Retales de Historia

Retales de Historia

miércoles, 24 de octubre de 2012

La Semana Trágica de Barcelona



La Plaza de Cataluña en 1902.

Después de la pérdida de Cuba y Filipinas en 1898, España busca recuperar terreno en el concierto internacional. En la Conferencia de Algeciras (1906) logra mayor influencia en el norte de África, y la consigue en la zona de Marruecos. Al mismo tiempo, Barcelona, la Ciudad Condal, vivía fuertes tensiones sociales. El hecho de que Cataluña sea el lugar de mayor industrialización en España había propiciado en esa ciudad una fuerte concienciación obrera.

Alfonso XIII y Antonio Maura.

Ángel Ossorio y Gallardo

Pero en el verano de 1909, la guerra con Marruecos hace que el gobierno presidido por Antonio Maura tome la decisión de reclutar reservistas, lo que provocó fuertes disturbios que se dieron sucesivamente a partir del 11 de julio, fecha en que se embarcaba el contingente barcelonés con destino a África: una gran parte de esos contingentes eran padres de familia, y sólo ellos llevaban el sustento a su casa. Reina en España Alfonso XIII.

Juan de la Cierva y Peñafiel.

Barricadas en Barcelona.

Se convoca una huelga general para el 26 de julio, huelga que tiene gran repercusión en Terrassa, Sabadell, Badalona (entre otros lugares) y, sobre todo, Barcelona. Muchos comerciantes se ven obligados a cerrar sus comercios. Se empieza la quema de edificios religiosos, que continúa al día siguiente. Los insurrectos pretenden cortar el paso de los tranvías. Un grupo de mujeres y niños encabezaron una manifestación que fue disuelta a tiros. A pesar de la oposición del gobernador civil de la provincia de Barcelona, Ángel Ossorio y Gallardo, Juan de la Cierva y Peñafiel, a la sazón ministro de Gobernación, decide echar mano del Ejército para liquidar la revuelta, declarando el estado de guerra.

Columnas de humo que señalan iglesias y conventos incendiados.

Francesc Ferrer i Guàrdia.

El día 27 llegan noticias del desastre del Barranco del Lobo en la zona montañosa del Rif, cerca de Melilla: el pueblo se levanta. Los sublevados roban armas de los depósitos y levantan barricadas en innumerables lugares. El momento cumbre tiene lugar el día 28: en Barcelona mueren más de cien personas y al menos cincuenta edificios sufren daños. El día 31 se acaba con el levantamiento en sus principales núcleos, sometiéndose violentamente a los insurgentes.

Salida del entierro de los fallecidos durante la revuelta.

Segismundo Moret y Pendergrast.

Fueron arrestadas más de mil personas; de ellas fueron condenadas a muerte diecisiete, y de éstos vieron cumplida su condena cinco. La más célebre de las víctimas fue el pedagogo Francesc Ferrer i Guardia (de gran eco entre republicanos y anarquistas), fundador de la Escuela Moderna e introductor en España del racionalismo. Ferrer i Guardia había sido acusado (y posteriormente declarado inocente) de ser el inductor del atentado de Mateo Morral contra Alfonso XIII, y en septiembre de 1909 es responsabilizado de los acontecimientos ocurridos en Barcelona. El 13 de octubre de 1909 es fusilado en Montjuïc, lo que provocó una oleada de protestas en todo el mundo y la ruptura del Pacto de El Pardo al exigirse la destitución de Maura, que es sustituido por Segismundo Moret, cuando el Pacto establecía la alternancia pacífica entre los dos partidos.

viernes, 28 de septiembre de 2012

El Abrazo de Vergara

El fallecimiento de Fernando VII el 29 de septiembre de 1833 fue el detonante de una disputa por la sucesión al trono español, que pronto se tradujo en una cruenta guerra civil, la llamada Primera Guerra Carlista (1833-1840), entre los “isabelinos”, que defendían el trono de Isabel II -de casi tres años- y la regencia de su madre María Cristina de Borbón, y los partidarios del infante don Carlos María Isidro, hermano de Fernando VII y que buscaban hacer valer la Ley Sálica.

Isabel II niña (ca. 1835-1836) retratada por Vicente Lopez Portuña.

Carlos María Isidro, el pretendiente carlista.

Lo cierto es que la muerte de Tomás de Zumalacárregui (líder militar carlista) en 1835, durante el sitio de Bilbao, marcó el declinar del ejército carlista, declinar acrecentado por las victorias del general Espartero (que en realidad se llamaba Joaquín Baldomero Fernández Espartero, pero se ve que Espartero a secas lucía más…). Lo que sigue es que Rafael Maroto (general carlista) y Espartero (general isabelino) firman la paz en Oñate (Guipúzcoa) el 29 de agosto de 1839, y el 31 del mismo mes se confirma en un acto conocido como el Abrazo de Vergara.

Tomás de Zumalacárregui.

Baldomero Espartero.

Rafael Maroto.

No sé si realmente se dieron el abrazo, pero a Carlos María Isidro no le gustó la idea y no dio su aprobación quizás porque las conversaciones tuvieron lugar sin su consentimiento: Maroto no veía otra solución para la paz.

El Abrazo de Vergara.

Palacio de Irizar.

El Convenio (firmado en el Palacio de Irizar de la localidad guipuzcoana de Vergara) derivado del abrazo expresaba de forma muy difusa la intención de Espartero de mantener los privilegios forales de Navarra y el País Vasco, privilegios que con el tiempo se perdieron, aunque en Navarra se obtuvieron ventajas fiscales muy provechosas. El ejército carlista debía entregar las armas, quienes aceptaban el Convenio serían liberados y se atendería a las viudas y huérfanos de los carlistas. Quienes no aceptaron las condiciones marcharon al exilio acompañando al pretendiente carlista.

Espartero y Maroto.

En la actualidad, en Madrid se encuentran la Plaza del General Maroto, cerca del Matadero Municipal, actualmente sede de la Fundación ARCO; y la calle del Príncipe de Vergara, título que Espartero recibió de Amadeo I, atravesando en su mayoría el Barrio de Salamanca.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Ada Byron

Ada Byron en su juventud.

Quizás nos resulte familiar por el apellido de su padre, pero brillaba con luz propia. Ada Augusta Byron nació el 10 de diciembre de 1815 en Londres. Desde niña le gustaron mucho las matemáticas, interés desarrollado a la sombra de su madre, Anna Isabella Milbanke que, divorciada del célebre poeta Lord Byron, no tenía ningún interés en que Ada siguiera los pasos de su padre, y le proporcionó a su hija los mejores profesores que había en diferentes disciplinas científicas y técnicas.

Anna Isabell Milbanke, Lady Byron.

De la misma forma en que le ocurrió a su padre, en la adolescencia su delicada salud le llevó a sufrir una parálisis que le inmovilizó las dos piernas pero no su mente, dedicándose a largas horas de estudio. Posteriormente se recuperó.

Lord Byron.

La posición social de la que disfrutaba Ada favoreció que a los 19 años contrajera nupcias (1835) con el Barón William King, conde de Lovelace, lo que puso a su disposición los bienes materiales necesarios para muchas de sus actividades científicas. La maternidad no fue un impedimento para seguir estudiando y, a pesar de sus tres hijos, siguió trabajando las matemáticas con la ayuda de un maestro que le presentó el matemático Charles Babbage, con quien tuvo una fructífera colaboración desde que le conociera en 1834.

William King, Conde de Lovelace.

Partiendo de la máquina analítica pensada por Babbage (máquina que éste no llegó a construir) y de las notas escritas por Ada sobre esa máquina, ambos sentaron las bases de los modernos ordenadores. Es más, Ada Byron es considerada fundadora de los lenguajes de programación, llegando a hablar del uso de tarjetas perforadas para un hipotético ordenador.

Charles Babbage.

Pero a pesar de su categoría como matemática, Ada Byron firmaba sus trabajos con las iniciales de sus apellidos de casada (A.A.L.) para evitar que su condición de mujer hiciera que los rechazaran.

Máquina analítica.

En 1843, la salud de Ada empieza a deteriorarse. La autoritaria madre, siempre presente en su vida, decidió de manera equivocada qué tratamiento médico necesitaba su hija: sangrías, hipnosis… Finalmente, en 1851, le es diagnosticado a Ada un cáncer (presumiblemente de útero), pero está tan avanzado que es imposible hacer nada por ella. Murió en Londres el 27 de noviembre de 1852, a la edad de 36 años. Fue enterrada junto a su padre –al que no llegó a conocer– en la Iglesia de Santa María Magdalena (Nottingham).

Ada Byron adulta.

Posteriormente, un lenguaje de programación recibió su nombre para recordar a esta pionera de la informática, y la Escuela de Ingeniería y Arquitectura de Zaragoza cuenta con un edificio llamado Ada Byron. Hasta Alan Turing estudió sobre sus escritos… A su muerte, Charles Babbage trató de publicar unos trabajos de su colaboradora pensando en el reconocimiento que ella se merecía, a lo que la madre de Ada se opuso por haber considerado impropia la relación de su hija con Babbage. Pero la posteridad no le negó a Ada Byron Lovelace la gloria que se merecía.

jueves, 9 de agosto de 2012

El Monte Rushmore

Todos hemos visto en alguna ocasión los rostros de cuatro hombres tallados en una montaña de granito: son unas esculturas de dimensiones colosales realizadas en una de las laderas del Monte Rushmore, y se realizaron con la intención de fomentar el turismo en la región de Black Hills, en Dakota del Sur (medio oeste de los Estados Unidos).

Monte Rushmore con parte de las piedras procedentes de su tallado.

La idea de construir esculturas de algún personaje de la historia norteamericana parece que la tuvo el historiador Doane Robinson en 1923. Pero fue Gutzon Borglum, escultor estadounidense de origen danés, quien eligió el lugar y el tema: en vez de las “Agujas” (muy delgadas) el Monte Rushmore, y en lugar de Buffalo Bill, los rostros de cuatro presidentes de los Estados Unidos, que aportaron valores a la sociedad norteamericana. De izquierda a derecha son: George Washington (primer presidente de los Estados Unidos), Thomas Jefferson (autor de la Declaración de Independencia y tercer presidente de Estados Unidos), Theodore Roosevelt (vigésimo sexto presidente de Estados Unidos y Premio Nobel de la Paz en 1906 por su papel de árbitro en la guerra ruso-japonesa) y Abraham Lincoln (decimosexto presidente de Estados Unidos, introdujo medidas que llevaron a la abolición de la esclavitud en 1863).

Monte Rushmore antes de ser esculpido.

Maqueta original 1:12

El Monte Rushmore (de 1.745 metros de altura) fue el lugar elegido porque, debido a su orientación al sureste, dispondría de iluminación gran parte del día. También influyó el granito de grano fino que había en el monte, a pesar de lo cual fue necesario desbastar una gran superficie para poder trabajar con el mejor material. Los trabajos empezaron el 4 de octubre de 1927 y duraron catorce años. En cuanto a las medidas de los presidentes hay que decir que cada busto alcanza una altura de 18 metros, cada nariz mide una media de 6 metros (la de Washington es la más larga), cada ojo 3,4 metros del lagrimal al ángulo exterior y hay 5,5 metros entre las comisuras de los labios. En cada ojo hay una columna de granito de 56 centímetros de largo, lo que produce el efecto de brillo en los ojos cada vez que el sol cae sobre ellos. Entre el punto esculpido más alto (el cabello) y el más bajo (por debajo de los hombros) hay una altura de 40 metros.

Gutzon Borglum.

Borglum con una maqueta del grupo escultórico.

Borglum empezó esculpiendo la cabeza de Washington y la terminó en 1930. Continuó con la de Jefferson: se empezó a la izquierda de la anterior (según las vemos nosotros) pero se topó con granito de mala calidad, se destruyó lo que se había hecho de Jefferson y se empezó otra vez con él, pero al otro lado de la primera cabeza. Pero Jefferson siguió dando problemas: su labio superior tenía una veta de feldespato (componente del granito) que no era posible esculpir. El problema se solucionó con una pieza de granito fijada con azufre.
Washington durante su construcción.

Jefferson durante su construcción.

Borglum fallece repentinamente el 6 de marzo de 1941, a la edad de 73 años, poco antes de terminar la colosal obra. Su hijo Lincoln se encargó de dar los toques finales. Intentó que la obra continuara esculpiendo las imágenes hasta la cintura pero la falta de fondos dio por terminada la obra el 31 de diciembre de 1941, veinticuatro días después del bombardeo de Pearl Harbor. Su coste ascendió a más de 900.000 dólares.

Empiezan a aparecer los rasgos de Theodore Roosevelt dentro del grupo escultórico.

Vista aérea de los "presidentes" con la puerta de la cámara secreta detrás de la cabeza de Lincoln.

En el proyecto trabajaron unos 400 hombres, y no se produjo ningún fallecimiento a pesar de tener que descolgarse por las paredes o de trabajar con dinamita. La mayor parte de los trabajadores eran de la región. En todo el tiempo que duraron los trabajos se desecharon 450.000 toneladas de roca, que se quedaron a los pies de los presidentes y que ya forman parte del paisaje (alguno habrá que se lleve una roca de esas como souvenir). 

Y ahora toca hablar de un detalle de esta obra que no es tan conocido. Justo detrás se esconde una “cámara secreta”. La llamada Sala de Actas tendría que medir 25 por 30, y se estaba construyendo para depositar en su interior documentos pertenecientes a la historia de los Estados Unidos. Pero la dureza del material en esta parte del monte y la falta de presupuesto por la entrada en guerra de Estados Unidos dieron al traste con esta parte del proyecto. De todos modos, en 1998, y bajo una cubierta de granito, se puso en el lugar una caja acorazada de titanio con dieciséis paneles de porcelana que contenían, entre otros, la Declaración de Independencia y una biografía de Borglum. En la cubierta de granito hay una inscripción redactada por Borglum que reza así: "....coloquemos allí, tallado en lo alto, lo más cerca del cielo que podamos, las palabras de nuestros líderes, sus rostros, para demostrar la prosperidad qué estos hombres nos dieron. Entonces hagamos un rezo, que estas inscripciones aguanten hasta que solamente el viento y la lluvia los lleve lejos." El acceso a esta parte del monumento está prohibido, pues su ubicación resulta demasiado peligrosa y la gente podría caer al vacío.

Entrada de la cámara secreta.

Cubierta de granito con la inscripción redactada por Borglum.

Incompleto o no, el conjunto escultórico del Monte Rushmore es admirado anualmente, in situ, por dos millones de personas, y por muchas más desde innumerables lugares del mundo.

Washington y Lincoln durante unas tareas de limpieza que tuvo lugar el año 2005.


Puesta de sol en el Monte Rushmore.

domingo, 17 de junio de 2012

Yuri Gagarin

Yuri Gagarin.

Yuri Alexéievich Gagarin nació en Klúshino, provincia de Slensk (al oeste de Moscú) el 9 de marzo del año 1934. En su infancia leyó las novelas de Julio Verne, lo que le influyó en su vocación. También influyó el hecho de que, durante la ocupación nazi, el joven Yuri y sus amigos ayudaron a esconderse a un piloto -cuyo avión fue derribado- para evitar que cayera en manos enemigas. Años más tarde, en 1955 se graduó en la Escuela Técnica de Saratov y en 1957 ya era piloto.

La nave Vostok tal y como fue presentada por la prensa sovietica en su momento.

En 1960 supera el proceso de selección del Programa Espacial Soviético para elegir al primer cosmonauta (como se decía antes en relación a los astronautas soviéticos), y el 12 de abril de 1961 Gagarin se subió al Vostok I y pasó a la historia al convertirse en el primer ser humano que viajó al espacio y regresó vivo (se dice, se comenta que no fue el primero, pero que el otro no volvió), después de haber alcanzado los 327 km de altura sobre la superficie de la Tierra. El paseo de Gagarin y su nave duró 1 hora y 48 minutos, pero con ello la Unión Soviética le ganaba años a Estados Unidos en la carrera espacial. En este momento Yuri Gagarin tenía 27 años.

Dibujo explicativo de cómo era la Vostok I.

Este dibujo también explica cómo era la Vostok I, pero con bastantes más detalles.

El Vostok I tenía forma esférica y apenas sobrepasaba los 2 metros de diámetro. Precisamente el reducido tamaño de la nave hizo que fuera Yuri Gagarin el elegido, no sólo por sus conocimientos técnicos, sino por su escaso 1,57 m de estatura. El Vostok se podía “conducir” de forma manual, aunque siempre estuvo dirigida desde la Tierra. Dio dos vueltas alrededor del planeta. El trabajo de Yuri consistió, básicamente, en comer y hablar como parte de un estudio sobre la conducta del cuerpo humano sin gravedad.

Imagen que muestra cómo quedó la cápsula de la Vostok I en la que viajaba Gagarin.

Esta foto muestra la cápsula por el otro lado.

El viaje de vuelta fue algo más arriesgado. Al regresar nuevamente a la atmósfera, se corría el riesgo de que la nave saliera ardiendo. Por unos minutos, se perdió el control de la nave, pero el calor de la reentrada hizo que -al fin- la cápsula con nuestro héroe en su interior se desprendiera del módulo de equipamientos. Pero nada ni nadie es perfecto, y Gagarin, que había salido disparado de la cápsula, saltó desde una altura de 7.000 metros y aterrizó con su paracaídas en Tajtarova, a bastante más de 300 km del lugar previsto. Cuentan una anécdota y es que una campesina y su nieta fueron las primeras terrícolas en encontrarse con el cosmonauta. La anciana le preguntó a Gagarin si venía del espacio, a lo que él contestó “sí, pero no se preocupe, soy soviético” (aunque sabía hablar en español con acento caribeño).

La imagen nos da la idea de lo reducido del habitáculo en que Gagarin viajó al espacio.

El 27 de marzo de 1968, Gagarin se convirtió en leyenda al estrellarse su avión, un MIG-15. Le acompañaba Vladimir Sirioguin, su instructor. Se especuló hasta el infinito sobre las causas, como siempre que la muerte alcanza a una celebridad: que si Gagarin trató de evitar un globo sonda, que si andaba sobrado de copas… La tesis que hasta ahora ha cobrado más fuerza dice que, estando la nave a 10.000 pies de altura (3.048 metros), Gagarin se dio cuenta de que la cabina no estaba bien cerrada, y decidió descender a una altitud más segura, pero hizo una maniobra demasiado brusca: los ocupantes se desmayaron, por lo que la nave se descontroló y se estrelló.

Sello conmemorativo de la hazaña.

Una última cosa. En aquel lejano 12 de abril, Yuri Gagarin (a quien alguien llamó la “sonrisa de la Guerra Fría”) dijo la siguiente frase: Pobladores del mundo, salvaguardemos esta belleza, no la destruyamos.

Yuri Gagarin, la sonrisa de la Guerra Fría.

domingo, 27 de mayo de 2012

Il Sacco di Roma

Eso de mantener un imperio y pagar a sus empleados no es barato, sino que se lo digan a Carlos V de Alemania, para nosotros Carlos I. Y Carlos, para mantener su imperio, se metió en muchas guerras. Una de ellas fue la que mantuvo con Francisco I de Francia en territorio italiano.

Carlos V de Alemania según Tiziano.

Francisco I de Francia.

El rey francés era aliado del papa Clemente VII dentro de la conocida como Liga de Cognac, constituida el 2 de mayo de 1526. Estaba formada por Florencia, Francia, Milán, Venecia y el Papado. Esta alianza empujó al emperador a organizar un ejército de unos 45.000 soldados que pensaba dirigir contra el Papa (las cifras cambian según las fuentes). Lo componían, en su esencia, tercios españoles, y mercenarios italianos y alemanes; éstos últimos eran conocidos por lansqueletes. Y al frente de este conglomerado estaba el condestable Carlos III de Borbón.

El condestable Carlos III de Borbón.

Como no se puede vivir del aire, los soldados se amotinaron cuando pasaba el tiempo y no recibían su sueldo: al condestable no se le ocurrió otra cosa mejor que llevar a la soldadesca en dirección a Roma el mes de marzo de 1527, sitiando la ciudad y pensando en hacerle pagar a Clemente VII unos 300.000 ducados y, de esa forma, apaciguar a las tropas.

Clemente VII, según Sebastiano del Piombo.

Castillo de Sant'Angelo.

Se ve que el Papa no pagó (y que las tropas de la Liga de Cognac no andaban muy oganizadas) porque el 6 de mayo ese ejército tan heterogéneo se puso en marcha para entrar en Roma: este acontecimiento pasó a la Historia como Il Sacco di Roma (El Saqueo de Roma). Llegó a haber lucha dentro de la basílica de San Pedro, quedando sólo un tercio de la guardia suiza (unos 40 hombres), gracias a los cuales Clemente consiguió refugiarse en el castillo de Sant’Angelo, donde permaneció hasta diciembre. Fue el mismo condestable quien animó a los soldados a desvalijar la ciudad para obtener un botín como forma de pago, pero falleció en el primer ataque, y se perdió el espectáculo que vino después: las tropas del emperador se vieron envueltas en un saqueo que duró ocho días. Todo tipo de edificios religiosos fueron víctimas de los desmanes de las huestes imperiales.

Il Sacco di Roma.

Posteriormente, fueron las tropas del emperador a buscar al Papa a Sant’Angelo, donde se aguantó este nuevo asedio una semana, sólo que esta vez Clemente VII se rindió. Siete meses tardó el Papa en convencerse que si quería quedar libre tenía que pagar los 300.000 ducados que ya le había pedido el condestable Borbón. Cuando lo hizo, firmaba con ello una victoria de Carlos V, cabeza del Sacro Imperio Romano Germánico, sobre la Liga de Cognac; y dejaba el camino libre al emperador en su lucha contra la reforma luterana.