cargo que ocupará entre el 19 de enero de 1906 y el 30 de marzo de 1907. Es una época de luchas dentro de los partidos, lo que le lleva a liderar el Partido Liberal en 1907, barriendo a Segismundo Moret. Esta circunstancia, unida a la Semana Trágica de Barcelona (1909), que fulmina políticamente al gobierno del conservador Maura, favorece el regreso del Partido Liberal al poder: José Canalejas es nombrado Presidente del Consejo de Ministros el 9 de febrero de 1910.
Antonio Maura.

Enric Prat de la Riba.

Canalejas no cesa de hacer cosas: la Ley del Candado (1910), que separa los asuntos de la Iglesia de los del Estado. Se preocupa por limitar la jornada de trabajo y de que se redacten contratos de trabajo para los empleados. El servicio militar se hace obligatorio, abolido el impuesto de consumos, se elabora una nueva ley de enseñanza… También dio la opción de poder elegir entre prometer o jurar en la toma de posesión de los cargos públicos. Fantástico orador, Canalejas se adhirió al Regeneracionismo, luchó contra el caciquismo y el fraude electoral.
En 1911, los movimientos de las tropas francesas durante la guerra de Marruecos, empujan a Canalejas a ordenar la intervención española en Alcazarquivir, Arcila y Larache, siendo estos acontecimientos el germen de las conversaciones que darán lugar al Protectorado de Marruecos. Y para dar respuesta al nacionalismo catalán, elabora conjuntamente con Enric Prat de la Riba, un plan de mancomunidades, siendo aprobado por el Congreso de los Diputados en julio de 1912. Aún tuvo tiempo de hacer frente a una huelga de ferrocarriles…
12 de noviembre de 1912, 11:25 de la mañana. José Canalejas se dirige al Ministerio de la Gobernación (actualmente el edificio lo ocupa la Comunidad de Madrid) donde tenía convocado un Consejo de Ministros. Había despachado con el rey, Alfonso XIII. Al llegar a la Puerta del Sol se detuvo a mirar los libros del escaparate de la librería San Martín, situada en la esquina de Sol con Carretas. En ese momento, el Presidente del Consejo de Ministros iba acompañado de tres escoltas: dos se habían quedado atrás, el otro ya había llegado hasta la puerta del Ministerio para asegurarse de que no había nada preocupante. De pronto, un hombre bien arreglado y cubierto con una gabardina, surge de un grupo de personas, se acerca con rapidez al Presidente del Consejo, apoyó la mano en su hombro  y descarga tres balazos de su browning en la cabeza de Canalejas, que muere en el acto.
Canalejas yace muerto en la Puerta del Sol.

El individuo quiere escapar entre los coches, pero uno de los escoltas y un hombre que pasaba por ahí lo reducen. Acorralado, termina de descargar su arma en sí mismo. No muere al instante, situación que se aprovecha para llevarle a la Casa de Socorro de la Plaza Mayor, pero ya no se consigue hacer nada por él.
Manuel Pardiñas.

A partir de la documentación que llevaba encima aquel individuo, y la posterior investigación, se sabe que se llamaba Manuel Pardiñas Serrano, y era de El Grado (Huesca). Había nacido el 1 de enero de 1886 y en ese momento tenía 26 años de edad. Había trabajado en las obras del Hotel Palace de Madrid, y era un peligroso anarquista al que se le había perdido la pista hacía muy poco tiempo. Entre su “selecto” grupo de amigos estaba Mateo Morral, autor del atentado que tuvo lugar el día de la boda de Alfonso XIII, en 1906. Naturalmente, se ha especulado mucho con las circunstancias del crimen. Testigos presenciales afirmaron haber visto a Pardiñas hablando con otra persona un rato antes, lo que dio pie a pensar que no actuó solo. De hecho, hubo quien dijo que sus viajes a América no estaban a su alcance y que había alguien más detrás, alguien que le financiaba.


Capilla ardiente de Canalejas.

En un periódico de tirada nacional se recibió información sobre lo que parecía haber sido un complot para cometer el crimen. Incluso trascendió que dos semanas antes del atentado Canalejas recibió un anónimo previniéndole de los riesgos que corría. Tampoco se puede afirmar que era algo esperado; al parecer, Canalejas apoyó la inocencia de Francisco Ferrer i Guardia (aunque este extremo no lo he podido confirmar con información suficientemente precisa). Se quería desestabilizar el trono de Alfonso XIII tumbando al que muchos consideraban su principal apoyo.


Detalle de la tumba de Canalejas.

Volviendo a Canalejas. Su cadáver es llevado al Salón Principal del Ministerio, donde los médicos que le atienden sólo pueden certificar su muerte. La noticia de la desgracia se extendió a toda velocidad por todo el mundo. Ríos de gente acudieron a la capilla ardiente, posteriormente instalada en el Congreso. Por decisión del rey, Alfonso XIII, José Canalejas es enterrado en el Panteón de Hombres Ilustres del Santuario de Nuestra Señora de Atocha.



El mismo año del atentado que termina con la vida de José Canalejas se realiza un cortometraje, Asesinato y entierro de don José Canalejas, de Enrique Blanco y Adelardo Fernández Arias. Supone la primera intervención cinematográfica del actor José Isbert (que en ese momento tenía 26 años), en el papel de Pardiñas: curiosa forma de empezar su carrera el que luego sería el abuelo de La Gran Familia.
Canalejas retratado por Sorolla en 1906.

lunes, 4 de noviembre de 2013

El atentado del Liceu de Barcelona

En las postrimerías del XIX, Barcelona, símbolo del desarrollo industrial español, sufrió reiteradas veces las expresiones de la propaganda anarquista en forma de atentado, lo que le valió el sobrenombre de “la Rosa de Fuego”.

Liceu de Barcelona en el siglo XIX.

El 7 de noviembre de 1893, lo más selecto de la burguesía catalana se había dado cita en el Teatro Liceu de Barcelona que estrenaba en su escenario Guillermo Tell, de Antonio Rossini, aunque también habían acudido a la representación personas de diferentes clases sociales.

Santiago Salvador Franch.

Santiago Salvador Franch, que así se llamaba cierto individuo, consiguió entrar en el Liceu con dos bombas Orsini que disimuló gracias a llevar ropa holgada, del estilo de la que llevaban los obreros de la época. Nadie se percató de que algo no iba bien. La intención de Salvador Franch era vengar la muerte de Paulino Pallàs, ejecutado por haber intentado asesinar al general Martínez Campos, Gobernador Militar de Cataluña, durante un desfile militar dos meses atrás.

Bomba Orsini.

Durante el primer descanso, cuando sonaba el dueto del segundo acto, a eso de la diez y cuarto de la noche, aquel hombre lanzó desde el pasillo de la galería del quinto piso del teatro una de las dos bombas que llevaba. La bomba cayó en la fila 13, matando a veintidós personas y dejando treinta y cinco heridos (otras fuentes dicen que fueron la mitad de heridos). El humo y ruido que provocó la explosión impidió que la gente presente en el lugar se diera cuenta de que Santiago Salvador estaba tirando otra bomba. Ésta no llegó a estallar porque cayó encima de una de las mujeres víctimas de la explosión, y esta casualidad amortiguó los pistones el explosivo, evitando que la masacre alcanzara mayores proporciones.

Le Petit Journal informando del atentado.

El público que sobrevivió a la explosión era presa del pánico; la destrucción fue terrible. Las butacas se convirtieron en estacas, los objetos personales de los asistentes al espectáculo se mezclaban con los escombros, los elegantes ropajes del público perdieron su esplendor.

Interior del Liceu inmediatamente después del atentado.

La noticia del atentado se extendió con toda la velocidad posible. Enseguida llegaron médicos cuya presencia sirvió de poco a varias personas que aún estaban sentadas en la platea, dado que algunas ya estaban fallecidas. Otras víctimas murieron camino de los hospitales, otras sólo pudieron recibir los rezos de los sacerdotes.

Puerta del Liceu con el público huyendo.

Santiago Salvador consiguió escapar del lugar del crimen, y al llegar a su casa le contó a su esposa lo ocurrido. No sabemos cómo reaccionó la mujer, Antonia Colom, pero el criminal tardó en ser localizado al haberse marchado a su pueblo, en Teruel. En su afán por dar con el asesino, fueron arrestados una gran número de personas entre los cuales, irónicamente, se encontraba un destacado anarquista conocido por su condena del uso de la violencia, José Llunás, director del diario La Tramontana. Naturalmente, hubo numerosas declaraciones de rechazo al atentado. El día 10 se enterró a las víctimas mortales, que fueron acompañadas por una multitud al cementerio en un día lluvioso.

José Llunás.

Las consecuencias del atentado, perpetrado como respuesta a la ejecución del anarquista Pallàs, fueron que los negocios dedicados al recreo de las clases con posibles se resintieron, pues eran objetivo preferido del terrorismo anarquista, y el miedo les tenía encerrados en sus casas. Se suspendieron libertades civiles, declarándose la ley marcial en Barcelona. Los empleados del Liceu se quedaron en el paro debido al cierre del establecimiento.

Bomba Orsini en una figura en la Sagrada Familia de Barcelona.

Finalmente, Santiago Salvador fue arrestado el 1 de enero de 1894 en Zaragoza. Se pegó un tiro, pero toda su habilidad para matar gente con él se volvió inútil. Había nacido en Castellserás (Teruel) en 1862 y es ejecutado mediante garrote vil el 21 de noviembre de 1894 (un año después de la masacre) en una plaza pública de Barcelona. Lejos de salirse con la suya, Santiago Salvador consiguió lo contrario a lo que perseguía, que el ataque fuera la excusa perfecta para el aumento de la represión y la persecución del pensamiento anarquista.